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sábado, 23 de junio de 2018

Ascensión a la Peña Orniz (Babia/Somiedo, Cordillera Cantábrica).

Este fin de semana viajamos al corazón de la Montaña Leonesa, a la Tierra de Babia, destino de la Transhumancia durante siglos, antaño lugar de retiro y descanso de los reyes leoneses (de donde viene la popular expresión "estar en Babia"). 
Nos acompañan Javier, Teresa, Fabián y Alberto. El objetivo es subir una montaña muy especial que no podía faltar en nuestro catálogo de ascensiones, Peña Orniz, un macizo calcáreo de modesta altitud, pero con una riqueza geológica y botánica verdaderamente extraordinarias, en el marco de la incomparable Cordillera Cantábrica. 
Con una primavera tan exultante como la de este año no era de extrañar que en una zona tan rica como ésta, comenzáramos a detectar plantas y flores llamativas y curiosas, como este Salsifí tan hermoso, Tragopogon castellanus, una compuesta poco abundante, cuya distribución geográfica es muy aleatoria y muy dispersa.  
Tragopogon castellanus.
La Gentiana verna es una de las flores alpinas más comunes, que aparecen durante la primavera "decorando" los extensos pastizales subalpinos de las montañas del centro y sur de Europa. 
Gentiana verna. 
También son frecuentes en Babia diferentes tipos de orquídeas, como la Dactylorhiza sambucina, una especie que adorna con flores rosas y amarillas las praderas y los pastos.
Dactylorhiza sambucina.
La forma amarilla de las "Flores del Viento" (Pulsatilla alpina sbsp. apiifolia) presentan aquí una de sus poblaciones más importantes de la Cordillera Cantábrica. A diferencia de la forma blanca, esta Pulsatila Amarilla prefiere suelos más ácidos que los calcáreos, quedando restringida a los afloramientos silíceos de estas montañas. 
Flor del Viento (Pulsatilla alpina apiifolia).
Partimos de la localidad leonesa de Torrestío surcando el Valle Valverde hacia el Collado Queixeiro. Una vez allí nos adentraremos en el Valle de Congosto, que nos conducirá a las faldas de la Peña Orniz.   
Alberto no pierde detalle y logra capturar con su cámara fotográfica toda criatura viviente, como esta hermosa Mariposa Macaón (Papilio machaon), una de las mariposas diurnas más espectaculares de nuestra fauna.  
Mariposa Macaón (Papilio machaon). Foto: Alberto Navas.
En lo alto del Valle de Congosto, a casi 2.000 m. de altitud, se conservan las aguas glaciares de la Laguna de Congosto, lugar donde vive la Rana Bermeja (Rana temporaria) y que pudimos ver con facilidad en las proximidades del humedal. 
Rana Bermeja (Rana temporaria). Foto: Alberto Navas.
La Collalba Gris (Oenanthe oenanthe) llega a nuestras montañas a mediados de la primavera, pudiendo alcanzar altitudes muy elevadas. Aquí la vemos vigilante sobre una roca cual elegante centinela.
Collalba Gris (Oenanthe oenanthe). Foto: Alberto Navas.
Pero si hay algo verdaderamente especial en esta montaña es su impresionante riqueza paleontológica. Durante su ascensión ya hemos pasado por varios yacimientos con abundantes fósiles marinos del Devónico inferior: Crinoideos, braquiópodos, briozoos y corales.
El registro sedimentario del Devónico dejó en la Cordillera Cantábrica numerosos episodios arrecifales con abundantes corales que afloran a la superficie. 
Por fin aparece el macizo de la Peña Orniz en el horizonte, todavía con abundantes neveros en sus faldas.
Hemos tenido que cruzar varios de estos neveros, algunos de los cuales conservan todavía espesores de más de dos metros.  
En las faldas de la Peña Orniz se divisa por fin la inconfundible silueta del Macizo de las Ubiñas. 
Alcanzamos la cumbre de la Peña Orniz poco antes de la hora de comer. Estamos en el límite entre las dos provincias, entre León y Asturias, compartiendo una montaña que podría catalogarse como la más alta del Parque Natural de Somiedo.  
