Tercer Taller de Rastreo de Huellas y Señales en el entorno del Monte de Abantos (San Lorenzo de El Escorial, Madrid). Esta vez vamos a rastrear una zona en la que hemos detectado la presencia de varias especies, principalmente zorros, garduñas, tejones y jabalíes.
Escarbaduras de Tejón en busca de insectos.
El Tejón (Meles meles) es un mustélido fácil de identificar que acostumbra a dejar numerosas señales, como escarbaduras en el suelo para buscar lombrices, arañazos en los troncos para buscar insectos, y pequeños orificios excavados sobre el terreno para depositar allí sus excrementos (letrinas).
Letrina típica de Tejón.
Las señales más abundantes en los troncos de los pinos corresponden a los Pícidos, los dos pájaros carpinteros que viven en este bosque: El Pico Picapinos (Dendrocops major), y el Pito Real (Picus viridis). Ambos pasan buena parte de su tiempo "taladrando" los troncos muertos para alimentarse de las larvas y escarabajos que se alimentan de la madera.
Orificios en el tronco causados por los Pícidos.
Otros mustélidos, las Garduñas (Martes foina), son muy territoriales y no cesan en su empeño de señalizar el territorio mediante el depósito de excrementos sobre piedras, troncos y otros lugares elevados del terreno, para que estén bien visibles y al alcance del olfato de posibles intrusos.
Excrementos de Garduña sobre una roca.
En los arroyos y ríos podemos encontrarnos con multitud de manifestaciones de la vida acuática, como los estuches larvarios de las Frigáneas (Tricópteros).
Estuche larvario de un Tricóptero cuya larva aparece también en la imagen.
Al igual que las Garduñas, el Zorro (Vulpes vulpes) acostumbra también a señalizar el territorio mediante sus excrementos en senderos y veredas. También sus escarbaduras son frecuentes, casi siempre para tratar de atrapar a alguna musaraña, ratón o topillo que escucha bajo tierra.
Escarbadura de Zorro.
Un taller de las Ardillas (Sciurus vulgaris) es reconocible por el depósito de abundantes conos roídos sobre el suelo. Lo que hacen normalmente es romper con los dientes las escamas para buscar las semillas, que forman parte de su dieta.
Conos de pino roídos por las Ardillas.
De los Corzos(Capreolus capreolus) es fácil localizar sus encames junto a algún tronco en zonas recónditas del bosque donde no sea molestado.
Encame típico de Corzo junto a un tronco de Pino.
Cerca de los encames es fácil encontrar sus característicos excrementos.
Excrementos de Corzo.
Del Jabalí (Sus scrofa) es fácil reconocer sus hozaduras, con las que busca pequeños tubérculos y bulbos. Pero si hay algo que le gusta al Jabalí es darse baños de fango, de modo que colocamos hace varias semanas una de nuestras cámaras de fototrampeo junto a un revolcadero de Jabalí, y he aquí el resultado:
Realizamos de nuevo nuestro Taller de Rastreo de Huellas y Señales en el entorno del Monte de Abantos, en dos áreas en las que habitualmente detectamos la presencia permanente de abundante fauna salvaje.
Las señales más abundantes corresponden a los Pícidos, los dos pájaros carpinteros que viven en este bosque: El Pico Picapinos (Dendrocops major), y el Pito Real (Picus viridis). Ambos pasan buena parte de su tiempo "taladrando" los troncos muertos para alimentarse de las larvas y escarabajos que se alimentan de la madera.
Tronco agujereado por los Pícidos en el Bosque de Abantos.
Localizamos también un taller de las Ardillas (Sciurus vulgaris). Los conos de los pinos forman parte de su dieta. Lo que hace normalmente es romper con los dientes las escamas para buscar las semillas, una tarea que realiza en una determinada posición sobre un árbol, de modo que lo que vemos en el suelo son las escamas sueltas y los conos roídos.
Conos roídos por las Ardillas en el Bosque de Abantos.
Pocos indicios de Jabalís (Sus scrofa), apenas unos excrementos y algunas hozaduras. Pero sí bastantes de los Corzos(Capreolus capreolus), principalmente excrementos diseminados en sus veredas y varios encames en sus dormideros.
Encame de Corzo en el Bosque de Abantos.
Las Garduñas (Martes foina) son muy territoriales, y acostumbran a depositar sus excrementos en lugares elevados bien visibles, principalmente sobre rocas en los senderos o veredas. También vimos varias letrinas del Tejón (Meles meles), un mustélido que acostumbra a depositar sus excrementos en pequeños orificios excavados sobre el terreno, en los bordes de su territorio.
Letrina de Tejón en el Bosque de Abantos.
