sábado, 8 de abril de 2017

Expedición Paleontológica en la Sierra de Albarracín (Teruel): Jornada 1 (Sábado).

Iniciamos el viaje a Moscardón (Teruel) con nuestros expedicionarios Jorge, Teresa, Marisa e Isabel, dispuestos a disfrutar de un intenso fin de semana dedicado al maravilloso mundo de la Paleontología en la Sierra de Albarracín.
Grupo de Expedicionarios en Sacedón (Guadalajara), durante una parada del viaje a Moscardón.
El objetivo es que durante el fin de semana nuestros clientes descubran el impresionante patrimonio paleontológico de un territorio casi olvidado, de la mano de auténticos expertos en la materia, como nuestro amigo y colaborador Jesús Herrero Gascón, que además de paleontólogo, es el propietario de la fabulosa "Casa Rural de Los Maestros", lugar donde nos hospedaremos durante la Expedición
En la "Casa de los Maestros", con el Paleontólogo Jesús Herrero Gascón.
La idea de desarrollar una Expedición Paleontológica en la Sierra de Albarracín surgió como compromiso por acercar a nuestros clientes a la Paleontología, ciencia biológica que estudia los seres vivos que poblaron la Tierra en épocas geológicas pasadas. En este sentido, la Sierra de Albarracín ofrece unas condiciones excepcionales, ya que posee uno de los registros geológicos y paleontológicos más continuos y significativos de toda Europa.
Moscardón, centro de operaciones de nuestra Expedición Paleontológica.
La apretada agenda de actividades y visitas planificada para este fin de semana nos obliga a apurar al máximo el tiempo del que disponemos. Después de comer en el restaurante del pueblo, le damos a nuestros clientes unos minutos para que descansen del largo viaje, mientras preparamos una breve sesión de diapositivas y una exposición de fósiles para introducirles de lleno en el mundo de la Paleontología.
Mapa paleogeográfico del Macizo Ibérico y el Mar de Tethys durante el Jurásico.
Tras la sesión de Introducción a la Paleontología, nos disponemos a realizar un itinerario didáctico por el Barranco de Moscardón, conducido por el paleontólogo Jesús Herrero.  

Jesús nos muestra los afloramientos del Jurásico Medio e Inferior de Moscardón, unos materiales de gran interés estratigráfico y paleotológico, donde pronto comenzamos a localizar impresionantes fósiles.
Jesús nos muestra un magnífico ejemplar fósil de un Ammonoideo en Moscardón.
Durante el itinerario, rastreamos el yacimiento de Moscardón en busca de interesantes fósiles que nos permitan reconstruir el ambiente que tenía este territorio hace unos 175 millones de años, cuando se encontraba parcialmente sumergido bajo las cálidas aguas del Mar de Tethys. 
Molde interno de un fósil de Ammonoideo localizado en Moscardón.
Este yacimiento cuenta con abundantes restos fósiles de Nautiloideos, Ammonoideos y Belemnoideos, tres clases de Moluscos Cefalópodos, de los que hoy día contamos con unos pocos representantes: Calamares, Sepias, Potas, Pulpos... El más sorprendente de todos ellos es el Nautilus, un animal que después de millones de años y varias crisis biológicas, sobrevive milagrosamente en el océano Índico, como un auténtico fósil viviente. 
Nautilus, único representante actual de los Nautiloideos.
Los Nautiloideos son conocidos desde el Ordovícico (hace unos 470 millones de años). Fueron muy abundantes durante el Paleozoico, período durante el cual se diversificaron dando lugar a un gran número de formas, con conchas tanto espirales como rectas. Su principal característica es una serie de tabiques transversales comunicados entre sí a través de orificios sifonales, de modo que el animal los utiliza como cámaras de aire para regular su flotabilidad.   
Corte de una concha de Nautilus, mostrando los tabiques transversales.
Los Ammonoideos eran muy similares a los Nautiloideos en cuanto a su morfología, pero con formas algo más complejas. Presentaban un sifúnculo ventral y los tabiques transversales tenían lobulaciones y trazos más complejos. La intersección de los tabiques con la pared externa de la concha origina líneas de sutura que, junto con las costillas, constituyen un importante carácter taxonómico para la identificación de especies. 
Teresa levanta el molde interno de un Ammonoideo localizado en Moscardón.
Se conocen Ammonoideos fósiles desde el Devónico (hace unos 400 millones de años), alcanzando su mayor diversificación durante el Mesozoico. Desaparecieron a finales del Cretácico, hace unos 65 millones de años, durante la misma crisis biológica que acabó con los Dinosaurios. Algunas de las muestras de Ammonoideos que vimos en Moscardón pertenecen a la Formación Chelva del Jurásico Medio (unos 170 millones de años), y podrían pertenecer a los géneros Stephanoceras, Emileia, Witchellia, Sphaeroceras, Hecticoceras...
Jorge localizó un buen fragmento de Ammonite en el yacimiento de Moscardón.
Los Belemnoideos eran Cefalópodos que poseían una robusta concha interna, alargada y con cámaras internas. Sus fósiles son fácilmente reconocibles porque se parecen mucho a una bala. 
Magnífico ejemplar de Belemnites  localizado en Moscardón.