Al fondo en el horizonte, en los confines de la cordillera, logramos divisar el macizo de los Picos de Europa.
Comemos en el collado que separa la Peña Orniz de la vecina Torre Orniz, que trataremos de coronar tan pronto como repongamos fuerzas. 
El suelo está repleto de corales rugosos ramificados. Esta montaña debió ser en otros tiempos un impresionante arrecife coralino en medio de un mar cálido y tropical.  
La Adonis de los Pirineos (Adonis pyrenaica) es una flor bastante rara que tiene aquí una de sus poblaciones más importantes de Europa. Aparece en los canchales calcáreos de determinadas montañas de la Cordillera Cantábrica, Pirineos y Alpes. A pesar de su nombre, no es una especie especialmente abundante en los Pirineos, y tampoco lo es en los Alpes, cuya población está muy localizada.  
Adonis pyrenaica.
Seguimos fijándonos en la flora alpina y detectamos la presencia de la especie Iberis tenoreana, una crucífera exclusiva de las montañas calcáreas del sur-oeste del Mediterráneo. 
Iberis tenoreana.
Y no podría faltar una de las florecillas alpinas más bonitas que existen, Androsace villosa, con sus característicos anillos de color rojo y amarillo en el centro de la corola.  
Androsace villosa. Foto: Alberto Navas.
El Tomillo Rastrero (Thymus praecox sbsp. britanicus) es una planta rastrera que desprende un aroma inconfundible a condimento. Su rango altitudinal no se restringe exclusivamente a las montañas, pero nos ha llamado la atención su presencia abundante aquí.
Tomillo Rastrero (Thymus praecox britanicus).
La ascensión a la Torre Orniz es muy aérea y exige extremar las precauciones para no perder el equilibrio.
Algunos pasos están lo suficientemente expuestos como para tomarnos la travesía con mucha calma y prestando atención en donde ponemos las manos y los pies. 
Poco a poco nos habituamos al vacío y alcanzamos con éxito la cumbre de la Torre Orniz. 
La cumbre es tan reducida que apenas entramos los cinco. 
Javier vino con la obligación de no "exponerse" demasiado y ahí está, explorando un posible destrepe para descender por la vertiente de Somiedo. 
La travesía ha sido tan entretenida y emocionante que nos hemos quedado con ganas de más.  
Pero aún nos queda mucho recorrido por delante para regresar a Torrestío, en un terreno inhóspito y poco favorable, un karst agreste con multitud de obstáculos.
Una larga travesía que nos conducirá al Lago Calabazosa, del mayor del complejo lacustre de Saliencia.
Además de Reserva de la Biosfera, Somiedo es uno de los Parques Naturales mejor conservados de Asturias. 
Además de su incuestionable patrimonio natural, Somiedo goza de un valioso patrimonio etnográfico del que destacan las "Cabanas de teito", construcciones tradicionales que debieron ser muy parecidas a las de los primitivos castros prerromanos de estas tierras.
Tras cruzar los Lagos de Saliencia subimos al Alto de la Farrapona, desde donde desciende una pista que nos lleva de regreso a Torrestío.

domingo, 28 de agosto de 2016

Trekking Ecoturístico Picos de Europa (Cordillera Cantábrica, León).

Nos encontramos en Soto de Sajambre, en la vertiente leonesa del Parque Nacional de los Picos de Europa. Víctor (Valencia) y Fabián (Madrid) se han apuntado a este trekking de cinco días por los Picos de Europa que hemos diseñado cuidadosamente para dar a conocer la vertiente más salvaje de los Picos de Europa.
Llegamos a Soto la noche del lunes 22 de agosto. Nos alojamos en el Hostal "Peña Santa", un pequeño hotel rural situado en este bonito pueblo de la montaña leonesa. Tras la cena, extendimos los mapas en la mesa para repasar los detalles de cada una de las cinco jornadas del trekking.

Partimos a primera hora de la mañana del martes 23 de agosto rumbo a Vegabaño, primera de las paradas previstas durante la jornada. El arrendajo (Garrulus glandarius), como buen guardián, alertó inmediatamente de nuestra presencia en el interior de los profundos bosques del Valle de Sajambre. Sorprendimos a varios Herrerillos (Cyanistes caeruleus) en el bosque, y vimos a las Lavanderas (Motacilla alba) caminar sobre los prados.
