Mostrando entradas con la etiqueta Lavandera Cascadeña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lavandera Cascadeña. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de mayo de 2019

Cañón del Río de La Aceña (Sierra de Malagón, Madrid).

Hoy es 1 de mayo, y en nuestro programa está fijado El Cañón del Río de La Aceña, un variado itinerario entre San Lorenzo de El Escorial y el río de la Aceña, que nos permitirá disfrutar de los bosques escurialenses, de los paisajes espectaculares de la Sierra de Malagón, del agua de deshielo en las Chorreras del Hornillo, y de la naturaleza en acción a lo largo del río de la Aceña.
Ruta de las Choreras del Hornillo
Nos acompañan Inés, que está pasando unos días de descanso en San Lorenzo de El Escorial, y Mª Luisa, que viene desde Tres Cantos deseando conocer los "secretos" de la naturaleza escurialense. 
Ruta de las Choreras del Hornillo
El Bosque de Abantos se encuentra estos días repleto de flores, como no podría ser de otra manera. Tan pronto como comenzamos a caminar nos encontramos con las primeras de ellas: Las Orquídeas Silvestres (Orchis mascula). 
Orquídea silvestre
Orquídea Silvestre (Orchis mascula).
La Arenaria (Arenaria montana), una cariofilácea típicamente mediterránea, ligada a los robledales y pinares de las regiones montañosas, es también muy frecuente a lo largo del primer tramo del itinerario.
Arenaria montana
Arenaria montana.
Mª Luisa no se pierde detalle de la flora y aprovecha cada ocasión para catalogar con su cámara las diferentes especies que vamos identificando.
Ruta de las Choreras del Hornillo
La Hierba Turmera (Tuberaria guttata) es una de las florecillas de campo más bonitas que podemos encontrarnos en las cunetas y suelos arenosos de terrenos ácidos.  
Tuberaria
Hierba Tuermera (Tuberaria guttata).
He aquí otra de las "joyas" de la flora guadarrámica, Linaria elegans, endemismo ibérico.
Linaria elegans
Linaria elegans.
Los primeros kilómetros de la ruta exigen superar un fuerte desnivel, sobretodo a partir del refugio forestal de Los Llanillos. 
Ruta de las Choreras del Hornillo
A media ascensión realizamos un alto en el camino para descansar y contemplar el paisaje. Acabamos de sorprender a un grupo de Arrendajos (Garrulus glandarius) realizando imitaciones de cantos de otras aves.  
Ruta de las Choreras del Hornillo
Inés contempla con admiración la tierra en la que se crió, ahora que vive alejada de aquí, en tierras germanas.
Ruta de las Choreras del Hornillo
Superada la barrera geográfica de los altos de Malagón, comenzamos a caminar ladera abajo hacia el norte, buscando el nacimiento del arroyo del Hornillo.
Ruta de las Choreras del Hornillo
En estos cervunales, tan apreciados por el ganado, crecen también flores alpinas como las Romuleas (Romulea bulbocodium), más abundantes cuanto más encharcados estén los pastos. 
Romulea
Romulea bulbocodium.
Por esta zona resiste el paso del tiempo la única turbera que conocemos de la Sierra de Malagón, con sus esfagnos y plantas carnívoras (Drosera rotundifolia).  
