sábado, 30 de mayo de 2020

Ascensión a La Peñota (Sierra de Guadarrama, Madrid).

Primera excursión después del duro confinamiento al que nos ha sometido un coronavirus que ha puesto a prueba a toda la humanidad. Una vez vencida la curva de la epidemia que se ha llevado por delante a miles de vidas, por fin podemos iniciar un desconfinamiento progresivo en distintas fases, sin perder de vista al maldito virus que, por desgracia, todavía anda por ahí.
Ascensión a La Peñota
La Comunidad de Madrid entró en la Fase 1 esta semana y, por fin, hemos podido organizar una salida a la naturaleza, tan deseada y tan necesaria después de tantos días en los que no hemos tenido más remedio que permanecer confinados en nuestras casas. 
Ascensión a La Peñota
El Ministerio de Sanidad ha permitido en esta primera fase salidas al campo a profesionales, federados y pequeños grupos controlados por guías profesionales, con un máximo de 10 personas y tomando una serie de medidas de seguridad encaminadas a reducir al máximo los posibles contagios. 
Ascensión a La Peñota
Como no podría ser de otra manera, en Graellsia Ecoturismo apostamos por una desescalada sostenible, segura y saludable, y nuestra propuesta para esta primera salida ha sido la ascensión a La Peñota (1.944 m.), una montaña incorporada recientemente a nuestro catálogo de ascensiones guiadas, y que ha tenido en el día de hoy una acogida extraordinaria. Nos acompañan Marisa, Javier, María, Alberto, Ileana, Vicente, Ángel, Luis Alfonso y Alicia. 
Ascensión a La Peñota
Partimos del Puerto de Guadarrama, también conocido como el Alto del León. Tras la presentación en el punto de encuentro, teniendo como testigo al regio león, nos lanzamos al encuentro de las primeras construcciones fortificadas de la Guerra Civil: la Posición Sevillana. Nos hemos tenido que salir del camino para buscar, ladera abajo, nuevos bunkers, pozos de tiradores y barracones blindados.  
Ascensión a La Peñota
Siguiendo la línea de trinchera llegamos a la “Tierra de Nadie”, un amplio territorio que divide los dos frentes. En esta zona gubernamental visitamos diferentes casamatas, puesto de tiradores y observatorios.
Ascensión a La Peñota
Desde el collado Gibraltar comenzamos la subida a la cima de La Peñota. Las vistas son espectaculares.
Ascensión a La Peñota
El desnivel tendrá que ser salvado con paso lento pero firme. 
Ascensión a La Peñota
El tramo final, con pasos expuestos y pequeñas trepadas, hace las delicias de nuestros acompañantes, que están disfrutando de los paisajes espectaculares de la Sierra de Guadarrama.
Ascensión a La Peñota
El premio al esfuerzo es la preciosa cima de La Peñota, que con sus 1.944 m. de altitud ofrece una de las panorámicas más "alpinas" de la Sierra de Guadarrama. Disfrutamos de las vistas y leemos el paisaje dando nombre a todo lo que vemos.
Ascensión a La Peñota
Hace un par de años, en la cara norte de esta montaña localizamos sobre el tronco de un enorme pino muerto y petrificado, la presencia de una especie rara de liquen que no estaba citada en la Sierra de Guadarrama: Letharia vulpina, el "liquen de los lobos".  
Ascensión a La Peñota
Después de reponer fuerzas, planteamos el descenso. Parece que la tarde va a ser todavía más calurosa, aunque alguna nube ha descargado un poco de agua refrescando algo el ambiente.
Ascensión a La Peñota
Siempre procuramos diseñar nuestros itinerarios de manera circular, para no volver a pasar por los mismos lugares durante el regreso. Los Cambroños y las escobas embellecen el paisaje con sus flores amarillas.
Ascensión a La Peñota
Regresamos a buen ritmo para visitar la última de las posiciones militares: la posición Sevillanita, conjunto de observatorios blindados en buen estado de conservación
Ascensión a La Peñota
Tras 7 horas de ruta, llegamos nuevamente al Alto del León. Nos despedimos con la satisfacción de haber vivido un gran día. Y lo mejor de todo, como siempre, la agradable compañía.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Humedal de Los Arroyos (El Escorial, Madrid).