En Vegabaño pudimos ya contemplar el Macizo Occidental de los Picos de Europa, El "Cornión", con Torre Santa al fondo, a cuya base llegaremos hoy para montar nuestro vivac. Durante nuestro paso por la vega nos topamos con la enorme tela cuidadosamente construida por la Araña de Jardín, también conocida como la "Araña Cruz" (Araneus diadematus) por los extraños dibujos de su abdomen. 
La "Araña Cruz" (Araneus diadematus) en su tela.
Hicimos un alto en el Refugio de Vegabaño para tomarnos un refresco antes de continuar nuestro trekking por el interior del bosque. 
Cruzamos parte del bosque fuera del sendero habitual para tratar de localizar señales, indicios o especies vegetales interesantes. Tomamos nota de la existencia de tres líquenes muy interesantes, cuya presencia en este bosque certifica la enorme calidad y la madurez de este ecosistema forestal: Lobaria pulmonaria, Usnea filipendula y Letharia vulpina, el "Líquen de los Lobos". Con el hallazgo del "Líquen de los Lobos" en Vegabaño, confirmo la extensión de esta interesante especie desde las Montañas de Riaño hacia los valles de Sajambre y Valdeón.
Letharia vulpina, el "Liquen de los Lobos" en Sajambre.
Nos topamos con una Rana Bermeja (Rana temporaria) paseando por el bosque. Por los gránulos que presenta a ambos costados, deduzco que se trata de una hembra a punto de entrar en el celo. Es una de las ranas más comunes de Europa, sin embargo, en España sólo está presente en el norte (Galicia, Cordillera Cantábrica y Pirineos).  
Durante nuestro trayecto por el bosque hicimos varias paradas técnicas para beber, comer algo y anotar las observaciones en el Cuaderno de Campo.
La vegetación más abundante está representada por el Arándano (Vaccinium myrtillus), aunque con lo poco que ha llovido los frutos son escasos y pequeños. Localizamos varias turberas con Esfagnos y plantas carnívoras como la Drosera rotundifolia. 
Drosera rotundifolia.

Enseguida llegamos a la gran sorpresa de la jornada, el "Roblón de Cuesta Fría", un árbol milenario con un tronco de más de 6 m.
El excesivo calor de la jornada nos hizo temer por las escasez de agua, de modo que comenzamos a racionar la bebida ante la posibilidad de encontrar fuentes sin agua. 
Pero pronto llegamos al refugio de El Frade, donde pudimos coger agua en una fuente cercana, y hacer amistad con una mastina que cuidaba su ganado. 
El "Cardo de la Magdalena" (Eryngium bourgatii) es muy abundante en los Picos de Europa, pero me llamó la atención otro tipo de cardo que vimos en la Cimera del Frade: El "Cardo Plateado", también conocido como la "Carlina Angélica" (Carlina acaulis). Se trata de un tipo de cardo que crece en prados supraforestales frecuentados por el ganado. 
"Carlina Angélica" (Carlina acaulis).
A partir de la Cimera de El Frade entramos de lleno en el macizo con vistas al vecino Valle de Valdeón. 
Nos recibe un estruendoso grupo de Chovas Piquigualdas (Pyrrhocorax graculus), mientras reconocemos  en lo más alto del cielo el vuelo de un Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) por su inconfundible silueta. Y tampoco podían faltar los reyes de las calizas, los Rebecos (Rupicapra rupicapra).
Poco a poco comenzamos la dura ascensión por la Canal del Perro a pleno sol, pero nos lo tomamos con calma realizando algunas paradas para contemplar el paisaje. 
Inmersos ya en la roca caliza, comienzo a fijarme en la rica y variada flora de los Picos de Europa, de la que espero encontrar varias especies interesantes. Me fijo en esta bonita Malva que florece entre las fisuras de las rocas. Se trata de Malva mochata, una malva muy extendida por todas las regiones montañosas de Europa. 
Malva mochata.
En torno a las cinco de la tarde llegamos a nuestro destino: Vega Huerta. Se trata de una pequeña vega situada a 2.040 m. de altitud, que constituye la base de Torre Santa, la más alta de las montañas del Macizo del Cornión. 