Drosera rotundifolia
Drosera rotundifolia.
Hemos sorprendido a una Aceitera (Physomeloe corallifer) en el mismo instante que realiza un orificio en el suelo para depositar sus huevos. Se trata de un endemismo ibérico.
Aceitera Real
Aceitera (Physomeloe corallifer).
En las primeras aguas del arroyo aparecen ya en flor los Ranúnculos acuáticos (Ranunculus peltatus), plantas que deben su nombre a las ranas, pues al igual que ellas viven estrechamente ligadas al agua.
Ranunculus peltatus
Ranúnculo acuático (Ranunculus peltatus). 
Uno de los primeros obstáculos que tenemos que salvar es la caída de aguas de la Chorrera Alta del Hornillo, sin embargo, la enorme sequía de este invierno no ha llenado los acuíferos y las chorerras están bastante "pobres" de agua. 
Ruta de las Choreras del Hornillo
Aprovechamos las pozas para meter los pies en el agua, una sensación muy placentera después de la intensa ascensión a Malagón.
Ruta de las Choreras del Hornillo
Seguimos caminando por nuestro itinerario y nos encontramos con un nido de la Tarántula Europea, también conocida como la "Araña Lobo" (Lycosa tarantula). 
Tarántula europea
Tarántula Europea (Lycosa tarantula).
Poco antes de llegar a la Chorrera Baja sorprendimos a un Pinzón Vulgar (Fringilla coelebs) emitiendo sus armoniosos cantos primaverales. 
Ruta de las Choreras del Hornillo
La Chorrera Baja no permite descender junto a las aguas, como hicimos con la alta; el salto de agua es mayor y eso le otorga de una gran belleza. 
Ruta de las Choreras del Hornillo
Un poco más abajo llegamos al punto donde las aguas del arroyo del Hornillo se funden con las del río de la Aceña, dando lugar a un bonito cañón fluvial que nos disponemos a recorrer. 
Río de la Aceña
Aquí entran en juego la pericia y la estrategia para tratar de ir superando las barreras y los obstáculos, porque no hay sendero habilitado junto a las aguas del río. 
Río de la Aceña
Se nos complica la travesía con la lluvia que comienza a caer. Esperemos que no caiga con fuerza, porque las rocas mojadas resbalan mucho y alguno de nosotros podríamos irnos directo al agua. 
Río de la Aceña
Este es uno de los parajes más recónditos y bonitos de la sierra oeste de Madrid. Mientras caminamos hemos podido ver al Mirlo Acuático (Cinclus cinclus) y a las Lavanderas Cascadeñas (Motacilla cinerea), que vuelan sobre el río sin alejarse demasiado del curso de las aguas.
Río de la Aceña
Tenemos que cruzar el río varias veces. La mejor opción es descalzarse y caminar con la ayuda de los bastones de trekking. 
Río de la Aceña
En las zonas más pedregosas de los márgenes del río crecen algunas hierbas aromáricas como las Mentas, y plantas comestibles como las Vinagreras (Rumex induratus).
Vinagrera (Rumex induratus)
Vinagrera (Rumex induratus).
Poco antes de llegar al final del cañón una sorpresa nos esperaba en uno de los márgenes del río: Una pareja de Sapo Común (Bufo bufo). El macho, más pequeño que la hembra, es tan entusiasta que se agarra sobre la hembra durante horas.
Río de la Aceña
Sapo Común (Bufo bufo).
GuardarGuardar

