sábado, 18 de noviembre de 2017

Desafío Abantos (San Lorenzo de El Escorial, Madrid).

Son muchos los clientes que ya se han enfrentado a nuestro reto "Desafío Abantos", una propuesta de aventura y montaña al más puro estilo "Calleja", en San Lorenzo de El Escorial (Madrid). 
Hoy nos acompaña Begoña, que recientemente se ha instalado en El Escorial y está deseando conocer todos los rincones que se esconden en la montaña escurialense. 
También nos visita Pilar, procedente de Madrid, amiga de Begoña, y que viene dispuesta a disfrutar al máximo de esta gran aventura montañera.
El reto comienza en la arista sur del Monte Abantos, una abrupta cresta de gneis que emerge sobre el Pinar de Abantos, a los pies del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. 
La ascensión al Monte Abantos por la arista sur ofrece numerosas trepadas que exigen destreza y mucha atención.
El marco donde se desarrolla esta actividad es incomparable, con el Monasterio abajo, las Machotas de fondo, y toda la meseta de Madrid en el horizonte. 
A pesar de lo que pueda parecer, el "Desafío Abantos" es apto para todo el mundo, iniciados o no en la práctica del montañismo. 
El disfrute está asegurado, y prueba de ello son los gestos de satisfacción de nuestros clientes cada vez que superan por sí solos los difíciles retos a los que les vamos enfrentando.
Tanto Begoña como Pilar tienen muy buena forma física y están subiendo como auténticas gacelas.
Apenas cuestionan sus propias posibilidades, enfrentándose a cada reto con astucia y valentía.
  
Hoy el día está esplendoroso y la calidad del aire es magnífica. Las sombras se proyectan sobre las rocas con gran nitidez.
Parece mentira que hoy estemos cerca del mes de diciembre, con un tiempo más propio del verano.
La caseta forestal es el objetivo final de la ascensión, siendo el tramo final el más exigente y expuesto.
Desde la otra ladera se contempla la arista en toda su extensión. 
Durante el regreso, visitamos uno de los lugares emblemáticos de la Sierra de Malagón: La Cruz de Rubens.
Y como no podría ser de otra manera, es visita obligada el Hayedo del Monte Abantos, que durante estos días viste sus hayas con los hermosos colores del otoño. 
Un abrazo a la "Trampalona", la más añejas de las hayas del Monte Abantos, pone punto y final a nuestro desafío de hoy.
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domingo, 12 de noviembre de 2017

La Garganta del Tobar (Sierra Oeste de Madrid).

Todo el mundo montañero de Madrid conoce bien la Sierra Norte (Somosierra, Ayllón, Sierra del Rincón) y, por supuesto, la Sierra de Guadarrama, pero la Sierra Oeste, que se corresponde con el sector del Sistema Central que une la Sierra de Guadarrama con Gredos, pasa completamente desapercibida. 
Pero eso es precisamente lo que más nos atrae de estas montañas, la sensación de vacío y aislamiento que ofrecen. 
La Garganta del Tobar es uno de esos parajes en los que el ser humano se siente solitario, aislado, en plena armonía con la Naturaleza. Grandes canchales cubren por completo ambas laderas, otorgando al valle un aspecto todavía más salvaje.
Nos acompaña Nacho, fiel seguidor de nuestras aventuras, que se ha inscrito a esta ruta para hacerle un hueco en su conciencia a esta maravillosa zona serrana de Madrid.
El arroyo del Tobar es tributario del río Aceña, principal afluente del Cofio. Discurre a lo largo de una garganta solitaria y agreste, a la que acuden sin dudarlo las Cigüeñas Negras en busca de paz y tranquilidad. 
Varios Cuervos, Buitres Leonados y un Milano Real vuelan sobre nosotros mientras descendemos por el angosto cañón, que prácticamente no cuenta con sendero alguno. Mirlos y Zorzales salen de las zarzas sorprendidos por nuestra repentina presencia, se nota que no están habituados a la presencia de humanos por aquí. 
Entre sauces, enebros, escaramujos, zarzas y espinos, un magnífico ejemplar de Acebo (Ilex aquifolium) resiste el embiste del Cambio Climático y sobrevive como un heredero de una estirpe que poco a poco se va agotando en el Sistema Central. 
En cuanto las aguas cristalinas del Tobar se funden con el Aceña, subimos por la ladera hacia la Cuerda de Majalasvacas, desde donde contemplamos una magnífica panorámica de la lejana Sierra de Gredos.  
Cruzamos el Pinarejo y subimos aguas arriba por el arroyo del Hornillo, para asomarnos por una de las cumbres del Puerto de Malagón.
Imposible no detenerse unos instantes para contemplar la extensa panorámica, desde donde se observa a una ciudad de Madrid sumida bajo un manto de contaminación.
Bajo una de las faldas del Monte Abantos, preside el gran mausoleo que levantó Felipe II en el siglo XVI: El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Descendemos por una ladera de fuerte pendiente hacia la Fresneda de Los Llanillos, lugar donde se conservan las antiguas terrazas del vivero forestal que sirvió para reforestar el Monte Abantos a finales del siglo XIX.
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viernes, 10 de noviembre de 2017

