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sábado, 7 de diciembre de 2019

Valle de Anciles: Fiordos Leoneses (Riaño, León).

Regresamos a uno de los territorios más salvajes y aislados de la Cordillera Cantábrica: El Valle de Anciles, en el corazón de la Montaña de Riaño (León). 
Valle de Anciles
La Fundación True Nature, en colaboración con el Ayuntamiento de Riaño, trabaja en un programa para la re-introducción del Bisonte Europeo en la Cordillera Cantábrica. Nuestro objetivo es avistar en el valle a este fascinante animal, el mayor mamífero del continente europeo, que no hace mucho tiempo poblaba estas montañas.
Valle de Anciles
Fotografía: Alberto Navas.
Partimos de Liegos, en el municipio de Acebedo, vecino de Riaño. Aquí iniciamos un largo recorrido a través del Valle de San Pelayo, al norte del Pico Yordas.
Valle de Anciles
Un Buitre Leonado posa en una roca junto a una Urraca. Los buitres se fijan en las Urracas y en los Cuervos porque allí donde hay carroña, son los primeros en acudir. 
Valle de Anciles
Fotografía: Alberto Navas.
Una vez más volvemos a "chocar" con una actividad totalmente incompatible con el Ecoturismo: La caza. Una montería de Jabalí en el valle nos ha privado de disfrutar de un hermoso paseo por el hayedo, obligándonos a transitar únicamente por la pista forestal. 
Valle de Anciles
Pero ello no ha impedido que pudiéramos realizar algunos avistamientos de la fauna, como estos ciervos que merodeaban por el matorral. 
Valle de Anciles
Fotografía: Alberto Navas.
Tras alcanzar el Collado de Anciles, situado a 1.375 m. de altitud, nos adentramos de lleno en el Valle de los Bisontes.
Valle de Anciles
Una señal de peligro nos avisa de la presencia en este lugar de "animales peligrosos en libertad".
Valle de Anciles
Al fondo del valle vemos el macizo del Gilbo, que luce un aspecto muy diferente al que muestra desde Riaño.
Valle de Anciles
En realidad el Bisonte Europeo no es tan peligroso como parece, pero no conviene bajar la guardia en ningún momento, porque no dejan de ser animales impredecibles. 
Valle de Anciles
Además de Bisontes, en el Valle de Anciles se están criando Caballos de la raza autóctona Pottoka, caballos de pequeña envergadura que durante el Paleolítico vivían en manadas salvajes a lo largo de toda la Cordillera Cantábrica hasta los Pirineos. 
Valle de Anciles
Fotografía: Alberto Navas.
También se están criado aquí Búfalos de Agua (Bubalus bubalis), originarios de Asia, e introducidos en Europa hace siglos. En Italia se crían como ganado doméstico para producir la mozzarella.
Valle de Anciles
Hacemos un alto en el camino para observar a estos animales y para reponer fuerzas. 
Valle de Anciles
Al otro lado del valle vemos la Peña Las Pintas y el Pico Llerenes, con sus abruptas laderas cubiertas de nieve.
Valle de Anciles
Tan pronto como continuamos con el itinerario avistamos a los tres únicos bisontes que viven actualmente en el valle. 
Valle de Anciles
Se trata de un gran macho, "Aragorn", acompañado de las hembras "Mura" y "Tendeña". También estaba "Barlog", otro macho que logró escaparse de la reserva y, por desgracia, falleció poco después de ser sedado por los veterinarios. Todos ellos llegaron aquí en el año 2017, procedentes de una reserva de Valencia donde a punto estuvieron de morir por desnutrición.
Valle de Anciles
Nos sentamos a una distancia prudencial, pero ellos se acercaron poco a poco hacia donde estábamos, mientras nos miraban con curiosidad a la vez que pastaba de vez en cuando.
Valle de Anciles
Su sentido olfativo es excelente. Viven en pequeños rebaños familiares liderados por las hembras. Los machos son más solitarios, pero permanecen junto a los rebaños durante la época de celo, que suele ser entre los meses de agosto y septiembre.  
Valle de Anciles
Aunque por lo general son animales pacíficos, tienen un comportamiento marcadamente social y cuando sienten algún tipo de molestia pueden llegar a ser peligrosos. 
Valle de Anciles
La clave es permanecer en todo momento quietos y tranquilos mientras les tenemos delante, evitando cualquier tipo de gesto o maniobra que pueda incomodarles. 
Valle de Anciles
Permanecimos junto a ellos al menos media hora, y se mostraron tranquilos en todo momento. Aragorn, que en la anterior visita al valle se acercó en exceso a uno de nosotros, esta vez se limitó a pastar junto a sus compañeras. Fueron ellas las que esta vez parecían tener más curiosidad por nosotros. 
Valle de Anciles
Tras el encuentro con los bisontes, bajamos hacia el fondo del valle para alcanzar las aguas del embalse. 
Valle de Anciles
Allí nos recogerá el barco que nos llevará de regreso a Riaño a través de los llamados "Fiordos Leoneses". 
Valle de Anciles
Bajo estas aguas desaparecieron en el año 1987 nueve pueblos (Anciles era uno de ellos) de la Montaña Leonesa, por el "capricho" de un ministro que quiso "rematar una faena" de una ejecución iniciada por Franco en 1966.
Valle de Anciles
A pesar de la gran oposición de colectivos ecologistas y de las gentes de los pueblos afectados, el macroproyecto se materializó poco antes de que España tuviera que asumir la normativa europea que obligaba a la realización de estudios de evaluación del impacto ambiental. De haber sido así, es muy probable que el valle se hubiera salvado
Valle de Anciles
Este es el video-reportaje que recoge los mejores momentos de nuestra visita al valle...

domingo, 30 de junio de 2019

Bosque de Muniellos (Asturias).

