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domingo, 10 de marzo de 2019

Expedición Lobo Ibérico (Sierra de Guadarrama).

Estrenamos hoy una de las actividades sobre la que llevamos trabajando varios años: La observación del Lobo Ibérico. Y lo hacemos en un espacio donde hasta hace bien poco era impensable poder ver lobos: La Sierra de Guadarrama.
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
En un principio, nuestra Expedición Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama está diseñada para pasar una jornada completa, desde el amanecer hasta el ocaso, en los parajes de la sierra que reúnen las mejores condiciones para la observación de lobos. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
El Lobo Ibérico elige hábitats aislados y poco poblados, donde exista una elevada cobertura vegetal y abundante caza, principalmente corzos y jabalíes, sus presas más habituales. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Gracias a los numerosos rastreos de sus indicios hemos localizado dos áreas en la Sierra de Guadarrama en las que, al menos en una de ellas, existen claras evidencias del asentamiento estable una manada de lobos.
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Una vez establecidos en nuestro punto de observación, lo suficientemente alejado y escondido como para pasar completamente desapercibidos, procedemos al rastreo continuo con prismáticos y telescopios terrestres. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Es cuestión de tener mucha paciencia y de no perder detalle. Así hemos visto de todo a nuestro alrededor: Buitres Negros, Leonados, Cuervos, Busardos Ratoneros, Zorros, Jabalíes y toda una variedad de aves e insectos.
Escarabajos Pipa
Dos "Escarabajos Pipa" (Iberodorcadion sp.) en plena cópula.
Mariposa Pavo Real
Mariposa "Pavo Real" (Inachis io). 
Como prueba de la excelente posición de nuestro observatorio natural, aquí tenemos un vídeo de cómo vimos a los Jabalíes hozando tranquilamente en los pastos, mientras realizábamos las esperas loberas.

Para no cansarnos demasiado durante las largas esperas, hicimos un descanso para comer y acto seguido acudimos al emplazamiento de una de nuestras cámaras de fototrampeo para comprobar resultados. Pudimos comprobar que unos días antes pasó por allí una pareja de lobos adultos, probablemente la pareja reproductora. 
Con la llegada del ocaso elegimos otro emplazamiento. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Nos camuflamos como pudimos entre la densa vegetación, pero salvo algunos jabalíes, no vimos nada.  
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Tras el ocaso apuramos al máximo la visibilidad pero nada, no tuvimos suerte. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Durante el regreso realizamos un rastreo de indicios y localizamos varios excrementos de lobo.
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Al día siguiente acudimos al mismo lugar con nuestro segundo equipo de exploradores, con la esperanza de obtener buenos avistamientos de lobo. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Pero las esperas matinales tampoco arrojaron grandes resultados. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Rastreamos con prismáticos y telescopios todo lo que podíamos alcanzar con la vista, pero salvo varios zorros cazando en los prados y grupos de jabalíes hozando entre los matorrales, ni rastro de los lobos. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Nuestra última esperanza es el ocaso. 
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama
Elegimos un emplazamiento excelente: Estábamos en el lugar más apropiado posible y en la hora perfecta, el resto es cuestión de suerte, de mucha suerte. Sabemos que están ahí, seguro que están ahí, pero durante el día saben pasar desapercibidos.
Observación del Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama

sábado, 12 de enero de 2019

Paisajes de Malagón (San Lorenzo de El Escorial, Madrid).

