Hoy nos adentramos en el sector del Sistema Central que une la Sierra de Guadarrama con la Sierra de Gredos, un territorio inhóspito y salvaje, en gran parte desconocido, hogar de algunas especies tan interesantes como la Cigüeña Negra o el mismísimo Lobo Ibérico.
La Garganta del Tobar es uno de esos parajes en los que uno se siente aislado en plena armonía con la Naturaleza.
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| Excremento de Lobo Ibérico localizado durante el itinerario. |
El arroyo baja bien cargado de agua, gracias a las generosas precipitaciones acontecidas durante el mes de marzo, uno de los más lluviosos de los últimos años.
Tanto es así que hay que habilitar puentes para poder cruzar el arroyo en distintos puntos.
Aunque nos ha caído algo de agua durante la comida, el tiempo se está portando bastante bien durante la jornada y nos está permitiendo disfrutar del paisaje.
En la Chorrera Alta del Hornillo el espectáculo no deja de sorprendernos. Surcamos la chorrera aguas arriba evitando poner el pie en las zonas mojadas más resbaladizas.
Ya en las praderas de Malagón, sorprendimos a un grupo de Buitres Leonados, Buitres Negros, Cuervos y Milanos Reales, terminando de limpiar una carroña de las muchas que hay por la zona.
Los suelos encharcados de estas praderas dificultan nuestro avance, pero seguro que pocas semanas estarán repletas de bonitas flores que habrá que explorar.
Tras cruzar las praderas, llegamos de nuevo al Pinar de Abantos, pasando por una de las mejores vistas posibles del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.


















