Durante su fosilización, las conchas de los Belemnites sufren una recristalización con calcita, mineral que se dispone en forma de fibras radiales respecto a un eje longitudinal ventral, con evidentes estrías de crecimiento.
Otra de las muestras de Belemnites, localizada en Moscardón.  
Al igual que los Ammonoideos, los Belemnoideos fueron muy abundantes durante el Paleozoico y el Mesozoico, extinguiéndose durante la crisis del final del Cretácico. La mayoría de las muestras que localizamos en Moscardón pertenecen a la especie Hibolites hastatus. 
Explorando el yacimiento de Moscardón
Uno de los elementos más interesantes del yacimiento paleontológico de Moscardón lo constituyen los arrecifes de Espongiarios. Se trata de una bioconstrucción o biohermes de Poríferos (Esponjas), animales marinos que poseen un esqueleto calcáreo o silíceo, formado por espículas unidas entre sí hasta constituir una especie de entramado. Los Poríferos existen desde el Precámbrico, hace unos 700 millones de años, y en la actualidad se conocen unas 9.000 especies. Estas bioconstrucciones fósiles forman grandes concreciones calcáreas que llegan a alterar los estratos geológicos, formando una estructura que en geología recibe el nombre de "Dogger". 
Dogger de Moscardón, causado por las biohermes de Espongiarios.
Estas bioconstrucciones de Espongiarios pertenecen al Jurásico Medio (unos 170 millones de años), lo que quiere decir que por aquel entonces, esta zona de Moscardón se encontraba bajo las aguas poco profundas del tropical Mar de Tethys.
Fragmento de Espongiario fósil localizado en el yacimiento de Moscardón.
Los fragmentos de Espongiarios localizados en Moscardón pertenecen en su mayoría a los géneros Tremadictyon y Stauroderma. Es interesante observar que algunos de estos fragmentos conservan los tubos construidos por otro tipo de animal marino, un Anélido, un gusano de cuerpo vermiforme y segmentado, capaz de segregar carbonato cálcico para construir un habitáculo a modo de tubo, que suele aparecer adherido sobre conchas, guijarros, corales y otras estructuras marinas. 
Fragmento de Espongiario de Moscardón con tubos de Serpúlidos fósiles. 
Además de Cefalópodos y Espongiarios, en Moscardón hemos encontrado fósiles pertenecientes a otros grupos de animales: Bivalvos, Braquiópodos, Crinoideos y Equinoideos. 
Jorge nos muestra el molde externo de un Bivalvo tipo Vieira (Pecten sp.).
Los Bivalvos son Moluscos acuáticos que presentan una concha de carbonato cálcico constituida por dos valvas. Existen desde el Cámbrico, y aunque la mayoría son marinos,  algunas especies han colonizado las aguas dulces.
Aquí localizamos el molde interno de un Bivalvo fósil donde se aprecian las dos valvas.
Los Braquiópodos son invertebrados marinos muy parecidos a los Bivalvos, de los que se conocen unas 25.000 especies fósiles, siendo muy pocas las que viven en la actualidad. No son Moluscos, pertenecen al grupo de los Lofoforados. Sus valvas son desiguales y presentan una simetría bilateral, es decir, el plano de simetría es perpendicular al plano de separación de las dos valvas. La línea de contacto entre las dos valvas se denomina comisura, y la zona de articulación es la charnela. Los Braquiópodos más habituales en la Sierra de Albarracín pertenecen a los géneros Rhynchonella y Terebratula.