Hoy estrenamos ruta en uno de los bosques mejor conservados de toda la Cordillera Cantábrica: El Bosque de Muniellos, situado entre los concejos de Degaña e Ibias y Cangas de Narcea, en el extremo suroccidental de Asturias.
Bosque de Muniellos
Muniellos constituye una representación casi virginal de las comunidades vegetales que en otros tiempos fueron dominantes en la mayor parte de la Cordillera Cantábrica.
Bosque de Muniellos
Se podría decir que en Muniellos se halla el mayor robledal de la Península Ibérica y uno de los bosques mejor conservados de toda Europa. Entrar aquí no es nada sencillo. Desde 1982, cuando Muniellos fue declarado Reserva Biológica Nacional, no pueden entrar más de 20 personas al día. El 10 de noviembre del año 2000, fue declarado "Reserva de la Biosfera". 
Bosque de Muniellos
Organizar la vista de hoy a Muniellos ha sido un quebradero de cabeza, pues hay que informar al Principado de las personas que van a entrar con varios meses de antelación. Además, la web del Principado y el personal que se encarga de gestionar las autorizaciones no lo ponen nada fácil.   
Bosque de Muniellos
A pesar de todas las complicaciones, conseguimos permiso para acceder con un grupo de doce personas, que acuden desde lugares muy remotos para conocer de cerca un espacio natural tan especial como lo es Muniellos.
Bosque de Muniellos
Nuestra intención es realizar una interpretación del bosque, pero la ruta que tenemos por delante es de unas 4 horas más la vuelta, y tenemos el tiempo muy ajustado. 
Bosque de Muniellos
Aquí tenemos a uno de los habitantes más abundantes de la reserva: La Babosa Común (Arion ater). Cuando se la molesta segrega una mucosidad extremadamente pegajosa y tóxica, con la que se defiende de sus depredadores. 
Bosque de Muniellos
No podemos salir del itinerario establecido ni tampoco realizar la ruta circular que teníamos prevista, pero trataremos de llegar a las lagunas glaciares realizando cuantas explicaciones como podamos.
Bosque de Muniellos
La prueba de que Muniellos es un referente de bosque primitivo reside principalmente en la extraordinaria biodiversidad de criptógamas, sobretodo de helechos, musgos y líquenes. 
Bosque de Muniellos
Aquí tenemos a una de las especies más "valiosas" de Muniellos: El Liquen Lobaria virens.  Se trata de una especie estrictamente oceánica, muy sensible a los tratamientos forestales y a la contaminación atmosférica, que se encuentra en serio peligro de extinción como consecuencia de la progresiva desaparición de su hábitat y del Cambio Climático. 
Bosque de Muniellos
Lobaria virens.
Degelia plumbea es otra de las joyas botánicas de Muniellos. Se trata de otro liquen oceánico que sobrevive en los bosques más húmedos de Europa Occidental y de la región macaronésica (Canarias, Azores y Madeira).
Bosque de Muniellos
Degelia plumbea.
Los helechos también destacan en Muniellos por su abundancia, exuberancia y diversidad. Dryopteris filix-mas tiene los soros ya en estado de madurez. 
Bosque de Muniellos
Dryopteris filix-mas.
Proseguimos por el itinerario a orillas del río Muniellos, en dirección al circo glaciar donde se encuentran las lagunas. 
Bosque de Muniellos
La humedad es tan elevada que todas las rocas están mojadas y tenemos que extremar las precauciones para no resbalar en los tramos más delicados.
Bosque de Muniellos
El bosque que ocupa mayor extensión en Muniellos es el Robledal de Roble Albar (Quercus petraea), seguido del Hayedo (Fagus sylvatica). Los robles dominan en las laderas de solana, mientras que las hayas lo hace en las laderas de umbría. En las zonas de mayor altitud toman protagonismo los Abedules y los matorrales de piorno, brezo y tojo.
Bosque de Muniellos
El Alfeñique Portugués (Omphalodes nitida), una planta que se extiende por todo el NO de la Península Ibérica, encuentra en Muniellos uno de sus hábitats más favorables.
Bosque de Muniellos
Omphalodes nitida.
Aquí sorprendimos a una hembra de la Rana Bermeja (Rana temporaria), escondida entre los matorrales.
Bosque de Muniellos
Rana Bermeja (Rana temporaria).
En la cabecera alta del río Muniellos se encuentran varias cubetas de origen glaciar, de entre las que destaca la Laguna de la Isla. 
Bosque de Muniellos
Junto a sus aguas descansamos para tomar el bocadillo y tomar un respiro relajante antes de inicia el regreso a Tablizas. 
Bosque de Muniellos
El Oso Pardo se deja ver por aquí con relativa frecuencia, pero hoy no hemos tenido ni suerte ni tiempo para explorar sus posibles indicios.   
Bosque de Muniellos

sábado, 29 de junio de 2019

Ascensión al Pico Catoute (2.112 m.).