Allí instalamos nuestro vivac, con vistas a uno de los balcones más bonitos de los Picos de Europa. 
Nos sobra el tiempo para disfrutar de un merecido descanso paseando tranquilamente por los alrededores. Junto al pequeño abrevadero que surte un hilillo de agua, sorprendemos a este Limaco, una pequeña Babosa perteneciente al género Limax.
Limaco (Limax sp.). 
Preparamos la cena en nuestro campamento de Vega Huerta poco antes del ocaso, uno de los momentos más especiales de la jornada. Se respira un aire que transmite sosiego, paz, tranquilidad, armonía... en un ambiente que invita a la reflexión y a la meditación.
Pocos lugares en el mundo ofrecen ocasos tan espectaculares como este...
A la mañana siguiente nos levantamos temprano para poder disfrutar del amanecer. Unos rebecos merodean por el  horizonte donde sale el sol y yo no quise desaprovechar la oportunidad de ir a la caza fotográfica: 
Con mucho cuidado y paciencia, logro acercarme hasta ellos lo suficiente como para poder fotografiarles sin que se asusten.
Hoy nos espera la Canal de Capozo, una angosta canal que desciende vertiginosamente 1.200 m. hacia el río Cares en el Valle de Valdeón. 
Bajamos a muy buen ritmo por la canal mientras contemplamos el Macizo Central de enfrente, un macizo que tendremos que cruzar al día siguiente. Mientras descendíamos sorprendimos a un Halcón Común (Falco peregrinus) lanzándose sobre la canal en un vuelo en picado. 
Uno de los principales inconvenientes de los Picos de Europa es la escasez de agua durante la época estival. La mayoría de las fuentes están secas o a punto de secarse, y este verano ha sido especialmente caluroso y seco. La sed nos obliga a buscar la Cueva de Agua, una pequeña caverna escondida entre la vegetación que guarda en sus entrañas un manadero con un agua excelente. Nos costó encontrarla, pero finalmente dimos con ella.
Dentro de la cueva el aire está tan fresco que apetece quedarse largo tiempo en su interior. 
La vegetación que nos rodea es verdaderamente sorprendente. La "Sanícula Hembra" (Astrantia major) se extiende a lo largo de toda la canal. 
Sanícula Hembra (Astrantia major).
La "Siempreviva del Espigüete" (Sempervivum giuseppii) es un endemismo de la mitad oriental de la Cordillera Cantábrica. En esta zona de los Picos es muy abundante.  
Siempreviva del Espigüete (Sempervivum giuseppii).
Y la "Lengua de Ciervo" (Phyllitis scolopendrium) es un helecho que considero un fósil viviente. Aunque se extiende por la mayor parte de Europa y mitad norte de la Península Ibérica, se trata de una especie muy exigente en cuanto a las condiciones de su hábitat (bosques sombríos, maduros, frescos, muy bien conservados), por lo que no es fácil localizarlo. En la Canal de Capozo es especialmente abundante.
Lengua de Ciervo (Phyllitis scolopendrium). 
El paisaje invita a detenerse en el camino para deleitarse con la grandeza de estas montañas.
Cerca de La Farfada, en el bosque del Monte Corona, localizamos este pequeño reptil bajo unas rocas.
Lagartija Serrana (Iberolacerta monticola).
Se trata del macho de una Lagartija Serrana Leonesa (Iberolacerta monticola cantabrica), un endemismo ibérico que vive en las montañas leonesas de la Cordillera Cantábrica. 
La senda de La Farfada nos conduce directamente a la villa de Cordiñanes, lugar donde se encuentra el Hotel Rural "El Tombo", donde pernoctaremos durante la segunda noche del trekking. 
La tercera jornada del trekking se inicia en Cordiñanes con la Rienda de Asotín, una paso delicado y expuesto que exige mucha precaución. 
Uno de los objetivos de las próximas jornadas será el avistamiento del Treparriscos (Tichodroma muraria), un ave enigmática y escasa que habita en los grandes paredones de los Picos de Europa. Pero de momento nos tenemos que conformar con un grupo de Buitres Leonados (Gyps fulvus) y algún Alimoche (Neophron percnopterus). 