En esta ocasión hemos querido mostrar a los asistentes la metodología de una de las técnicas más modernas en cuanto al restreo de la fauna terrestre: El Fototrampeo. Consiste en instalar cámaras fotográficas y de vídeo en lugares camuflados, próximos a zonas de paso, dormideros, madrigueras... Estas cámaras están dotadas de sensores de movimiento infrarrojo, y se instalan perfectamente integradas en la naturaleza. Permiten fotografiar y filmar a los animales sin causarles la más mínima molestia, proporcionándonos una información muy valiosa del comportamiento de las especies. Para esta actividad dejamos instaladas dos cámaras en dos zonas distintas, de modo que durante el taller visitamos ambas zonas para comprobar los resultados. Aquí los tenemos:
La primera cámara estaba situada en un dormidero habitual de los corzos, y la segunda en un lugar frecuentado por garduñas y tejones. Es interesante observar el comportamiento de los corzos, pero una de las cámaras ha recogido el marcaje sobre un tronco de un macho, y cómo otros corzos huelen el marcaje en el mismo tronco. También vemos a una pareja de corzos jugando en plena noche, y un zorro al que le falta medio rabo... cosas que pasan en de la naturaleza salvaje.
Hoy estrenamos ruta en uno de los valles más salvajes y aislados de la Cordillera Cantábrica: El Valle de Anciles, en la Montaña de Riaño (León).
Este valle reúne las condiciones más óptimas para el programa de re-introducción del Bisonte Europeo, impulsado por el Ayuntamiento de Riaño a través de la Fundación True Nature.
Nuestro objetivo es avistar en el valle a este fascinante animal, el mayor mamífero del continente europeo. Y para ello nos acompañan siete grandes expedicionarios que vienen con muchas ganas de aventura, naturaleza y desconexión... Alfonso, Marisa, Beatriz, Eduardo, Javier, Nadia y Adina.
Nuestra base de operaciones se sitúa en la nueva villa de Riaño. Allí cogemos un jeep para que nos traslade a todos hasta Liegos, lugar donde comienza nuestro itinerario.
Allí cogemos una pista forestal que nos adentra de lleno en el Valle de San Pedro, en cuya ladera norte se extiende un fantástico hayedo.
Recorremos el hayedo en busca de plantas interesantes y de rastros de animales, prestando especial atención en los tocones grades de Roble Albar por si localizamos al Liquen de Lobos (Letharia vulpina), objeto de uno de nuestros proyectos de Ciencia Ciudadana.
El Haya (Fagus sylvatica), dueña y señora de los bosques cantábricos, da cobijo a un nutrido grupo de aves forestales. Las plantas que viven en su interior aprovechan ahora para florecer, antes de que las hojas cubran de sombra el suelo.
Polipodio (Polypodium vulgare) creciendo sobre un haya.
Una de las plantas que vive estrechamente ligada a los hayedos cantábricos es la "Ballestera" o Heléboro Fétido (Helleborus foetidus), maloilente y venenosa.
Heléboro fétido (Helleborus foetidus).
También comienzan a florecer los "Dientes de Perro" (Erythronium dens-canis), una liliácea de la que destacan sus hojas manchadas y sus flores pendulares.
"Diente de Perro" (Erythronium dens-canis).
Poco a poco vamos ganando altura y en los claros del bosque podemos ver la panorámica de los Picos de Europa al fondo. Se ven perfectamente Torre Cerredo, La Torre Palanca, el Llambrión y la Torre Salinas.
Tras alcanzar el Collado de Anciles (1.375 m.) se nos abre la panorámica del valle del mimso nombre. A nuestra izquierda se eleva la Peña Cabeza.
Al otro lado del valle vemos la Peña Las Pintas y el Pico Llerenes, con sus abruptas laderas cubiertas de nieve.
Al fondo del valle vemos el macizo del Gilbo, que luce un aspecto muy diferente al que muestra desde Riaño.
Como decíamos antes, el Valle de Anciles ha sido el lugar elegido por el Ayuntamiento de Riaño para llevar a cabo un proyecto basado en la cría en semi-cautividad de los grandes mamíferos europeos (bisontes), además de Búfalos de Agua y Caballos Pottoka. Los Búfalos de Agua (Bubalus bubalis) son originarios de Asia, pero fueron introducidos en Europa hace siglos. En Italia se crían como ganado para producir la mozzarella. El Caballo Pottoka es una raza autóctona de caballo cantábrico, originaria del País Vasco, que se encuentra en serio peligro de extinción.
Vimos a los caballos y a los Búfalos de Agua, pero no vimos rastro alguno de los bisontes hasta que...
Un enorme macho vino hacia nosotros. Con mucho sigilo nos apartamos de su camino y aguardamos en absoluto silencio hasta que pasó delante de nosotros. Pensábamos que pasaría de largo pero no, se giró hacia nosotros y estuvo observándonos durante varios minutos.
Mientras estuvo observándonos desde tan cerca no sabíamos cómo se tomaría nuestra presencia, pero como adoptamos un comportamiento indiferente y, en cierta medida, sumiso, nos dejó tranquilos y continuó por su camino.
