Seguimos luchando contra viento y marea por seguir adelante a pesar de la pandemia del covid. Llegan buenas noticias respecto a las vacunas, pero el peligro sigue ahí y las cifras de contagios amenazan con una segunda ola de pandemia.
Pero en días como hoy la gente necesita salir de casa y respirar aire puro, algo comprensible después de tanta incertidumbre y tanto estrés informativo.
Seguimos trabajando con grupos reducidos y extremando al máximos las medidas de seguridad durante nuestras salidas.
Hoy se ha apuntado tanta gente que hemos tenido que dividir el grupo en dos, cada uno con un guía, para evitar agrupaciones de más de 6 personas conforme a las recomendaciones de las autoridades sanitarias.
Hay tanta gente en los senderos y caminos que optamos por el itinerario más salvaje y apartado.
Es un poco más exigente caminar por estas zonas, pero evitamos coincidir con otros grupos en los senderos más concurridos.
Estamos subiendo al cerro de Malagón por la "vía directa". Pasamos cerca de los nidos de Buitre Leonado que visitamos cada año a partir del mes de marzo, hoy desocupados por estar fuera de la temporada de cría.
Arriba en la cruz, como era previsible, mucha gente disfrutando de un día como hoy.
Nos tomamos un descanso para comer y continuamos con nuestra excursión para visitar la auténtica cruz de Rubens.
Este fue el auténtico lugar donde en 1595 Felipe II mandó instalar una de las tres cruces que coronaban los accesos al monasterio de El Escorial desde la montaña. En 1629 subió hasta aquí el ilustre pintor barroco Peter Paul Rubens, para pintar un cuadro por orden de Felipe IV.
Continuamos el camino siguiendo la cordal de Malagón hasta un lugar privilegiado que vamos a mostrar a nuestros clientes.
Se trata de un mirador natural que ofrece una de las panorámicas más espectaculares de Madrid.
Descendemos ahora por una empinada ladera para visitar Los Llanillos, uno de los lugares donde se iniciaron los trabajos de reforestación del Monte Abantos, a finales del siglo XIX.
Echamos un vistazo a la laguna por si hubiera algún tritón o salamandra.
En Los Llanillos, además del refugio que hace las funciones de nuestro Centro de Educación Ambiental, se encuentra el Olmo de Los Llanillos (Ulmus laevis), declarado árbol singular por la Comunidad de Madrid.
Seguimos bajando hacia San Lorenzo por el sendero de los Tesoros del Abantos.
No falla: A principios del mes de noviembre, el "hayedo escondido" del Monte Abantos se viste de otoño y luce su mejor aspecto:
Aunque siempre es un placer para los sentidos descubrir los secretos del Bosque de Abantos, en esta época lo es todavía más por esta magistral mezcla de colores.
Hoy toca tour privado en el Valle de Iruelas, donde se encuentran los mejores bosques de la Sierra de Gredos.
Vamos a subir al Puerto de Casillas para subir al Alto del Mirlo y desde allí descender hasta el Pozo de Nieve y regresar al puerto por el sendero que cruza los pinares de Iruelas.
Parada obligada durante la subida para ver el Pino de la Arganzuela, árbol singular de Ávila, un inmenso ejemplar de pino laricio que se mantiene en pie a pesar de llevar varios años muerto.
Nos espera un día de calor, pero el altitud es bastante llevadero.
El aire limpio y el cielo despejado nos permite ver en la lejanía el circo de Gredos y el Pico Almanzor.
La Chicharra de Montaña (Lluciapomaresius stalii) no podía faltar danzando entre los cambroños.
Un poco más arriba sorprendimos a una araña que se afanaba por enredar a un saltamontes que había caído en su tela, para evitar que se escapara:
Se trata de la especie Steatodea paykulliana, una "falsa viuda negra" que acecha debajo de las piedras los días de verano. Como podemos ver en el vídeo, son arañas de color negro cuyos machos tienen en el abdomen un dibujo pálido a lo largo de su línea central.
Al fondo se distingue la silueta de los Montes de Toledo.
Después de una hora de ascensión coronamos el Alto del Mirlo, situado a 1.770 m. de altitud.