Hoy nos "sumergimos" en la historia a través de los bosques de San Lorenzo de El Escorial, realizando la Ruta de los Paisajes de Malagón, un itinerario especialmente diseñado para recorrer los mismos parajes que encandilaron a Felipe II durante aquellos largos viajes que realizaba entre Valladolid y Toledo.   
Puerto de Malagón
Nos acompañan Inés, Mª José y Cornelia, que han coincidido hoy por primera ver en una de nuestras rutas. También nos acompaña Irene, que viene en calidad de guía acompañante de Ecoturismo.
Puerto de Malagón
Nuestro propósito es, en primer lugar, ascender hacia las peñas de la Cruz de Rubens atravesando el bosque, visitando el hayedo, y comprobando el estado en el que se encuentran los nidos de los Buitres Leonados.
Puerto de Malagón
Durante el itinerario mostramos algunos de los elementos botánicos más interesantes del Bosque de Abantos, como el Abeto Pinsapo (Abies pinsapo), el Alerce Europeo (Larix decidua), el Haya (Fagus sylvatica), el Fresno (Fraxinus angustifolia), el Roble Melojo (Quercus pyrenaica), el Pino Resinero (Pinus pinaster), el Pino Silvestre (Pinus sylvestris), la Jara (Cistus ladanifer)....  
Puerto de Malagón
El Hayedo del Trampalón muestra sus encantos incluso en invierno. Aquí está el "árbol madre" de este maravilloso bosque, un importante legado que nos dejaron aquellos ilustres naturalistas del siglo XIX que proyectaron la primera gran reforestación en España, entre ellos, el maestro Graells. 
Puerto de Malagón
Poco a poco alcanzamos los impresionantes roquedos donde anidan desde tiempos inmemoriales los Buitres Leonados. 
Puerto de Malagón
Como era de esperar por estas fechas, los buitres ya han acondicionado los nidos y uno de ellos parece haber puesto ya el huevo. 
Puerto de Malagón
En tiempos de Felipe II existía en estos parajes una modesta ermita donde vivía un monje ermitaño llamado Juan Palomo. 
Puerto de Malagón
De aquella ermita apenas quedan hoy los restos de los cimientos. Junto a ella, se alzaba una cruz sobre un montículo de piedras.  
Cruz de Rubens
Aquella cruz bien podría ser la que plasmó el pintor Rubens en su cuadro del Monasterio de El Escorial, supuestamente dibujado desde un lugar muy cercano a este.
Cruz de Rubens
Cuadro del paisaje de El Escorial, obra del pintor Rubens , que visitó  el lugar en el año 1629.
Mientras avanzamos por la cordal de Malagón vimos varios Buitres Leonados, Cuervos, una pareja de Buitres Negros, y los pájaros más habituales del bosque: Carboneros, Herrerillos, Pinzones, Trepadores... Localizamos por allí varias hozaduras de Jabalí y algunos excrementos del Corzo.
Puerto de Malagón
Nos instalamos en la Solana del Ventisquero para comer mientras disfrutamos de la fantástica panorámica.
Puerto de Malagón
Durante el descenso atravesamos de nuevo la densa masa forestal. 
Puerto de Malagón
Ladera abajo se encuentra el Refugio de Los Llanillos, lugar donde todavía se conservan los antiguos bancales que sirvieron de vivero durante los trabajos de reforestación del Monte Abantos a finales del siglo XIX. 
Puerto de Malagón
Tras la visita a Los Llanillos, cruzamos la fresneda y llegamos al Arca del Helechal, una construcción levantada para abastecer de agua a la Casita del Infante. 
Arca del Helechal

viernes, 30 de marzo de 2018

Bosque Real de la Herrería (San Lorenzo de El Escorial, Madrid).

Hoy es Viernes Santo. Luce un sol espléndido en San Lorenzo de El Escorial, pero la inminente llegada de un nuevo frente frío ha hecho que bajen estrepitosamente las temperaturas. 
A pesar de la desapacible sensación de frío, se han inscrito a nuestra ruta de hoy David & María, y Pilar & Laurentino, procedentes de Madrid.  
Daremos un paseo por el interior del Bosque Real de La Herrería, un itinerario que forma parte de nuestro Catálogo de Rutas Locales.
Carbonero Común (Parus major).
Nuestro objetivo es dar a conocer algunos elementos de la riqueza biológica de este magnífico bosque caducifolio, que aún conserva un milagroso estado de madurez. 
Trepador Azul (Sitta europaea).
Tan pronto como nos adentramos en el bosque comenzamos a disfrutar de algunos de sus habitantes más habituales, como los Arrendajos, el Pico Picapinos, el Pinzón Vulgar, el Trepador Azul, el Carbonero Común y Carbonero Garrapinos... 
Trepador Azul (Sitta europaea).
Todos ellos se encuentran en pleno apogeo, realizando cantos nupciales, haciendo acopio de materiales para sus nidos, recolectando comida... 
Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs).
Ya se dejan ver algunas de las florecillas de la primavera más temprana, como los Narcisos de Roca (Narcissus rupicola), endémicos del Sistema Central. 
Narciso de Roca (Narcissus rupicola).
También las pequeñas Violetas Silvestres (Viola riviniana) adornan con su belleza los prados sombríos del bosque.
Violeta Silvestre (Viola riviniana).
Pero si hay un elemento botánico que destaca sobre todos los demás en este bosque, es este curioso liquen de aspecto foliáceo que comparte hábitat con las grandes y espesas matas de musgos que tapizan las rocas. Se trata de Lobaria scrobiculata, una especie que se encuentra en peligro de extinción, confinada en muy pocos lugares de la geografía peninsular. 
Lobaria scrobiculata.
Otra joya la constituyen los Polipodios (Polypodium vulgare), pequeños helechos localizados en una de las laderas más sombrías de este bosque, que resisten aquí las prolongadas sequías que trae el Cambio Climático. 
Polipodios (Polypodium vulgare).
El Bosque Real alcanzó tal condición por haberse reservado los reyes la actividad cinegética en él. Siempre destacó por su riqueza faunística, razón de su consideración como cazadero real. Hoy apenas se deja ver algún corzo esporádico o pequeños grupos de jabalíes.
Los monjes eran los dueños de las dehesas, pues a ellos les correspondía su uso y aprovechamiento. No obstante, la tala de árboles y la entrada de ganado estaban restringidas por los reyes, para salvaguardar la caza
Desde las zonas altas del itinerario podemos asomarnos a excelentes balcones sobre los que se divisa una amplia panorámica de Madrid. 
Uno de ellos es este magnífico mirador que ofrece una gran panorámica del embalse de Valmayor y la ciudad de Madrid al fondo.
Y hacia el norte, las impresionantes elevaciones de la Sierra de Guadarrama, desde el clásico mirador de la Silla de Felipe II.
La imagen del Monasterio desde la Silla de Felipe II es inmejorable, pero parece claro que no fue el monarca quien mandó tallar esos asientos en la roca. Cada vez cobran más fuerza las tesis que apuntan a que la Silla de Felipe II es, en realidad, un altar hecho por los Vetones, 200 años antes de Cristo.  
Seguimos el recorrido sin perder la atención en los pajarillos que no cesan en revolotear por las ramas de los árboles.
Carbonero Garrapinos (Parus ater).
Aunque el invierno todavía está dando sus últimos coletazos, la primavera se impone reactivando la vida salvaje.
Hembra de Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs).

