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domingo, 1 de octubre de 2017

Berrea en los Picos de Europa (León).

Regresamos a los Picos de Europa para realizar nuestra actividad ecoturística basada en la berrea del ciervo, uno de los acontecimientos más esperados de la naturaleza, que tiene su punto de partida tan pronto se producen las lluvias de últimos de agosto.
Majada de Montó, en el Valle de Valdeón (Picos de Europa, León). 
Las prolongadas sequías de los últimos años están afectando mucho al período de la berrea cantábrica, cada vez más corto y más atípico.   
Ante esta situación es difícil adivinar los días de berrea más intensos en los bosques cantábricos. De modo que antes de comenzar con la actividad, hemos visitado algunos de los escenarios más habituales en el Valle de Valdeón (Valle de Freñana, Cable y Montó), con el objeto de realizar una prospección previa sobre el terreno. 
La niebla, presente durante buena parte de la jornada, no es un obstáculo para nuestro objetivo de localizar a los ciervos; nos guiamos por el sonido de los bramidos roncos y guturales que se reproducen desde los confines de los valles.  
Apenas se escucha la berrea durante buena parte de la jornada, de modo que nos planteamos desarrollar la actividad en otro escenario. Mientras caminamos por el sotobosque del hayedo, nos encontramos con el un helecho muy particular, Blechnum spicant, provisto de frondes dimórficas (fértiles y estériles), algo muy poco habitual en el mundo de los helechos. 
Blechnum spicant
La niebla apenas nos deja disfrutar de las extraordinarias panorámicas de los Picos de Europa, sólo de vez en cuando asoman tímidamente los picos envueltos en el blanco manto. 
Los colores del otoño son ya muy evidentes en el bosque atlántico, hayas, servales, fresnos y robles están tiñéndose del típico color ocre de la estación de las lluvias.
Buscamos nuevos escenarios donde poder disfrutar de la berrea en el Valle de Valdeón con nuestros clientes, que están a punto de llegar procedentes de Madrid.
Silvia y Manu vienen con sus hijos Sara y Pablo, una familia muy aventurera que ya nos conocen de otras actividades. Nos acompaña también Jorge, de El Escorial, otro habitual "graellsiano". 
Tras la comida en el hotel rural, nos dirigimos a Santa Marina de Valdeón para iniciar desde allí una ruta que nos llevará a los bosques donde, presumiblemente, aparecerán los ciervos. Durante las esperas, un bonito zorro hizo acto de presencia...

Sara, que acaba de iniciar los estudios en Biología, aprovecha la ocasión para explorar la rica y variada flora cantábrica. Uno de los elementos botánicos que nos encontramos, es esta curiosa flor provista de unas características manchas de color púrpura en dos de sus pétalos. Se trata de Erodium glandulosum, un endemismo pirenaico presente también en la Cordillera Cantábrica. 
Erodium glandulosum
Avandonamos Valdeón y ponemos rumbo a las Montañas de Riaño, donde realizaremos una destacada ruta de nuestro catálogo de Rutas Ibéricas.
Se trata de la Ruta del Liquen de los Lobos, llamada así porque el protagonista es un curioso liquen, Letharia vulpina, originario del oeste norteamericano, y cuya presencia en Europa plantea un gran enigma botánico. 
Letharia vulpina, el Liquen de los Lobos.
Pero nuestro objetivo siguen siendo los ciervos, a quienes escuchamos en la lejanía del vecino Valle de Hormas, que es precisamente a donde nos dirigimos.
Cuando hablamos de berrea a uno le vienen las típicas imágenes de los ciervos en las dehesas manchegas, que poco o nada tienen que ver con la berrea cantábrica. En el centro y sur de la península ibérica, los ciervos acuden a las zonas de mayor pasto, seguidas por los machos, quienes tratarán de apropiarse del mayor espacio posible a la vez que compiten con los otros machos. Se forman, por tanto grandes concentraciones fácilmente visibles.   
En los montes cantábricos, la escasez de ciervos, la mayor oferta de alimento para ellos y la difícil orografía, complican la difícil tarea de localizar grandes harenes. Es más frecuente ver a los machos dispersos entre los bosques y matorrales. 
Tras varias escuchas y esperas, localizamos a los ciervos en una ladera boscosa, pero la frondosidad del bosque nos impide verlos. Por los bramidos, reconocemos la presencia de varios machos, alguno de ellos bastante excitado.  
La presencia del Oso Pardo se constata con el hallazgo de este excremento relativamente reciente. Parece que se trata de un subadulto.  
Esta es la ladera donde estamos escuchando a los ciervos. Suerte que nuestros equipos de filmación pueden captar el sonido con gran calidad: 