A escasos kilómetros de El Escorial, en el pie de monte de la Sierra de Guadarrama, existen varios humedales que constituyen un refugio de gran importante para multitud de especies de animales y plantas. 
Embalse de Los Arroyos
Uno de ellos es el Humedal de Los Arroyos, que aunque tiene un carácter artificial (es un pequeño embalse), está catalogado por la Comunidad de Madrid y goza de cierto grado de protección.  
Embalse de Los Arroyos
El Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo) es uno de sus principales habitantes. Cada vez son más los cormoranes que vienen a invernar a la Península Ibérica, y muchos de ellos son ya residentes habituales de los humedales del interior de la península

Embalse de Los Arroyos
No hace falta decir que son excelentes buceadores y pescadores. Su habilidad para la pesca es extraordinaria. Cuando no están sumergidos se exponen al sol con las alas extendidas para secarse.
Embalse de Los Arroyos
Aunque se les puede ver en los ríos, tienen especial predilección por los grandes embalses del centro y sur peninsular, donde encuentran nutridas poblaciones de peces para alimentarse. 
Embalse de Los Arroyos
Cormorán Grande (Phalacrocorax carbo).
El Ánade Real (Anas platyrhynchos) también es frecuente y abundante. Siempre se le ve en grupos mixtos, normalmente con más hembras que machos.
Embalse de Los Arroyos
Ánade Real (Anas platyrhynchos).
Son muy discretos en sus movimientos, tienden a alejarse tan pronto como alguien se acerca a la orilla donde reposan.
Embalse de Los Arroyos
La Gallineta Común (Gallinula chloropus), popularmente conocida como la "Polla de Agua", es todavía más discreta y se esconde muy bien entre los cañaverales.
Embalse de Los Arroyos
Gallineta Común (Gallinula chloropus).


Dependiendo de las épocas del año (y de la suerte de los rastreadores), es fácil encontrarse por aquí Gaviotas, algún Martinete, Garzas Reales, Gansos, Garcillas Comunes, otro tipo de patos, tarros... 
Embalse de Los Arroyos
Otro de los habitantes "ilustres" de este humedal es el Galápago Europeo (Emys orbicularis). Como buenos reptiles que son, salen a tomar el sol a orillas del humedal, permaneciendo inmóviles durante horas mientras se les calienta el cuerpo.
Embalse de Los Arroyos
Parece que poco a poco la especie se recupera del declive que han ido sufriendo durante las últimas décadas.
Embalse de Los Arroyos
Galápago Europeo (Emys orbicularis).

sábado, 7 de diciembre de 2019

Valle de Anciles: Fiordos Leoneses (Riaño, León).