El Bisonte Europeo (Bison bonasus) desapareció de la Cordillera Cantábrica hace unos 15.000 años, mucho antes que en otras zonas de Europa. Pero tras la I Guerra Mundial, su exterminio fue casi total. Por suerte, sobrevivieron algunos ejemplares y, gracias a ellos, se está recuperando la especie a base de criarlos en semi-cautividad en diversas regiones del continente.
Bisonte Europeo (Bison bonasus).
Ha sido una experiencia fascinante tenerlo tan cerca. Las hembras andaban también por ahí cerca, nos miraban extrañadas, pero ellas no se atrevieron a acercarse a nosotros... nos tenían bastante miedo.
Tras el encuentro con los bisontes, alcanzamos las aguas del embalse. Ahora sólo nos queda que venga a recogernos el barco procedente de Riaño.
Mientras esperábamos la llegada del barco rastreamos la zona y localizamos este excremento de Lobo Ibérico. También vimos por la zona a un zorro huyendo ladera arriba.
Excremento de Lobo Ibérico.
A la hora prevista llegó el barco para recogernos.
La "guinda del pastel" en esta ruta lo pone el magnífico paseo en barco por las aguas del embalse de Riaño, entre grandes pareces de montañas... por algo los llaman los "Fiordos Leoneses".
Tenemos sentimientos encontrados en esta zona: Por un lado, la pena que sentimos por los pueblos que desaparecieron bajo las aguas del embalse (Anciles era uno de ellos), y por otro lado, la enorme belleza de este paisaje.
Llegamos a Riaño junto a tiempo para disfrutar de ocaso desde el banco que ofrece una de las panorámicas más espectaculares de la montaña leonesa.
Una imagen imborrable que pone punto final a una aventura que recordaremos siempre.
Aquí está el vídeo-reportaje que recoge los mejores momentos de nuestra aventura, incluidos los encuentros con los búfalos y los bisontes. Merece la pena verlo hasta el final...
Estrenamos hoy una de las actividades sobre la que llevamos trabajando varios años: La observación del Lobo Ibérico. Y lo hacemos en un espacio donde hasta hace bien poco era impensable poder ver lobos: La Sierra de Guadarrama.
En un principio, nuestra Expedición Lobo Ibérico en la Sierra de Guadarrama está diseñada para pasar una jornada completa, desde el amanecer hasta el ocaso, en los parajes de la sierra que reúnen las mejores condiciones para la observación de lobos.
El Lobo Ibérico elige hábitats aislados y poco poblados, donde exista una elevada cobertura vegetal y abundante caza, principalmente corzos y jabalíes, sus presas más habituales.
Gracias a los numerosos rastreos de sus indicios hemos localizado dos áreas en la Sierra de Guadarrama en las que, al menos en una de ellas, existen claras evidencias del asentamiento estable una manada de lobos.
Una vez establecidos en nuestro punto de observación, lo suficientemente alejado y escondido como para pasar completamente desapercibidos, procedemos al rastreo continuo con prismáticos y telescopios terrestres.
Es cuestión de tener mucha paciencia y de no perder detalle. Así hemos visto de todo a nuestro alrededor: Buitres Negros, Leonados, Cuervos, Busardos Ratoneros, Zorros, Jabalíes y toda una variedad de aves e insectos.
Dos "Escarabajos Pipa" (Iberodorcadion sp.) en plena cópula.
Mariposa "Pavo Real" (Inachis io).
Como prueba de la excelente posición de nuestro observatorio natural, aquí tenemos un vídeo de cómo vimos a los Jabalíes hozando tranquilamente en los pastos, mientras realizábamos las esperas loberas. Para no cansarnos demasiado durante las largas esperas, hicimos un descanso para comer y acto seguido acudimos al emplazamiento de una de nuestras cámaras de fototrampeo para comprobar resultados. Pudimos comprobar que unos días antes pasó por allí una pareja de lobos adultos, probablemente la pareja reproductora.
Con la llegada del ocaso elegimos otro emplazamiento.
Nos camuflamos como pudimos entre la densa vegetación, pero salvo algunos jabalíes, no vimos nada.
Tras el ocaso apuramos al máximo la visibilidad pero nada, no tuvimos suerte.
Durante el regreso realizamos un rastreo de indicios y localizamos varios excrementos de lobo.
Al día siguiente acudimos al mismo lugar con nuestro segundo equipo de exploradores, con la esperanza de obtener buenos avistamientos de lobo.
Pero las esperas matinales tampoco arrojaron grandes resultados.
Rastreamos con prismáticos y telescopios todo lo que podíamos alcanzar con la vista, pero salvo varios zorros cazando en los prados y grupos de jabalíes hozando entre los matorrales, ni rastro de los lobos.
Nuestra última esperanza es el ocaso.
Elegimos un emplazamiento excelente: Estábamos en el lugar más apropiado posible y en la hora perfecta, el resto es cuestión de suerte, de mucha suerte. Sabemos que están ahí, seguro que están ahí, pero durante el día saben pasar desapercibidos.