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sábado, 20 de abril de 2019

Taller de Rastreo de Huellas y Señales (San Lorenzo de El Escorial, Madrid).

Realizamos de nuevo nuestro Taller de Rastreo de Huellas y Señales en el entorno del Monte de Abantos, en dos áreas en las que habitualmente detectamos la presencia permanente de abundante fauna salvaje. 

Las señales más abundantes corresponden a los Pícidos, los dos pájaros carpinteros que viven en este bosque: El Pico Picapinos (Dendrocops major), y el Pito Real (Picus viridis). Ambos pasan buena parte de su tiempo "taladrando" los troncos muertos para alimentarse de las larvas y escarabajos que se alimentan de la madera.
Taller de rastreo de huellas y señales
Tronco agujereado por los Pícidos en el Bosque de Abantos.
Localizamos también un taller de las Ardillas (Sciurus vulgaris). Los conos de los pinos forman parte de su dieta. Lo que hace normalmente es romper con los dientes las escamas para buscar las semillas, una tarea que realiza en una determinada posición sobre un árbol, de modo que lo que vemos en el suelo son las escamas sueltas y los conos roídos. 
Taller de rastreo de huellas y señales
Conos roídos por las Ardillas en el Bosque de Abantos.
Pocos indicios de Jabalís (Sus scrofa), apenas unos excrementos y algunas hozaduras. Pero sí bastantes de los Corzos (Capreolus capreolus), principalmente excrementos diseminados en sus veredas y varios encames en sus dormideros. 
Taller de Rastreo de Huellas y Señales
Encame de Corzo en el Bosque de Abantos.
Las Garduñas (Martes foina) son muy territoriales, y acostumbran a depositar sus excrementos en lugares elevados bien visibles, principalmente sobre rocas en los senderos o veredas. También vimos varias letrinas del Tejón (Meles meles), un mustélido que acostumbra a depositar sus excrementos en pequeños orificios excavados sobre el terreno, en los bordes de su territorio. 
Taller de Rastreo de Huellas y Señales
Letrina de Tejón en el Bosque de Abantos.
En esta ocasión hemos querido mostrar a los asistentes la metodología de una de las técnicas más modernas en cuanto al restreo de la fauna terrestre: El Fototrampeo. Consiste en instalar cámaras fotográficas y de vídeo en lugares camuflados, próximos a zonas de paso, dormideros, madrigueras... Estas cámaras están dotadas de sensores de movimiento infrarrojo, y se instalan perfectamente integradas en la naturaleza. Permiten fotografiar y filmar a los animales sin causarles la más mínima molestia, proporcionándonos una información muy valiosa del comportamiento de las especies.

Para esta actividad dejamos instaladas dos cámaras en dos zonas distintas, de modo que durante el taller visitamos ambas zonas para comprobar los resultados. Aquí los tenemos:


La primera cámara estaba situada en un dormidero habitual de los corzos, y la segunda en un lugar frecuentado por garduñas y tejones. Es interesante observar el comportamiento de los corzos, pero una de las cámaras ha recogido el marcaje sobre un tronco de un macho, y cómo otros corzos huelen el marcaje en el mismo tronco. También vemos a una pareja de corzos jugando en plena noche, y un zorro al que le falta medio rabo... cosas que pasan en de la naturaleza salvaje. 

viernes, 12 de enero de 2018

Snowshoeing Guadarrama: Salida nocturna con Raquetas de Nieve (Puerto de Navacerrada, Madrid).

Arranca la temporada de nieve con una gran nevada que ha cubierto de blanco los valles y las cumbres de la Sierra de Guadarrama.

No recordábamos una nevada tan copiosa en la sierra desde hace muchos años. En algunas zonas hemos podido constatar espesores de más de un metro. 
Las condiciones son excelentes para iniciar nuestra temporada de raquetas, que este año incluye por primera vez escapadas a Gredos y a la Cordillera Cantábrica. 
Nevada en el Valle de Valdeón (Picos de Europa, León).
Como suele ser habitual, las nevadas en la Sierra de Guadarrama traen consigo la llegada masiva de turistas a los puntos clave, lo que complica mucho la organización de excursiones guiadas centradas en el ecoturismo. Para evitar las saturaciones y no contribuir al impacto, vamos a priorizar las salidas nocturnas, mucho más atractivas e interesantes, desde nuestro punto de vista.
Al encuentro de hoy en el Puerto de Navacerrada han acudido cuatro grandes aventureros: Luis Miguel y Raquel, procedentes de Leganés, Marisa (de Barajas) y Fabián (de San Lorenzo de El Escorial).
El objetivo es subir a Siete Picos desde el Puerto de Navacerrada, para disfrutar de la noche invernal guadarrámica. 
Durante la marcha pudimos localizar numerosas huellas y rastros dejados por los mamíferos más frecuentes de estas montañas: Corzos, zorros y garduñas. Muchas de ellas son muy recientes, lo que indica que estos animales realizan la mayor parte de su actividad durante la noche.
Rastro de Garduña con las dos patas delanteras y una trasera. 
Desde lo alto de Siete Picos la panorámica es imposible de describir. Tan pronto como llegamos nos quitamos las raquetas, apagamos los frontales y disfrutamos del panorama mientras nos calentábamos con un buen caldito.
Son momentos como estos en los que uno se siente que forma parte de la Naturaleza, y no hay nada mejor que compartirlos con personas que aman y respetan a las montañas.
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domingo, 12 de marzo de 2017

Paisajes de Malagón (San Lorenzo de El Escorial, Madrid).