sábado, 13 de mayo de 2017

Cañón del Río de La Aceña (Sierra Oeste de Madrid)

Hoy repetimos una de las rutas más espectaculares de nuestro catálogo local: El Cañón del Río de La Aceña, un recorrido a lo largo del arroyo del Hornillo hasta el río de La Aceña y su posterior desembocadura en el río Cofio. Nos acompaña una habitual de nuestras aventuras, Teresa, que viene hoy con A.J. Domingos Vicente, procedente de Angola y residente en España.   
A pesar de lo seco que vino el mes de abril, mayo está siendo un poco más generoso en cuanto a lluvias, y eso ha favorecido la floración de un montón de plantas. Las Jaras (Cistus ladanifer), por ejemplo, están ya luciendo sus grandes y coloridas flores.  
Jara Pringosa (Cistus ladanifer). 
Lucen también las Hierbas Turmeras (Tuberaria guttata), pequeñas cistáceas extendidas a lo largo de la región Mediterránea. 
Hierba Turmera (Tuberaria guttata). 
Y no faltan tampoco las florecillas blancas de Ornithogallum umbellatum, conocidas como "Leche de Gallina", o "Estrellas de Belén". Crecen en suelos fértiles de bosques maduros y bien conservados, como el Pinar de Abantos. 
Leche de Gallina (Ornithogallum umbellatum).
Teresa ya ha hecho esta ruta en otra ocasión, pero le gusta tanto que no ha dudado en repetir experiencia. 
Se ha venido con su amigo Vicente, que animado por los elogios que nos dedica Teresa, viene dispuesto a conocer este bonito rincón de la naturaleza ibérica.
El Piorno Serrano (Cytisus oromediterraneus) se extiende a lo largo del Puerto de Malagón, luciendo también sus flores amarillas que aromatizan el ambiente con ese delicado olor floral típico de los piornales de montaña.
Cerca del nacimiento del arroyo del Hornillo, localizamos una pequeña turbera provista de Esfagnos y plantas carnívoras (Drosera rotundifolia).  
Este tipo de formaciones en el suelo son muy escasas en la Sierra de Guadarrama, y es la primera vez que localizamos plantas carnívoras fuera del entorno de Peñalara y Cuerda Larga. Es un lujo contar con una turbera tan cerca de San Lorenzo de El Escorial, una prueba más de la enorme riqueza biológica que reúne el entorno del Puerto de Malagón. 
Detalle de la hoja de Drosera rotundifolia.
Seguimos el arroyo aguas abajo y llegamos a la primera chorrera, la Chorrera Alta del Hornillo.
Pensábamos que con las últimas lluvias el arroyo bajaría cargado con más agua, pero el mes de abril ha sido tan seco que ha causado mella en los acuíferos de Malagón. Baja la misma cantidad de agua que durante los meses del verano. 
El paseo esconde bonitos rincones que merece la pena conocer y disfrutar.
Aunque la exuberante naturaleza de Angola no tiene mucho que ver con la ibérica, Vicente está sorprendido de la enorme biodiversidad que atesora este rincón de la sierra.
Llegamos al segundo salto de agua, la Chorrera Baja del Hornillo. 
A partir de este punto, las aguas del Hornillo se funden con las procedentes del Río de La Aceña, dando lugar a un cañón fluvial de unos 4 km de largo.
Se trata de un paraje exclusivo, aislado y poco transitado, sin apenas itinerario marcado, pero que nos permite disfrutar de un contacto pleno con el mundo salvaje. Las Lavanderas Cascadeñas (Motacilla cinerea) vuelan cerca de nosotros mostrándonos que viven aquí a expensas de los recursos que les proporciona el río.
El itinerario nos obliga a cruzar el río varias veces, para lo cual tenemos que buscar pasos asequibles, de lo contrario nos veríamos obligados a cruzar sumergiendo los pies.
Más abajo las aguas son cada vez más bravas y tenemos que sortear obstáculos con trepadas y destrepadas. 
Algunos de estos pasos son complicados y exigen un mínimo de habilidad y destreza. 
Superados los grandes obstáculos vamos llegando poco a poco a nuestro destino. 
Aprovechamos esta zona para observar e interpretar en el curso del agua, todo tipo de fauna acuática: Ranas, diversos moluscos de agua dulce (gasterópodos y bivalvos), ninfas de plecópteros (moscas de las piedras) y odonatos (libélulas), gusanos tubícolas (tricópteros), Planarias...
Tras los 4 km de recorrido a lo largo del cañón fluvial, llegamos al Puente de La Parra, lugar donde nos espera un vehículo que nos llevará de regreso a San Lorenzo de El Escorial.
GuardarGuardar

sábado, 15 de abril de 2017

Cañón del Río de La Aceña (Sierra Oeste de Madrid).