El repertorio vocal de los machos sirve para unos a otros eviten a los rivales más "potentes", y así evitar largas y peligrosas peleas. Intentamos aproximarnos hasta ellos lo máximo posible para disfrutar del espectáculo sonoro.
Para poder verles, habría que esperar al ocaso o al amanecer, pues durante las horas centrales del día es raro que los ciervos salgan del interior de los bosques. Cuando salen, lo hacen para marcar los límites de sus territorios con orina.
Cangrejo de Río (Austropotamobius pallipes).
Al finalizar la ruta cruzamos un arroyo en el que tuvimos la gran suerte de sorprender a un Cangrejo de Río autóctono (Austropotamobius pallipes). Durante los años 70 este cangrejo estuvo a punto de extinguirse a causa de una enfermedad causada por un hongo. Posiblemente esta enfermedad se la transmitió el cangrejo americano.

viernes, 17 de febrero de 2017

Montes de Valsaín (Segovia) con raquetas de nieve.

Estrenamos la nueva temporada de nuestras Salidas con Raquetas de Nieve, realizando un recorrido ecoturístico por los Montes de Valsaín, en la vertiente segoviana del Puerto de Navacerrada (Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama).
Nos acompañan Teresa (Madrid), Fabián (San Lorenzo de El Escorial) y Pilar (Coslada).  
Teresa y Pilar se estrenan hoy en esto del snowshoeing, una actividad desconocida para ellas hasta ahora. A través de nuestro itinerario, trataremos de que experimenten la sensación de libertad que transmite caminar por zonas donde sería casi imposible sin las raquetas. 
Las últimas borrascas han dejado un manto de nieve de unos 30 cm. de espesor en zonas próximas al Puerto de Navacerrada. Pero el sol de las últimas jornadas la ha endurecido y conviene tomar precauciones durante los tramos de mayor pendiente.
Tan pronto como nos alejamos de las zonas más transitadas por turistas y esquiadores, comenzamos a tomar nota de las observaciones. Sorprendimos a varios Carboneros Garrapinos (Periparus ater), Carboneros Comunes (Parus major), algún Herrerillo Capuchino (Lophophanes cristatus), y un grupillo de Piquituertos (Loxia curvirrostra). Vimos huellas de Jabalí (Sus scrofa) y del Zorro (Vulpes vulpes), pero ni rastro de los Corzos. 
En las proximidades de la Pradera de La Machorra tuvimos que quitarnos las raquetas por falta de nieve, circunstancia que nos permitió localizar algunas de las turberas que abundan por estos lugares. Recordemos que nos encontramos en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, donde persisten numerosos elementos de la flora atlántica que llegó hasta aquí tras las últimas glaciaciones. He aquí un claro ejemplo, este curioso helecho de frondes dimórficas: Blechnum spicant. 
Blechnum spicant.
Junto a él, los Esfagnos típicos de las turberas: Sphagnum palustre.    
Sphagnum palustre.
Regresamos siguiendo el curso aguas arriba del arroyo del Telégrafo, visitando un fantástico lugar a los pies de Siete Picos: La Pradera de Navalusilla. 
Hermoso lugar que invita a tumbarse en la nieve para deleitarse del paisaje que nos rodea. 
Este lugar, alejado del bullicio típico de Navacerrada, es magnífico para contemplar la belleza singular del bosque autóctono de la Sierra de Guadarrama, formado por el Pino Albar (Pinus sylvestris). 

sábado, 23 de enero de 2016

Exploración en Cueva Valiente (Sierra de Malagón, Segovia).