Ciencia Ciudadana: Exploración botánica en el Hayedo de la Tejera Negra (Guadalajara) II

Regresamos al Hayedo de la Tejera Negra, en la Sierra de Ayllón (Guadalajara), para seguir con nuestra búsqueda del Liquen de los Lobos (Letharia vulpina).
Esta actividad se enmarca dentro de nuestro Proyecto de Ciencia Ciudadana, y está destinada a aportar datos para el "Estudio de la Flora Liquénica Epifítica de los Tejos del Sistema Central Ibérico".
Hoy nos acompaña Cristina Cerdeño, Licenciada en Ciencias Biológicas. Cris es una apasionada de la vida, de cualquier forma de vida, y pone mucha atención en descubrir todo tipo de ser vivo, por muy insignificante que parezca.
También nos acompaña Fabián Núñez, que viene en calidad de "Científico Ciudadano", animado por los misterios que esconde el liquen que estamos buscando. 
Como ya sabemos, los hayedos del Sistema Central constituyen pequeños bosques relícticos, confinados en los valles más sombríos y húmedos, allí donde la topografía favorece la concentración de nieblas. Solo así se explica que existan allí algunas especies botánicas tan interesantes como estos líquenes.
Lobaria pulmonaria junto a Lobaria scrobiculata.
Lobaria pulmonaria, un liquen foliáceo propio de bosques húmedos y bien conservados, aparece aquí de forma exuberante. Está prácticamente desaparecido en el centro y norte de Europa, estando catalogado como extinto o en peligro de extinción en muchos países europeos. 
Lobaria pulmonaria.
Otro liquen muy interesante es el "Liquen de Islandia" (Cetraria islandica), cuya presencia en el Hayedo de la Tejera Negra la consideramos indicadora del carácter relíctico de este bosque. Posee una sustancia llamada ácido protoliquestérico, que le confiere propiedades antibióticas, demostradas científicamente en el tratamiento de enfermedades respiratorias por su eficacia contra el bacilo de Koch y bacilos gram+ en general. No hace falta decir que es muy abundante en Islandia y en la tundra ártica.
El Liquen de Islandia: Cetraria islandica.
No podemos tampoco evitar echar la mirada a los hongos, ya que nos encontramos en la estación más favorable para ellos. Cristina fotografió esta especie, Tremella mesenterica, un heterobasidiomicete con fructificaciones naranjas muy llamativas, de aspecto gelatinoso. Es propia de los bosques caducifolios. 
Tremella mesenterica.
Pero nuestro objetivo hoy se centra en localizar a los tejos de la Majada  de los Sacerdotes, en la cabecera alta del río Lillas. En la ocasión anterior no los localizamos, pero hoy hemos "afinado" el instinto y, por fin, hemos dado con ellos. 
Tal y como sospechábamos, allí estaba nuestro liquen, el "Liquen de los Lobos" (Letharia vulpina), "The Wolf Moss" como le conocen en Estados Unidos. 
Le debemos este hallazgo a Gregorio Cerezo, Agente Medioambiental de Cantalojas (Guadalajara). Hace tiempo se puso en contacto con nosotros para informarnos de que llevaba años viendo a este curioso liquen sobre troncos petrificados de tejos y robles en el Hayedo de la Tejera Negra.  
Desde el punto de vista botánico, este hallazgo es de enorme importancia, porque hace tan solo cinco años se localizó en Logroño el Liquen de los Lobos sobre tejos, lo que constituyó la primera cita mundial de esta especie sobre Tejos. 
Las únicas citas de esta especie en el Sistema Central datan de 1945, cuando el botánico portugués Carlos Neves Tavares localizó los primeros ejemplares en la Sierra de Estrela (Portugal), en la Peña de Francia (Salamanca) y en la Sierra de Ayllón (Guadalajara). Posteriormente fue citada por otros botánicos, pero siempre como especie muy rara, y desde luego nunca sobre tejos.
Fabián, nuestro "Científico Ciudadano" de hoy, está "alucinado". Estamos ante una especie que es originaria del oeste de Estados Unidos, más concretamente de Sierra Nevada, donde se encuentra el Parque Nacional de Yosemite. De alguna manera, este liquen ha llegado a Europa, siendo la Península Ibérica uno de los lugares de Europa que cuenta con mayor población de la especie.
Las tribus indias del oeste americano utilizaban este liquen para untar sus flechas, pues conocían la presencia en su interior de un potente veneno capaz de matar lobos y zorros (de ahí lo de "Wolf Moss" y el nombre científico de la especie).
La única explicación posible de la llegada de este liquen a Europa es que pequeños fragmentos vegetativos (isidios y soredios) hayan sido transportados a través de los vientos, pudiendo asentarse en lugares muy concretos, allí donde encuentra las condiciones más óptimas.
Esta claro que aquí, en el Hayedo de la Tejera Negra, ha encontrado un nicho favorable en los tejos más viejos, en aquellos que presentan parte de su tronco con tejido leñoso muerto. 
Mapa de la localización exacta del Liquen de los Lobos en la Sierra de Ayllón (Guadalajara).
Según nos informa Gregorio Cerezo, lo ha visto también sobre troncos petrificados de Roble Albar (Quercus petraea) e incluso sobre algunas rocas. 
Habrá que seguir explorando este lugar en busca de nuevos hallazgos, pero en lo que respecta a nuestro objetivo de hoy, podemos darlo por conseguido. Ahora nos toca volver para examinar más a fondo estos tejos y catalogar su flora liquénica, pues Letharia vulpina aparece asociada con otros líquenes que pueden aportar mucha información acerca de los requerimientos ecológicos de esta especie.
 