Hoy sábado vamos a realizar una de las rutas más espectaculares de nuestro catálogo local: El Cañón del Río de La Aceña, un largo itinerario entre San Lorenzo de El Escorial y el río Cofio, donde no faltarán emociones fuertes, paisajes espectaculares y naturaleza en acción. Nos acompañan Marisa junto a sus hijos Lucía y Juan, Fabián y Teresa.  
Seguimos disfrutando de un tiempo magnífico esta Semana Santa, con unas temperaturas tan elevadas que bien podría decirse que estamos en pleno verano. Nada más comenzar la ruta, los Pinzones (Fringilla coelebs) nos deleitan con sus armoniosos cantos primaverales, con los que tratan de emparejarse para criar. 
El Pinar de Abantos se encuentra engalanado con varios tipos de flores silvestres, algunas tan bonitas que no pueden pasar desapercibidas, como estas Orquídeas Silvestres (Orchis mascula). 
Orquídea Silvestre (Orchis mascula).
También es abundante en esta época del año la Arenaria (Arenaria montana), una cariofilácea típicamente mediterránea, ligada a los robledales y pinares de las regiones montañosas.
Arenaria montana.
Hacemos un breve alto en el camino para visitar el Arca del Helechal, una antigua construcción cuya finalidad era abastecer de agua a la Casita del Infante, en San Lorenzo de El Escorial. 
Seguimos subiendo en dirección a la fresneda de Los Llanillos, lugar donde se iniciaron los trabajos de reforestación histórica del Monte Abantos, en el siglo XIX.
Los primeros kilómetros de la ruta exigen superar un importante desnivel, que pone a prueba la resistencia física de nuestros acompañantes. 
Una vez superado el desnivel, nos tomamos un merecido descanso en lo alto de la montaña escurialense, disfrutando de una panorámica excepcional.  
Continuamos el itinerario realizando varias paradas para explorar la interesante flora que se encuentra en el entorno del Puerto de Malagón. A Lucía le llama la atención unas pequeñas florecillas de color blanco, que no dudamos en analizar con la ayuda de las lupas.
Observamos que presenta pelos glandulares tanto en el tallo como en las hojas. Probablemente se trate de Cerastium ramosissimum, una cariofilácea muy común en los pastos silíceos de la región mediterránea.
Cerastium ramosissimum.
Aquí nos detuvimos para examinar los restos óseos de un caballo.
Nuestro objetivo es localizar el nacimiento del arroyo del Hornillo, porque desde ese punto las aguas nos guiarán hasta su desembocadura en el río de La Aceña.
En las primeras aguas del arroyo aparecen en flor los Ranúnculos acuáticos (Ranunculus peltatus), plantas acuáticas que deben su nombre a las ranas, pues al igual que ellas viven estrechamente ligadas al agua.
Ranúnculo acuático (Ranunculus peltatus). 
Uno de los primeros obstáculos que tenemos que salvar es la caída de aguas de la Chorrera Alta del Hornillo. 
Como no baja demasiada agua, encontramos pasos secos en la roca que nos permiten seguir el itinerario junto a la chorrera.
En algunos tramos tenemos que extremar la atención para no resbalar, pero nuestros intrépidos aventureros saben muy bien dónde poner los pies. 
La tranquilidad del lugar invita a parar para refrescarse los pies y para comer el bocata junto a la chorrera. Y mientras comemos, varias Lavanderas Cascadeñas (Motacilla cinerea) vuelan a nuestro lado sin alejarse demasiado del curso de las aguas.
El siguiente paso es llegar a la Chorrera Baja del Hornillo, más espectacular que la Alta, pero no tan larga como la de arriba. 
Un poco más abajo llegamos al punto donde las aguas del arroyo del Hornillo se funden con las del río de la Aceña, dando lugar a un bonito cañón fluvial que nos disponemos a recorrer. 
Aquí entran en juego la pericia y la estrategia para tratar de ir superando las barreras y los obstáculos, porque no hay sendero habilitado junto a las aguas del río. 
El calor invita a aprovechar algunas de las pozas del río para darse un gran chapuzón, y  Fabián no se lo pensó dos veces.
Seguimos aguas abajo disfrutando de uno de los parajes más recónditos y bonitos de la sierra oeste de Madrid. Tratamos de localizar al Mirlo Acuático, pero es tan huidizo que no logramos ver a ninguno.
Sorprendimos a un pequeño escarabajo que nos llamó la atención por los extraños dibujos de su tórax y abdomen. Se trata de uno de los Gorgojos más grandes que existen, un escarabajo herbívoro: Anisorhynchius
Gorgojo Anisorhynchus.
Fabián reconoce el vuelo del Milano Real (Milvus milvus) en las proximidades del cañón fluvial.
Avanzamos con cuidado tratando de sorprender a la Cigüeña Negra, una de las grandes joyas faunísticas de este paraje. 
Fabián y Teresa parecen haberla reconocido en vuelo. 
Y así, poco a poco, avanzamos a lo largo del cañón hasta llegar al entorno del Puente de La Parra, cerca de Santa Mª de la Alameda (Estación), donde las aguas del Aceña pasan a constituir el río Cofio, principal afluente del río Alberche
Allí es donde nos espera el coche para regresar a San Lorenzo de El Escorial. En total, han sido unos 13 km. de ruta por un entorno salvaje y aislado del que han disfrutado nuestros valientes acompañantes.   
GuardarGuardar