La actividad del sábado 23 de enero consistió en realizar una exploración florística y faunística de la montaña más elevada de la Sierra de Malagón, uno de los parajes más salvajes y mejor conservados de la Sierra de Guadarrama. El objetivo está puesto en alcanzar de caverna que le da nombre a la montaña, Cueva Valiente, que seguro guarda secretos que trataremos de descubrir. 

La riqueza biológica de este espacio natural es incuestionable, y aquí mostramos tan solo una pequeña parte; basta con caminar por el interior del pinar con un poquito de atención y pronto comienzan a aparecer curiosidades botánicas como estos Esfagnos, unos musgos muy especiales que tienen la particularidad de ser los precursores de las turberas, escasamente representadas en el Sistema Central. 

Esfagnos (Sphagnum palustre).
Junto a los Esfagnos, encontramos este helecho, que se caracteriza por presentar frondes (hojas) femeninas diferentes de las masculinas. Esta especie está ligada a los bosques más húmedos y mejor conservados de la mitad occidental de la Península Ibérica. 


Blechnum spicant.
Mientras caminábamos por la espesura del bosque, sorprendimos a una pareja de corzos que rápidamente se alejaron de nuestra presencia. Localizamos un hermoso ejemplar de Tejo, muy abundante en otros tiempos, pero en franca regresión en la actualidad. Son muy pocos los ejemplares que sobreviven en la Sierra de Guadarrama. 


Tejo (Taxus baccata).
Subiendo ya por la loma de Cueva Valiente, pudimos localizar sobre unos leños secos de pino, un curioso liquen de color amarillo que ha sido recientemente descubierto en el Sistema Central. Se trata de una especie (Cyphelium tigillare), cuya presencia es interpretada como bioindicadora de la calidad de estos pinares serranos. 

Cyphelium tigillare.
No es fácil encontrar el emplazamiento exacto de la caverna de Cueva Valiente, entre otras cosas porque se encuentra en un lugar de difícil acceso. Unos frondosos helechos situados junto a la entrada de la cueva (Dryopteris affinis) anuncian su proximidad. 


Dryopteris affinis
Ya en el interior de la cueva, nos surge una pregunta: ¿Se trata de una caverna natural, o su origen es el resultado de una antigua explotación minera? Nosotros lo tenemos claro, pero no hay mejor lugar para explicarlo que paseando por el interior de la gruta con la ayuda de nuestras linternas y frontales. Lo que vemos sobre las paredes y techos, nos da mucha información al respecto. 

Una vez visitada la cueva, nos dirigimos a la cumbre de la montaña, situada a 1.903 m. de altitud. Desde allí las vistas de la Mujer Muerta y de la lejana Sierra de Gredos son espectaculares. Sobre nuestras cabezas, el gran planeador de la Sierra, el Buitre Leonado.

Buitre Leonado (Gyps fulvus).
Regresamos por la vertiente abulense de Cueva Valiente, donde nos esperan otras tantas sorpresas, como este Acebo, testigo de la huella que dejaron las glaciaciones en el Sistema Central. 

Acebo (Ilex aquifolium).
Un interesante recorrido que recordaremos por la agradable compañía de nuestros expedicionarios, que tanto han disfrutado de nuestra fauna, de nuestra flora y de nuestros paisajes, en un día primaveral que se ha colado en pleno invierno, y donde la nieve ha brillado por su ausencia. Os dejamos algunas de las secuencias filmadas durante la jornada.