La ascensión al Collado Jermoso es corta pero muy pendiente, con 1.200 m. de desnivel positivo desde Cordiñanes. Nos lo tomamos con calma tomando buena nota de lo que observamos a nuestro alrededor, como estas Lagartijas de Bocage (Podarcis bocagei) que asomaron en la Vega de Asotín. Se trata de una especie endémica del noroeste peninuslar (Norte de Portugal, Galicia, Asturias y León). 
Lagartija de Bocage (Podarcis bocagei).
Poco a poco vamos ganando altura y las vistas nos invitan a detenernos para contemplar el paisaje. 
El Argayo Congosto es la parte más entretenida de la ascensión. Requiere guardar los bastones en la mochila y usar las manos para la trepada final hacia el collado. Lo más interesante de este tramo es la abundancia de restos fósiles de Crinoideos. 
Llegamos a Collado Jermoso en torno a las cuatro de la tarde, con tiempo de sobra para descansar, pasear y tomarse algo en el fantástico refugio.
Dando una vuelta por los alrededores del collado, localizamos este curioso escarabajo, un crisomélido (Timarcha sp). perteneciente al grupo de los Coleópteros, provisto de unas bolsas de color rojo en las patas. Su estrategia de defensa consiste en expulsar ese llamativo líquido de color rojo que guarda en sus patas para asustar y prevenir a sus posibles depredadores.
Escarabajo Sangrante (Timarcha sp.).
Las Chovas se aproximan mucho al refugio, esperando encontrar restos de comida de algún montañero.
Añadir leyenda
También el Acentor Alpino (Prunella collaris) se deja ver con frecuencia en los alrededores del collado.
Acentor Alpino (Prunella collaris).
El emplazamiento y la construcción del refugio de Collado Jermoso fue idea de Diego Mella, uno de los primeros alpinistas de los Picos de Europa. Se terminó de construir en 1944 gracias a la participación de muchos de los habitantes del Valle de Valdeón. Yo lo conocí en octubre del año 1991 y he de decir que desde entonces, es y seguirá siendo el mejor refugio de los Picos de Europa. Pablo Sedano, su actual guarda, cuenta con un magnífico equipo de colaboradores empeñado en trabajar para que tu estancia en el refugio sea lo más cómoda y agradable posible. No falta de nada: Buena cocina, buenas instalaciones, buen servicio de restaurante, atención personalizada... Un lujo. Sin duda, el refugio está en buenas manos. 
Tras la suculenta cena que nos dieron en el refugio, subimos a la Torre Jermosa para disfrutar del magnífico ocaso que se puede contemplar en el mejor balcón posible de los Picos de Europa.
La Torre de Friero, con su enorme brecha norte apreciada por alpinistas de medio mundo, es la reina indiscutible de la panorámica.
Disfrutamos del momento con gran intensidad, permaneciendo largo tiempo en este lugar.
De regreso al collado, decidimos continuar disfrutando de la noche montando un vivac para contemplar las estrellas. Sin embargo las predicciones anuncian tormentas y es posible que tengamos que recurrir al refugio durante la noche. 
Efectivamente la tormenta de anoche nos obligó a cobijarnos en el refugio. Pero hasta entonces, disfrutamos de una noche estrellada de lo más espectacular. Partimos del refugio a las diez de la mañana rumbo a Posada de Valdeón por la Vega de Liordes, en lo que será la cuarta jornada de nuestro trekking.
Las Colladinas es un lugar magnífico para ver y fotografiar a los Rebecos, que acuden a los neveros para refrescarse y beber agua. 
El Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros) es un ave rupícola que también se deja ver con facilidad por estos lugares.
Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros).
De entre la vegetación, destaca la presencia del Tomillo Rastrero (Thymus praecox), presente también en las cumbres más elevadas de la Sierra de Guadarrama, aunque en realidad la de los Picos pertenece a la subespecie britanicus, presente en montañas calizas del oeste de Europa. 

La lluvia nos obliga a refugiarnos en el chozo de la Vega de Liordes, pero la jornada se está dando bastante bien y tenemos tiempo de sobra para llegar a Posada de Valdeón. 