Jorge nos muestra una Rhynchonella que encontró durante el rastreo del yacimiento de Moscardón.
Los Crinoideos pertenecen al grupo de los Equinodermos (Erizos de Mar, Estrellas de Mar...). Son animales con aspecto de planta, con un cuerpo que consta de una cabeza o cáliz (teca) provista de varios brazos (braquiolas) y un tallo o pedúnculo segmentado en placas (osículos). En la base del tallo tienen una estructura de fijación al sustrato a modo de raíz o disco. Llevan en la Tierra desde el Crámbrico (unos 500 millones de años), y al contrario de lo que pueda parecer, aún no se han extinguido, si bien es cierto que las formas actuales (Lirios de Mar) son mucho menos abundantes que las fósiles. Cuando los Crinoideos mueren suelen desintegrarse en osículos aislados del pedúnculo, cuyas formas son muy variadas: Redondos, pentagonales, estrellados... En Moscardón hemos localizado varios fragmentos de MillericrinusIsocrinus y Pentacrinus. 
Varios fragmentos de tallos de Crinoideos localizados en Moscardón.
No hay que confundir los fragmentos de los tallos de Crinoideos con las Radiolas de los Erizos de Mar, bastante frecuentes en los yacimientos de la Sierra de Albarracín. Los Equinoideos (Erizos de Mar) fósiles tenían un caparazón compuesto por varias placas finas, provistas de espinas que pueden ser de muchas formas: Anchas, finas, con forma de púa, con forma de maza... Estas espinas fósiles reciben el nombre de radiolas. Las que hemos localizado en Moscardón pertenecen, seguramente, al género Cidaris
Muestras de radiolas de Erizos de Mar localizadas en Moscardón.
Otro de los elementos a destacar del yacimiento paleontológico de Moscardón es una capa de oolitos ferruginosos que marca el límite entre el Jurásico Medio y el Jurásico Superior. Al parecer, este nivel se debe a una laguna estratigráfica de gran magnitud temporal (unos 7 millones de años), durante la cual no se produjo sedimentación y se acumularon numerosos fragmentos de fósiles. 
Nivel estratigráfico formado por oolitos ferruginosos en Moscardón.
Esto fue lo que dio de sí nuestro paseo didáctico por el yacimiento paleontológico de Moscardón, en compañía de Jesús Herrero Gascón. Pero antes de irnos a cenar, Jesús nos mostró el molde de una enorme huella de dinosaurio que había localizado recientemente cerca de Moscardón. Y es que en la provincia de Teruel se encuentran algunos de los yacimientos de Dinosaurios más importantes de España, como el de Galve, donde se localizaron huesos del Aragosaurus y del Iguanodon, además de numerosas huellas fósiles (icnitas). 
A pesar de la enorme riqueza paleontológica del yacimiento que acabamos de visitar, Jesús se lamenta del expolio y la destrucción de la mayoría de los yacimientos que conoce, causada por aficionados y comerciantes ilegales. Conviene recordar que en España la protección legal de los yacimientos paleontológicos está enmarcada en la Ley del Patrimonio Histórico Español (Ley 16/1985, de 25 de junio) y en la Ley del Patromonio Natural de la Biodioversidad (Ley 42/2007, de 13 de diciembre). Si no es por motivos rigurosamente científicos, te rogamos que no recojas fósiles de los yacimientos. Como bien dice nuestro amigo Jesús, los fósiles sólo pueden entenderse en el contexto donde se encuentran.  

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