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jueves, 9 de noviembre de 2017

Los Colores del Otoño (Bosque de Abantos, San Lorenzo de El Escorial, Madrid).

En el otoño los días son más cortos y el aire es más fresco; hay quienes odian esta estación porque anuncia la inminente llegada del invierno, pero lo cierto es que, en estos días, zambullirse en el interior de los bosques de otoño es todo un regalo para nuestros sentidos.
Y eso lo saben muy bien quienes nos acompañan hoy, atraídos por la fiesta de colores inverosímiles que ofrece el Bosque de Abantos, una verbena de luz y color fugaz pero intensa, que invita a recrearse con ella. 
Hoy nos acompañan David (Villaviciosa de Odón), que viene con sus padres Baltasar y Agustina; Maite y Carlos (San Lorenzo de El Escorial), Jorge (El Escorial) y un grupo de amigos procedente de Madrid: Víctor, Yago, Santi, Gregorio, Arturo, Susana, Naroa y Maite. 
El fuerte viento y el aire frío no nos ha permitido disfrutar de nuestros amigos los Rabilargos, pero un Corzo se cruzó por nuestro camino mientras nos acercábamos a las primeras hayas.
Además de dar a conocer la historia de este pinar, que se remonta al año 1891, cuando se iniciaron los trabajos de la reforestación del Monte Abantos, les mostramos a nuestro grupo algunas de las especies más representativas de este bosque, como son el Pino Resinero o Negral, el Pino Silvestre, el Pino Laricio, el Abeto Pinsapo (procedente de los pinsapares andaluces), el Alerce Europeo, el Fresno, el Roble Melojo... y, por supuesto, las hayas. 
De entre todos los árboles que viran sus hojas del verde a los amarillos y ocres como heraldos del invierno, las hayas pueden ser consideradas con toda razón las reinas indiscutibles.
Lástima que tan noble árbol no sea hoy tan abundante como antaño. En la actualidad, las hayas apenas cubren 300.000 hectáreas en la Península Ibérica, repartidas entre los grandes bosques atlánticos de la Cordillera Cantábrica, Pirineos, y los pequeños bosquecillos de los Sistemas Central e Ibérico.
Durante la reforestación histórica del Monte Abantos se plantaron unas 40 ó 50 hayas, pero hoy vemos cómo su población va en aumento, con nuevos ejemplares que van surgiendo de forma natural.
  
En tiempos de Felipe II el Monte Abantos albergaba una gran variedad de ecosistemas con una fabulosa riqueza cinegética, codiciada por los reyes a lo largo de la historia: Ciervos, corzos, jabalíes, lobos, linces... incluso osos.
El Alerce Europeo (Larix decidua) es la única corífera que existe con la hoja caduca. Tarda un poquito más que las hayas en cambiar su color, de modo que la combinación de colores en esta zona del Monte Abantos es, durante estos días, muy agradable para la vista.
La regeneración natural del bosque de Abantos va por buen camino, pero últimamente se está enfrentando a no pocas dificultades: Prolongadas sequías, degradación de los maltrechos suelos por la acción de las bicicletas y motos, excesivo tránsito de senderistas, elevada presión cinegética...
Es necesario poner el marcha cuanto antes las medidas contempladas en el Proyecto de Ordenación aprobado en el 2016, para reducir las agresiones ambientales que está sufriendo este fabuloso bosque, que ha tardado más de un siglo en recuperar un cierto equilibrio