Tras cruzar la vega, subir al Collado Remoña y bajar por el Sedo de Pedabejo, llegamos al Caben de Remoña, punto situado entre los valles del Liébana (Cantabria) y Valdeón (León). A partir de aquí, el itinerario gira 180º para regresar de nuevo a nuestro punto de partida del trekking. 
Cardo de la Magdalena con dos mariposas Ícaros.
Por esta zona vimos numerosos ejemplares de esta pequeña mariposa, llamada Ícaro (Polyommatus albicans), una especie endémica de la Península Ibérica, aunque está presente también en Marruecos. Es muy escasa en el norte peninsular, sin embargo, aquí en los Picos de Europa parece que tiene una importante población. 

También sorprendimos a otro tipo de mariposa, de mayor tamaño y mucho más popular que la anterior: La Mariposa Macaón (Papilio machaon). Esta bonita mariposa ocupa buena parte del continente eurasiático y norteamérica. La vimos ocupándose de las Merenderas   (Colchicum montanum) de las praderas que, por cierto, anuncian ya la inminente llegada del otoño. 
Mariposa Macaón (Papilio machaon). 
Sorprendimos también a un Escarabajo Tigre (Cicindela campestris) merodeando por los caminos, un excelente cazador que construye orificios en la arena para ocultarse de sus presas.
Escarabajo Tigre (Cicindela campestris). 
El sendero que nos conduce a Posada de Valdeón nos permite contemplar de nuevo el Macizo del Cornión, presidido esta vez por la esbelta Torre Berneja.
Por esta zona anda merodeando un Oso Pardo (Ursus arctos). Nos dimos cuenta por el hallazgo de este excremento, repleto de huesos de bayas. 
Excremento de Oso Pardo.
En Posada de Valdeón nos alojamos en la "Pensión Begoña", hospedaje clásico, uno de los primeros del valle. 
Llegamos así a la última jornada del trekking, entre Posada de Valdeón y Soto de Sajambre. Es la más larga de las cinco jornadas, pero también es la más suave, discurriendo en su mayor parte por el interior de densos bosques de frondosas. 
La ruta sube hacia los Puertos de Dobres por Llampa Luenga, un bonito bosque de robles y hayas donde abundan el Arándano y el Brezo Vizcaíno (Daboecia cantabrica), arbusto endémico de la Cordillera Cantábrica. 
Daboecia cantabrica.
Cerca de las fuentes y los arroyos, es fácil encontrarse con la Babosa Común (Arion ater), la babosa terrestre más común. 
Babosa Común (Arion ater).
La Menta Silvestre (Mentha longifolia) ocupa buena parte de los márgenes de los arroyos.
Menta Silvestre (Mentha longifolia). 
Este helecho (Blechnum spicant) llama mucho la atención porque presenta frondes (hojas) dimórficas, es decir, tiene frondes estériles y frondes fértiles. Su presencia en los bosques es indicador de humedad ambiental y de suelos ácidos con abundante humus.
Blechnum spicant.
Tras la subida por Llampa Luenga llegamos a los Puertos de Dobres, la divisoria entre los valles de Valdeón y Sajambre.
Cerca de aquí hay un chozo que nos sirve de refugio en caso de lluvia o tormenta.
A partir de aquí ya solo queda descender por la vereda hacia Vegabaño.
El calor es intenso, pero pronto localizamos un arroyo donde refrescarnos.
Y así, tras cinco días de caminata por los Picos de Europa, llegamos de regreso a Vegabaño y a Soto de Sajambre, dando por concluida la aventura. Pero antes de regresar a nuestros puntos de origen, pasamos por el Valle de Valdeón para visitar algunos de sus enclaves más interesantes, como el Chorco de los Lobos, la ermita Corona y Caín, cuna del alpinismo en España.
Chorco de los Lobos (Valle de Valdeón).
Hablando del Lobo Ibérico (Canis lupus), localizamos durante nuestro trekking varios excrementos, pero no voy a desvelar los detalles de tales localizaciones para preservar su supervivencia en los Picos de Europa, tristemente amenazada por la sinrazón de quienes gestionan los intereses del Parque Nacional.  
Excrementos del Lobo Ibérico.