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jueves, 8 de junio de 2017

Monte Abantos (Tour Privado para Leire, de Guipúzcoa).

Hoy nos ha visitado Leire, procedente de San Sebastián (Guipúzcoa). Está pasando unos días en San Lorenzo de El Escorial, y como buena senderista que es, ha solicitado nuestros servicios para un tour privado por el entorno natural del Monte Abantos.
Hemos optado por llevarla a la Cruz de Rubens a través de uno de nuestros itinerarios que cruza las zonas profundas del bosque.

Tan pronto como comenzamos a caminar por el bosque sorprendimos a una pequeña criatura sobre los frondes de un helecho. Se trata de una Zigena (Zigaena trifolii), una especie de polilla diurna de bello colorido metálico con llamativas manchas rojas que avisan  de su potente veneno, capaz de paralizar a cualquier depredador que intente comérsela. 
Zigena (Zigaena trifolii).
Vamos a comprobar cómo van los pollos de los Buitres Leonados (Gyps fulvus) que este año han criado en el Monte Abantos. 

Si no fuera porque están recostados sobre el nido costaría mucho diferenciarlos de los padres; están ya muy grandes, y no tardando mucho comenzarán a asomarse por el cantil con las alas extendidas para ir entrenado el vuelo.   

A continuación ascendemos al mirador de la Cruz de Rubens, uno de los lugares más singulares del paisaje escurialense.
Le contamos a Leire la historia que se cierne en torno a este lugar, visitado en el año 1628 por el ilustre pintor barroco Rubens.
No podíamos pasar por alto el secreto mejor guardado del Monte Abantos, un pequeño  bosquete de Hayas, regalo del los grandes ingenieros de montes del siglo XIX que planificaron la reforestación histórica del Monte Abantos, bajo criterios del Naturalismo Forestal.
A Leire le han llamado la atención unas pequeñas florecillas de color púrpura, muy abundantes en la zona. Se trata de las "Mosquitas Azules" (Linaria elegans), un endemismo ibérico, ausente en el País Vasco.
Mosquitas Azules (Linaria elegans).
Cerca del mirador de los Alerces localizamos en el suelo unas bonitas florecillas de una planta que hemos identificado como la "Escobilla Baja" (Jurinea humilis), una compuesta endémica de la región mediterránea. Se trata de un interesante hallazgo, porque esta planta tiene clara preferencia por los sustratos de naturaleza calcárea.
Escobilla Baja (Jurinea humilis).
Para el día siguiente Leire nos solicitó más acción y optamos por realizar con ella la crestería completa del Monte Abantos.  
Se trata de un itinerario abrupto y complicado, a lo largo de dos kilómetros de arista, que exige en algunos tramos extremar las precauciones y dominar las trepadas y destrepadas. 
Parece que Leire está disfrutando de la ascensión; no pone ninguna objeción a los retos que le planteamos, algunos de ellos muy exigentes. 
Sorprende la abundancia de Turmeras (Tuberaria guttata) y Asperillas (Hispidella hispania) a lo largo de toda la crestería.
Hierba Turmera (Tuberaria guttata).
Las Asperillas crecen principalmente sobre suelos de naturaleza silícea, y son endémicas de la mitad occidental de la península ibérica.
Asperillas (Hispidella hispanica).
Se nota que Leire practica con frecuencia del senderismo: Hemos subido a la caseta forestal en un tiempo record. 
Además de los buitres, hemos podido observar a un magnífico ejemplar de Lagarto Ocelado (Timon lepidus), a un Busardo Ratonero (Buteo buteo) y a un Corzo (Capreolus capreolus), tres ilustres habitantes del Monte Abantos.
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domingo, 28 de mayo de 2017

Observación del Buitre Negro (Sierra de Gredos, Ávila).