Nos encontramos en la villa de Salentinos, una pequeña pedanía de Páramo del Sil perdida en el interior de la Cordillera Cantábrica, con la mirada puesta en el Pico Catoute, uno de los primeros "dos miles" de la Cantábrica, cumbre de la Sierra de Gistredo y, por tanto, del Bierzo.
Salentinos
Nos acompaña buena parte del "Dream Team" de las aventuras "graellsianas": Fabián, Edu, Teresa y Marisa.
Ascensión al Catoute.
Todos ellos (excepto Teresa) realizaron aquella mítica ascensión al Catoute en condiciones de invierno durante el invierno de 2018, con raquetas de nieve.
Ascensión al Catoute.
En aquella ocasión todo estaba cubierto de nieve. Hoy el panorama es muy diferente, con una primavera florida y hermosa que se resiste a darle paso al verano que ya tenemos encima. 
Ascensión al Catoute.
Aquí tenemos una de las flores más vistosas que vemos en los matorrales próximos a Salentinos, la "Pajarillos" (Linaria triornothophora), una escrofulariácea endémica de la Península Ibérica. 
Ascensión al Catoute.
Linaria triornothophora.
Vamos a acometer la ascensión al Catoute desde el Bóveda y Peña Noguera, siguiendo toda la cordal de cumbres. 
Ascensión al Catoute.
El primer tramo de la ascensión nos lleva al Bóveda, a 1.942 m. de altitud.  
Ascensión al Catoute.
El mayor desnivel de la ascensión ya está salvado; ahora sólo nos queda discurrir por toda la cordal manteniendo la altitud en la medida de lo posible. 
Ascensión al Catoute.
Después del Bóveda y la Peña Noguera, alcanzamos a ver al Catoute al final de la cordal.
Ascensión al Catoute.
El recorrido es largo y tortuoso, como mucho "sube y baja". Pero de vez en cuando paramos el algún collado para descansar y disfrutar de la frescura de la montaña cantábrica. 
Ascensión al Catoute.
A medida que avanzamos vemos al Catoute más cerca. 
Ascensión al Catoute.
Una vez superados los picos de la Fana Rubia (2.009 m.) y Calogán (2.042 m.), tenemos "a tiro" al majestuoso Catoute. 
Ascensión al Catoute.
Tras cuatro horas de ascensión y travesía, alcanzamos la cumbre del "techo de Gistredo" a la hora del bocata.
Ascensión al Catoute.
Para el descenso optamos por continuar con la travesía hacia el vecino Pico de la Cernella.  
Ascensión al Catoute.
Echamos la vista atrás para contemplar cómo se eleva el gran Catoute.
Ascensión al Catoute.
La travesía por el Pico Cernella es complicada en algunos tramos, pero una vez superada nos espera la Laguna de la Rebeza, uno de los parajes naturales más bonitos y especiales del Alto Sil. 
Ascensión al Catoute.
La Sierra de Gistredo es la alineación montañosa más meridional del sector occidental leonés de la Cordillera Cantábrica, en contacto con los Montes de León.
Ascensión al Catoute.
Esta sierra constituye una transición climática entre los ambientes atlántico y continental. Pero en las alturas se conservan pajares de gran belleza como esta laguna de origen glaciar.
Ascensión al Catoute.
La vegetación de esta sierra es de lo más variada, pues se mezclan especies de carácter mediterráneo con especies oceánicas. Dominan los matorrales de Brezos, Carqueixas, grandes escobas y abundantes arandaneras. 
Ascensión al Catoute.
Son frecuentes los avistamientos del Oso Pardo por esta zona, pero a pesar de nuestros esfuerzos por detectar algún indicio de su presencia, no hemos visto nada. Sí que hemos visto algunos excrementos del Lobo Ibérico. 
Ascensión al Catoute.
Cerca de la Braña de Salentinos localizamos esta planta que identificamos como la "Carpaza Amarilla" (Halimium lasianthum sbsp. alyssoides), un endemismo del NO de la Península Ibérica y SO de Francia. 
Ascensión al Catoute.
Halimium lasianthum alyssoides.
La Cascada de Chavanes nos refresca el regreso hacia Salentinos.
Ascensión al Catoute.
A última hora de la tarde llegamos a Salentinos, cerrando el círculo de una travesía que nos ha permitido disfrutar de la soledad y el aislamiento de las montañas salvajes de la Cordillera Cantábrica.
Ascensión al Catoute.