Regresamos a uno de los territorios más salvajes y aislados de la Cordillera Cantábrica: El Valle de Anciles, en el corazón de la Montaña de Riaño (León). 
Valle de Anciles
La Fundación True Nature, en colaboración con el Ayuntamiento de Riaño, trabaja en un programa para la re-introducción del Bisonte Europeo en la Cordillera Cantábrica. Nuestro objetivo es avistar en el valle a este fascinante animal, el mayor mamífero del continente europeo, que no hace mucho tiempo poblaba estas montañas.
Valle de Anciles
Fotografía: Alberto Navas.
Partimos de Liegos, en el municipio de Acebedo, vecino de Riaño. Aquí iniciamos un largo recorrido a través del Valle de San Pelayo, al norte del Pico Yordas.
Valle de Anciles
Un Buitre Leonado posa en una roca junto a una Urraca. Los buitres se fijan en las Urracas y en los Cuervos porque allí donde hay carroña, son los primeros en acudir. 
Valle de Anciles
Fotografía: Alberto Navas.
Una vez más volvemos a "chocar" con una actividad totalmente incompatible con el Ecoturismo: La caza. Una montería de Jabalí en el valle nos ha privado de disfrutar de un hermoso paseo por el hayedo, obligándonos a transitar únicamente por la pista forestal. 
Valle de Anciles
Pero ello no ha impedido que pudiéramos realizar algunos avistamientos de la fauna, como estos ciervos que merodeaban por el matorral. 
Valle de Anciles
Fotografía: Alberto Navas.
Tras alcanzar el Collado de Anciles, situado a 1.375 m. de altitud, nos adentramos de lleno en el Valle de los Bisontes.
Valle de Anciles
Una señal de peligro nos avisa de la presencia en este lugar de "animales peligrosos en libertad".
Valle de Anciles
Al fondo del valle vemos el macizo del Gilbo, que luce un aspecto muy diferente al que muestra desde Riaño.
Valle de Anciles
En realidad el Bisonte Europeo no es tan peligroso como parece, pero no conviene bajar la guardia en ningún momento, porque no dejan de ser animales impredecibles. 
Valle de Anciles
Además de Bisontes, en el Valle de Anciles se están criando Caballos de la raza autóctona Pottoka, caballos de pequeña envergadura que durante el Paleolítico vivían en manadas salvajes a lo largo de toda la Cordillera Cantábrica hasta los Pirineos. 
Valle de Anciles
Fotografía: Alberto Navas.
También se están criado aquí Búfalos de Agua (Bubalus bubalis), originarios de Asia, e introducidos en Europa hace siglos. En Italia se crían como ganado doméstico para producir la mozzarella.
Valle de Anciles
Hacemos un alto en el camino para observar a estos animales y para reponer fuerzas. 
Valle de Anciles
Al otro lado del valle vemos la Peña Las Pintas y el Pico Llerenes, con sus abruptas laderas cubiertas de nieve.
Valle de Anciles
Tan pronto como continuamos con el itinerario avistamos a los tres únicos bisontes que viven actualmente en el valle. 
Valle de Anciles
Se trata de un gran macho, "Aragorn", acompañado de las hembras "Mura" y "Tendeña". También estaba "Barlog", otro macho que logró escaparse de la reserva y, por desgracia, falleció poco después de ser sedado por los veterinarios. Todos ellos llegaron aquí en el año 2017, procedentes de una reserva de Valencia donde a punto estuvieron de morir por desnutrición.
Valle de Anciles
Nos sentamos a una distancia prudencial, pero ellos se acercaron poco a poco hacia donde estábamos, mientras nos miraban con curiosidad a la vez que pastaba de vez en cuando.
Valle de Anciles
Su sentido olfativo es excelente. Viven en pequeños rebaños familiares liderados por las hembras. Los machos son más solitarios, pero permanecen junto a los rebaños durante la época de celo, que suele ser entre los meses de agosto y septiembre.  
Valle de Anciles
Aunque por lo general son animales pacíficos, tienen un comportamiento marcadamente social y cuando sienten algún tipo de molestia pueden llegar a ser peligrosos. 
Valle de Anciles
La clave es permanecer en todo momento quietos y tranquilos mientras les tenemos delante, evitando cualquier tipo de gesto o maniobra que pueda incomodarles. 
Valle de Anciles
Permanecimos junto a ellos al menos media hora, y se mostraron tranquilos en todo momento. Aragorn, que en la anterior visita al valle se acercó en exceso a uno de nosotros, esta vez se limitó a pastar junto a sus compañeras. Fueron ellas las que esta vez parecían tener más curiosidad por nosotros. 
Valle de Anciles
Tras el encuentro con los bisontes, bajamos hacia el fondo del valle para alcanzar las aguas del embalse. 
Valle de Anciles
Allí nos recogerá el barco que nos llevará de regreso a Riaño a través de los llamados "Fiordos Leoneses". 
Valle de Anciles
Bajo estas aguas desaparecieron en el año 1987 nueve pueblos (Anciles era uno de ellos) de la Montaña Leonesa, por el "capricho" de un ministro que quiso "rematar una faena" de una ejecución iniciada por Franco en 1966.
Valle de Anciles
A pesar de la gran oposición de colectivos ecologistas y de las gentes de los pueblos afectados, el macroproyecto se materializó poco antes de que España tuviera que asumir la normativa europea que obligaba a la realización de estudios de evaluación del impacto ambiental. De haber sido así, es muy probable que el valle se hubiera salvado
Valle de Anciles
Este es el video-reportaje que recoge los mejores momentos de nuestra visita al valle...

domingo, 10 de noviembre de 2019

Expedición Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra (Zamora).