lunes, 12 de febrero de 2018

Snowshoeing Guadarrama: Circo Glaciar de Peñalara.

Dicen que el amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar ambos en la misma dirección. Lorena & Rafa (San Lorenzo de El Escorial, Madrid) lo saben muy bien, y aprovechando que pronto será San Valentín, han querido regalarse una experiencia única en la montaña guadarrámica.
Nuestro reto es someterles a las crudezas del invierno en el Circo Glaciar de Peñalara, una ruta que hemos diseñado para dar a conocer las señales que dejó el glaciarismo ibérico en el Sistema Central. 
Partimos del Puerto de Cotos, donde luce un sol espléndido.
Las previsiones apuntan a que los cielos estarán cubiertos durante buena parte del día, pero de momento estamos teniendo suerte con el tiempo. 
Las últimas nevadas han sido tan copiosas que tenemos un manto de nieve con espesores que rondan el metro.
Nos alejamos del trazado normal para adentrarnos de lleno en el corazón del bosque de Cotos o El Paular, dominado por el Pino de Valsaín (Pinus sylvestris). 
El paisaje nevado es sobrecogedor, parece que caminamos en medio de un gigantesco laberinto nevado, construído con pinos helados... 
Nos dirigimos hacia la morrena de Peñalara, desde donde cruzaremos hacia el circo glaciar. 
A mayor altitud se nos metió la nube y nos tapó las bonitas panorámicas que se disfrutan desde el circo de Peñalara. 
Menos mal que contamos con el Refugio Zabala, que nos da cobijo durante el temporal. 
Situado a 2.079 m. de altitud, el Refugio Zabala constituye la base para las ascensiones a Peñalara. Fue construido en el año 1927 por Delgado Úbeda, el mismo arquitecto que construyó el Balneario de Panticosa y numerosos refugios en los Picos de Europa. 
Después de entrar en calor con un caldito caliente, nos calzamos las raquetas y continuamos el itinerario, hacia la Laguna Grande de Peñalara.
El último glaciar de Peñalara, datado en unos 18.000 años, arrastró grandes piedras, arenas y barro que se fueron acumulando en sus bordes, dejando tras su desaparición alargadas lomas de piedras denominadas morrenas. Testigo de aquel enorme casquete de hielo que cubrió esta montaña es la Laguna Grande de Peñalara, hoy completamente congelada y cubierta de nieve.
A pesar de las adversas condiciones, Lorena y Rafa apenas pierden la sonrisa. 
Los Pinares de El Paular, los auténticos bosques originarios de la Sierra de Guadarrama, dominan en los valles de las montañas más elevadas de la sierra.
El sendero que nos llevará de regreso al Puerto de Cotos recorre uno de los parajes más bellos de la Sierra de Guadarrama. 
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