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lunes, 14 de noviembre de 2016

La Super Luna desde el Monte Abantos (San Lorenzo de El Escorial, Madrid)

La órbita de nuestro satélite La Luna es elíptica, de modo que hay fases en su trayectoria en las que la luna está más próxima a la Tierra. Cuando eso ocurre, notamos que la luna es un poquito más grande de lo habitual.
Hoy lunes, 14 de noviembre de 2016, es un día señalado porque la luna se presentará con un tamaño 14% superior a lo habitual y un 30% más brillante, debido a que hoy el satélite se encuentra en su perigeo, es decir, en el punto de su órbita más próximo a la Tierra. La última vez que sucedió esto fue en el año 1948, y no volverá a repetirse hasta el año 2034.
Lo cierto es que la Super Luna ya se viene notando durante los últimos meses, y seguirá notándose durante los próximos, aunque a partir de ahora su tamaño se irá reduciendo paulatinamente. Pero hoy confluyen varias circunstancias especiales: Por un lado, la luna alcanza hoy su máximo de esplendor, y por otro lado, la atmósfera está estos días limpia y seca, sin una sola nube en el cielo.
Este es el motivo por el que hemos programado para hoy una ascensión nocturna al Monte Abantos, una aventura que no han querido perderse Nacho y Javier (de Madrid), Freddy y Ricardo (de Venezuela, residentes en Madrid) y Oscar (de Madrid). 
Ni el hecho de que hoy sea un lunes ni el frío que va a hacer ahí arriba han frenado las intenciones de estos cinco intrépidos aventureros, que ascienden al Monte Abantos con muchas ganas de disfrutar de una noche en contacto con la Naturaleza. 
Durante la ascensión no se nos presentó ninguna de las criaturas de la noche, tan solo un escarabajo endémico de la Sierra de Guadarrama, Oreocarabus guadarramus, un coleóptero de hábitos nocturnos. 
Oreocarabus guadarramus.
La Super Luna asomó por el horizonte en torno a las 18:30 horas, mientras realizábamos la ascensión por la ladera sur del Monte Abantos. Llegamos a la cumbre a la hora prevista, a las 20:30 horas. 
El frío intenso apenas nos permite disfrutar de la cumbre, pero tenemos tiempo para hacer unas cuantas fotografías antes de buscar un lugar donde resguardarnos para la cena.
Oscar ya estuvo con nosotros este verano durante una de nuestras ascensiones a Peñalara. Hoy no ha querido perderse la oportunidad de descubrir las sensaciones de la  noche en la montaña.
Después de una reconfortante sopa bien caliente y del bocata, iniciamos el descenso por la otra ladera del Monte Abantos. Mientras bajábamos sorprendimos a una pareja de Corzos (Capreolus capreolus) que subía ladera arriba, y escuchamos el canto del Cárabo Común (Strix aluco), un buho sedentario que suele permanecer fiel a su territorio de caza durante muchos años. Aquí en el Monte Abantos hay varios asentados.
Cárabo Común (Strix aluco).

Caminar por el interior del bosque bajo las estrellas y la potente luz de la Super Luna tiene algo muy especial que no se puede describir con palabras.
En definitiva, ha sido una bonita velada con una compañía muy agradable. Gracias a los cinco por apostar por el Ecoturismo en una noche como esta.

viernes, 12 de agosto de 2016

La noche de las Perseidas (Sierra de Guadarrama, Madrid)

En torno a la festividad de San Lorenzo tenemos la oportunidad de disfrutar de un espectáculo celestial que se repite cada año: La noche de las Perseidas. Se trata de una noche mágica en la que el factor sorpresa es el protagonista, porque no sabemos el momento en que se producirá, pero cada vez que veamos una Perseida será como una sorpresa en sí misma, por la intensidad de su estela, por su longitud o por su brillo.
Había mucha expectación entre los grupos que conducimos durante las noches del 11 y 12 de agosto, por disfrutar del espectáculo de las "Lágrimas de San Lorenzo". Para ello teníamos preparada una actividad especial, una ascensión nocturna al Monte Abantos para contemplar las Perseidas desde uno de los mejores escenarios posibles de la Sierra de Guadarrama. Nuestro objetivo es conducir al grupo a una pradera situada a más de 1.700 m. de altitud, alejada de la contaminación lumínica y con vistas a la constelación de Perseo, punto radiante del que provienen la mayoría de los meteros. 
Estelas de meteoros pueden verse durante todo el año, pero desde mediados de julio hasta finales de agosto, es muy activa la lluvia de meteoros procedentes del cometa 109P/Swift-Tuttle, siendo entre los cuatro o cinco días anteriores y posteriores al 11 de agosto cuando se produce la mayor actividad meteórica. Cada vez que La Tierra cruza por la nube de partículas que este cometa va dejando en su órbita, aparecen esas fantásticas Perseidas.
Después de cenar nos acercamos a las praderas donde nos tumbamos para contemplar el firmamento en espera de las ansiadas Perseidas. Volver nuestros ojos al cielo tratando de entender lo que vemos en él nos ayuda a redescubrir nuestro vínculo original con el Universo. No olvidemos que de él procedemos, que somos parte de él y que debemos tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos como especie humana de contribuir dignamente a su evolución.
Tan pronto como dimos por concluido el espectáculo, nos acercamos a la cumbre del Monte Abantos, que estas noches de verano ofrece una panorámica excepcional.
Durante el descenso nos encontramos con algunas criaturas de la noche, como este Zorro (Vulpes vulpes), que se quedó sorprendido de nuestra presencia en el bosque a horas intempestivas. 
En el Monte Abantos son especialmente abundantes las Arañas Lobo (Lycosa sp.), que aprovechan las noches para salir a cazar.
Lycosa sp. 
También vimos algunas especies interesantes de Coleópteros, como el Carábido de la Sierra de Guadarrama (Oreocarabus guadarramus), y un ejemplar enorme de Cerambyx, probablemente Cerambyx welensii, un cerambícido de hábitos nocturnos muy abundante en los bosques autóctonos, donde vive alimentándose de la madera de los troncos.
Cerambyx sp. 
Anotamos también en el Cuaderno de Campo el avistamiento de una hembra de la Chicharra de Montaña (Lluciapomaresius stalii), muy abundante estas fechas en el Monte Abantos. 
Y como broche final a nuestra aventura, visitamos uno de los lugares más misteriosos y tenebrosos del Monte Abantos que no dejó indiferente a ninguno de nuestros visitantes: La Cruz del Niño Pedrín.