Hoy Helena (San Lorenzo de El Escorial) se ha estrenado en el Ecoturismo, eligiendo para ello una de las actividades más gratificantes: La Observación del Buitre Negro en la Sierra de Gredos (Ávila).
Para alcanzar nuestro punto de observación tenemos que cruzar un extenso bosque de Pinos Resineros y Laricios, que tal día como hoy ofrece toda una variedad de flores. Algunas de ellas, como las Peonías (Paeonia broteroi), se encuentran ya mostrando sus grandes y llamativos frutos. 
Peonía (Paeonia broteroi)
La Hierba Turmera (Tuberaria guttata) luce estos días en los terrenos pedregosos y arenosos de toda la sierra, mostrando esas pequeñas florecillas amarillas con sus características manchas color púrpura.
Hierba Turmera (Tuberaria guttata)
También luce esbelto el Gladiolo Silvestre (Gladiolus illyricus), una de las flores más llamativas de la sierra.
Gladiolo Silvestre (Gladiolus illyricus)
Nos encontramos también con numerosas Asperillas (Hispidella hispanica), un endemismo  de nuestra flora, presente en la mitad occidental de la península ibérica. 
Asperilla (Hispidella hispanica)
También hemos identificado al Ruipóntico (Campanula rapunculus), una planta que se extiende a lo largo de la región mediterránea, hasta Oriente Medio.
Ruipóntico (Campanula rapunculus)
Poco a poco nos vamos aproximando al punto de observación, donde instalaremos nuestros equipos ópticos. 
Se trata de un lugar privilegiado, oculto entre la vegetación, desde donde podemos alcanzar la vista a un nido de Buitre Negro, a una distancia prudencial para evitar las posibles molestias.
Allí se encuentra "Rufián", el pollo que vimos nacer hace aproximadamente un mes. Comprobamos que ya le está saliendo el plumaje de vuelo.
Hace unas semanas, cuando era más pequeño, logramos filmar cómo era alimentado por uno de sus progenitores en el nido:

Ahora se le ve más espabilado, y de vez en cuando se da un paseo por el nido. Pronto vendrán sus padres para no dejarle solo demasiado tiempo.
Es curioso ver cómo adopta una postura muy característica cada vez que se aproximan al nido sus padres. Parece tratarse de un saludo de bienvenida, con la cabeza gacha y las alas semi-extendidas.
Helena está teniendo mucha suerte con la actividad que se observa hoy en el nido: Hemos presenciado el encuentro de los dos padres, aunque apenas han permanecido juntos en el nido unos minutos. Uno de ellos le trajo algo de comida, poca cosa a tenor de lo poco que tardó Rufián en comérselo.
Estas son algunas de las secuencias que logramos filmar durante nuestra estancia en el punto de observación. Como puede apreciarse, la familia no ha percibido nuestra presencia en las proximidades del nido.

Helena está disfrutando de una fantástica jornada de ecoturismo. Está muy sorprendida por los cuidados de los padres y por la presencia de pequeños "adornos" en el nido de los buitres. Mientras permanecíamos quietos en nuestro puesto, un jabalí se paseó muy cerca sin apenas percatarse de nuestra presencia.
Tras varias horas de observación, decidimos levantar el campamento e iniciar el regreso. Durante el camino, no paramos de observar presencias curiosas, como la de una Ardilla (Sciurus vulgaris) trepando hacia el punto más alto de un pino, o esta pequeña ninfa de un Saltamontes Verde (Tettigonia viridissima), paseándose por las hojas de una Peonía.
Ninfa de  Saltamontes Verde (Tettigonia viridissima)

Otro encuentro "mágico" fue el de la Mariposa Chupaleche (Iphiclides podalirus), una de las mayores mariposas de Europa, presente únicamente en el Norte de África, Península Ibérica y sur de Francia.
Mariposa Chupaleche (Iphiclides podalirus)
En estos días de finales de mayo son también muy frecuentes esos misteriosos nidos de espuma que se observan alrededor de los tallos de pequeñas herbáceas. Corresponden a unas pequeñas cigarras que albergan allí a sus ninfas, que crecen a salvo de depredadores y de la desecación. 
Cigarrilla Espumadora (Philaenus spumarius)
Esto es lo que ha dado de sí una jornada muy provechosa en uno de los parajes más salvajes y auténticos del Sistema Central. 

sábado, 13 de mayo de 2017

Cañón del Río de La Aceña (Sierra Oeste de Madrid)