Regresamos a la Sierra de La Culebra (Zamora) con motivo de la Expedición Lobo Ibéricoactividad que desarrollamos en las montañas que atesoran la mayor densidad de lobos de la Europa Occidental. 
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Pasaremos un fin de semana completo dedicado al Lobo Ibérico, comenzando con la visita programada al Centro del Lobo Ibérico, abierto hace unos años en un recóndito lugar de la sierra.
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Allí pasamos toda la mañana realizando la visita guiada con los técnicos del centro, especialistas en la biología y en el manejo de la especie.
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Allí nos espera Carlos Sanz, colaborador directo de Félix Rodríguez de la Fuente, y uno de los mayores expertos en Lobo Ibérico que tenemos en España. Trabajó con Félix entre 1975 y 1980, durante el rodaje de la serie "El Hombre y La Tierra". A él le debemos aquellas maravillosas imágenes de los lobos corriendo delante de un sol enrojecido por el ocaso, secuencias que dieron la vuelta al mundo.
Carlos Sanz con Félix Rodríguez de la Fuente
Carlos Sanz durante su etapa en "El Hombre y La Tierra".
Antes de intercambiar unas palabras con Carlos, asistimos a su demostración en el manejo de los lobos. Como bien dice, no se trata de lobos "domesticados", sino de lobos "troquelados" o "improntados" (impregnados psicológicamente), socializados con las personas que les vieron poco después de nacer.
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra 
Desde la trágica muerte de Félix, aquel fatídico 14 de marzo de 1980, Sanz no ha dejado de trabajar con lobos. Su conocimiento sobre el Lobo Ibérico es hoy incuestionable, y pese a quien pese, nadie mejor que él sabe qué es lo mejor para garantizar la supervivencia del lobo en España. 
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Como siempre, Carlos estuvo muy pendiente de nosotros y tuvo el detalle de dedicarnos parte de su tiempo en un día de mucha actividad para él.
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
El centro nos brinda la oportunidad de ver lobos en semi-libertad, pudiendo tomar fotografías de auténticos lobos.
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Una de las señas de identidad del Lobo Ibérico (Canis lupus signatus) son esas manchas oscuras en el lomo y en la parte frontal de las patas delanteras.
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
También su mirada es inconfundible, fija y penetrante, con esos ojos color ámbar...
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Después de la visita al centro nos dirigimos a Villardeciervos, uno de los pocos pueblos de Zamora que ha sabido mantener el legado de su naturaleza y vivir de ella sin sufrir en exceso la despoblación rural.
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Realizamos una larga espera durante el ocaso, pero no dio resultados. 
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
A la mañana siguiente regresamos al mismo lugar, porque se han visto lobos por aquí recientemente.  
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
El ecoturismo del Lobo Ibérico exige un protocolo de actuaciones muy estricto en el que cada detalle cuenta, si queremos que nuestra actividad no genere impactos negativos. 
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Las esperas loberas requieren de mucha paciencia y, sobretodo, resistencia al frío intenso de la Sierra de La Culebra. No podemos garantizar los avistamientos, pero hacemos todo lo posible para intentar conseguirlo. En este sentido, es importante acudir siempre a los puntos de observación que están autorizados para la observación del lobo ibérico en libertad. 
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Tras la espera matinal nos disponemos a realizar una ruta por territorio lobero para rastrear sus huellas y señales.
Lobo Ibérico en la Sierra de La Culebra
Aquí tenemos un excremento típico de lobo, con abundantes restos de pelo de ciervo y crines de Jabalí.