De acuerdo con nuestro Programa de Actividades, hoy domingo toca la realización de la ruta de los Paisajes de Malagón, un itinerario especialmente diseñado para recorrer los parajes que encandilaron a Felipe II durante sus viajes entre Valladolid y Toledo.   
Nos acompañan Soledad (Madrid), Ana (San Lorenzo de El Escorial), y un grupo de estudiantes del Colegio Mayor "Roncalli" de Madrid: Carmen, Naomi, Paz, Andrea, y su tutora Mª Ángeles. 
Luce un sol espléndido, aunque el pronóstico anuncia para hoy un cambio radical en el tiempo.
Durante la ascensión al puerto, realizamos varias paradas para observar el paisaje. El Monte Abantos recibe su nombre por el Alimoche, una rapaz carroñera que en tiempos de Felipe II anidaba en una de sus laderas. Hoy esos nidos están ocupados por el Buitre Leonado.  
Durante el itinerario mostramos algunos de los elementos botánicos más interesantes del Pinar de Abantos, como el Abeto Pinsapo (Abies pinsapo), el Alerce Europeo (Larix decidua), el Haya (Fagus sylvatica), el Fresno (Fraxinus angustifolia), el Roble Melojo (Quercus pyrenaica), el Pino Resinero (Pinus pinaster), el Pino Silvestre (Pinus sylvestris), la Jara (Cistus ladanifer), el enebro (Juniperus communis)...
A la altura del Mirador de los Alerces abandonamos el sendero para adentrarnos de lleno en el Pinar de Abantos. Un Arrendajo (Garrulus glandarius) alertó inmediatamente de nuestra presencia en el bosque.
Pronto alcanzamos las praderas alpinas donde pastan las vacas del Puerto de Malagón. En tiempos de Felipe II existía en estos parajes una modesta ermita donde vivía un monje ermitaño llamado Juan Palomo. De aquella ermita apenas quedan hoy los restos de los cimientos. Junto a ella, se alzaba una cruz sobre un montículo de piedras.  
Aquella cruz bien podría ser la que plasmó el pintor Rubens en su cuadro del Monasterio de El Escorial, supuestamente dibujado desde el mismo lugar donde hoy paramos para almorzar. 
Cuadro del paisaje de El Escorial, obra del pintor Rubens , que visitó  el lugar en el año 1629.
Mientras almorzábamos, escuchamos a los Carboneros (Parus major) y vimos a varios Herrerillos Capuchinos (Lophophanes cristatus) merodeando entre los pinos.
Tan pronto como llegamos a las partes más altas del puerto, recibimos el azote del frío del norte, anunciando aquel cambio radical en el tiempo. Localizamos por allí varias hozaduras de Jabalí y algunos excrementos del Corzo.
Durante el descenso visitamos el Refugio de Los Llanillos, lugar donde todavía se conservan los antiguos bancales donde se iniciaron los trabajos de reforestación del Monte Abantos a finales del siglo XIX. 
Tras la visita a Los Llanillos, cruzamos la fresneda y llegamos al Arca del Helechal, una construcción levantada para abastecer de agua a la Casita del Infante. Junto a ella localizamos el excremento de un mustélido, probablemente una Garduña. 

sábado, 14 de mayo de 2016

Observación del Buitre Negro (Valle de Iruelas, Ávila).

Regresamos al Valle de Iruelas (Ávila) para llevar a más clientes para que disfruten de la experiencia de la observación directa del Buitre Negro. Han pasado dos semanas de nuestra última visita al nido, y ya podemos comprobar cómo Pelayo, el pollo que apenas se dejó ver la última vez, ya asoma con frecuencia su cabecita por encima del nido.  
Se nota que Pelayo, como hemos bautizado al pollo, está bien alimentado por sus padres porque crece muy deprisa. Durante nuestra visita estuvo siempre acompañado de uno de sus progenitores, que no abandonó el nido durante toda la observación. 

Al igual que en otras ocasiones, tomamos buena nota en nuestro Cuaderno de Campo de todas las observaciones, y esta vez tenemos que destacar las siguientes:
- Oropéndolas (Oriolus oriolus), vimos varios ejemplares merodeando por el entorno del Embalse del Burguillo.
- Aceitera (Physomeloe corallifer), vimos varios ejemplares de estos coleópteros por el suelo.
- Corzo (Capreolus capreolus), encontramos una zona de encame con varios mechones de pelo, lo que nos indica que ya están mudando su pelaje de invierno.
- Ardilla (Sciurus vulgaris), vimos varias piñas roídas en el suelo.
- Garduña (Martes foina), hemos reconocido un excremento en una vereda. 
- Rabilargos (Cyanopica cyanus), vimos varios ejemplares en los márgenes del pinar.
- Trepador Azul (Sitta europaea), vimos algún individuo.
- Cuco (Cuculus canorus), seguimos escuchándole en el valle. 

Y con respecto a la flora, esta vez hemos anotado varios ejemplares del Olmo de Montaña (Ulmus glabra), Peonías en flor (Paeonia broteroi), Arenaria montana, Geranium molle, Nomeolvides (Myosotis sp.), y un helecho típico de los taludes rocosos, el Culantrillo Menor (Asplenium trichomanes).