Hoy repetimos una de las rutas más espectaculares de nuestro catálogo local: El Cañón del Río de La Aceña, un recorrido a lo largo del arroyo del Hornillo hasta el río de La Aceña y su posterior desembocadura en el río Cofio. Nos acompaña una habitual de nuestras aventuras, Teresa, que viene hoy con A.J. Domingos Vicente, procedente de Angola y residente en España.   
A pesar de lo seco que vino el mes de abril, mayo está siendo un poco más generoso en cuanto a lluvias, y eso ha favorecido la floración de un montón de plantas. Las Jaras (Cistus ladanifer), por ejemplo, están ya luciendo sus grandes y coloridas flores.  
Jara Pringosa (Cistus ladanifer). 
Lucen también las Hierbas Turmeras (Tuberaria guttata), pequeñas cistáceas extendidas a lo largo de la región Mediterránea. 
Hierba Turmera (Tuberaria guttata). 
Y no faltan tampoco las florecillas blancas de Ornithogallum umbellatum, conocidas como "Leche de Gallina", o "Estrellas de Belén". Crecen en suelos fértiles de bosques maduros y bien conservados, como el Pinar de Abantos. 
Leche de Gallina (Ornithogallum umbellatum).
Teresa ya ha hecho esta ruta en otra ocasión, pero le gusta tanto que no ha dudado en repetir experiencia. 
Se ha venido con su amigo Vicente, que animado por los elogios que nos dedica Teresa, viene dispuesto a conocer este bonito rincón de la naturaleza ibérica.
El Piorno Serrano (Cytisus oromediterraneus) se extiende a lo largo del Puerto de Malagón, luciendo también sus flores amarillas que aromatizan el ambiente con ese delicado olor floral típico de los piornales de montaña.
Cerca del nacimiento del arroyo del Hornillo, localizamos una pequeña turbera provista de Esfagnos y plantas carnívoras (Drosera rotundifolia).  
Este tipo de formaciones en el suelo son muy escasas en la Sierra de Guadarrama, y es la primera vez que localizamos plantas carnívoras fuera del entorno de Peñalara y Cuerda Larga. Es un lujo contar con una turbera tan cerca de San Lorenzo de El Escorial, una prueba más de la enorme riqueza biológica que reúne el entorno del Puerto de Malagón. 
Detalle de la hoja de Drosera rotundifolia.
Seguimos el arroyo aguas abajo y llegamos a la primera chorrera, la Chorrera Alta del Hornillo.
Pensábamos que con las últimas lluvias el arroyo bajaría cargado con más agua, pero el mes de abril ha sido tan seco que ha causado mella en los acuíferos de Malagón. Baja la misma cantidad de agua que durante los meses del verano. 
El paseo esconde bonitos rincones que merece la pena conocer y disfrutar.
Aunque la exuberante naturaleza de Angola no tiene mucho que ver con la ibérica, Vicente está sorprendido de la enorme biodiversidad que atesora este rincón de la sierra.
Llegamos al segundo salto de agua, la Chorrera Baja del Hornillo. 
A partir de este punto, las aguas del Hornillo se funden con las procedentes del Río de La Aceña, dando lugar a un cañón fluvial de unos 4 km de largo.
Se trata de un paraje exclusivo, aislado y poco transitado, sin apenas itinerario marcado, pero que nos permite disfrutar de un contacto pleno con el mundo salvaje. Las Lavanderas Cascadeñas (Motacilla cinerea) vuelan cerca de nosotros mostrándonos que viven aquí a expensas de los recursos que les proporciona el río.
El itinerario nos obliga a cruzar el río varias veces, para lo cual tenemos que buscar pasos asequibles, de lo contrario nos veríamos obligados a cruzar sumergiendo los pies.
Más abajo las aguas son cada vez más bravas y tenemos que sortear obstáculos con trepadas y destrepadas. 
Algunos de estos pasos son complicados y exigen un mínimo de habilidad y destreza. 
Superados los grandes obstáculos vamos llegando poco a poco a nuestro destino. 
Aprovechamos esta zona para observar e interpretar en el curso del agua, todo tipo de fauna acuática: Ranas, diversos moluscos de agua dulce (gasterópodos y bivalvos), ninfas de plecópteros (moscas de las piedras) y odonatos (libélulas), gusanos tubícolas (tricópteros), Planarias...
Tras los 4 km de recorrido a lo largo del cañón fluvial, llegamos al Puente de La Parra, lugar donde nos espera un vehículo que nos llevará de regreso a San Lorenzo de El Escorial.
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