A nuestra derecha tenemos el Castañar de El Tiemblo y enfrente, el Pozo de Nieve, a donde nos dirigimos.
El descenso hay que hacerlo con cuidado porque la pendiente es importante.
El Pozo de Nieve de Iruelas es uno de los mejor conservados de Gredos y Guadarrama. Hace poco lo han reconstruido y han instalado una escalera con la que se puede bajar y notar el frío.
El regreso lo hacemos por el PR, un sendero que nos lleva directos al puerto de Casillas a través de un recorrido que nos ofrece excelentes panorámicas del Valle de Iruelas.
Sábado, 15 de agosto de 2020: Villablino - Puerto de Somiedo.
De todos los trekkings que realizamos en la Cordillera Cantábrica, este es el más cómodo y asequible para el público en general, por realizarse en condiciones de permanente asistencia, dormir todas las noches en hotel rural, y caminar durante todas las jornadas con mochilas muy ligeras.
Los clientes sólo tienen que preocuparse de descansar bien cada noche, tomarse un buen desayuno y meter el bocadillo en la mochila. De todo lo demás nos encargamos nosotros.
Esta es la primera de las siete jornadas que tenemos por delante. Partimos de Orallo, una localidad minera próxima a Villablino, capital del Valle de Laciana, Reserva de la Biosfera. Subimos hacia la cabecera del valle de Orallo hasta el collado de Cereizales, a los pies del pico Cornón.
A partir de este punto nos adentramos de lleno en el Parque Natural de Somiedo, dentro de la provincia de Asturias, declarado también Reserva de la Biosfera.
Este territorio goza de un valioso acervo cultural y humano, además de un patrimonio natural y paisajístico de lo más singular.
El sustrato geológico que pisamos y su vegetación asociada nos recuerda que todavía nos encontramos en el tramo más occidental de la cordillera cantábrica.
Nos abrimos paso entre antiguas veredas, hoy desaparecidas de los mapas y del propio terreno por el abandono secular de las tradiciones ganaderas.
Algunos tramos son complicados, tanto por la densa vegetación como por la fuerte pendiente, pero al ir ligeros de mochila nos movemos con bastante soltura.
Esta laguna es una muestra del modelado glaciar que se manifiesta en cada rincón de estas montañas.
Los valles perfilados en forma de U son también una señal inequívoca del período glaciar que asoló la cordillera, hace unos cuantos miles de años.
Nuestro objetivo es cruzar las laderas y los valles hasta encontrar el camino más directo al Puerto de Somiedo, lugar donde pasaremos la segunda noche del trekking.
Las nubes amenazan lluvia en cualquier momento, y el viento sopla muy frío para ser el mes de agosto.
El Acónito Común (Aconitum napellus), luce unas hermosas flores azules. Se trata de una ranunculácea extremadamente tóxica, cuyas flores sólo son polinizadas por abejorros.
Aconitum napellus.
Frecuente es también el "Escuernacabras" (Rhamnus alpina), que vive sobre sustratos calcáreos, lo que nos indica que entramos ya en la zona caliza de Somiedo.
Rhamnus alpina.
Seguimos caminando hacia la zona baja del valle del río Trabanco, bordeando la Peña Penouta.
La belleza y tranquilidad de este lugar nos invita a tomarnos un descanso para comer algo y disfrutar de la compañía.
Comienza a llover y amenaza tormenta, de modo que nos ponemos en marcha para llegar lo más pronto posible al puerto de Somiedo.
Grosellero de Roca (Ribes petraeum) lleno de ricas y jugosas grosellas. Se las dejaremos a los osos...
Ribes petraeum.
Hablando de osos: Excrementos del Oso Pardo, probablemente de una madre con una o dos crías. Tendremos que andarnos con ojo porque estamos en una de las zonas más oseras de la Cantábrica.
A las seis de la tarde llegamos sanos y salvos a nuestro destino, el Puerto de Somiedo, donde nos espera Fabián con la furgoneta y nuestro equipaje instalado ya en las habitaciones del hotel rural donde vamos a pasar la noche.
Domingo, 16 de agosto de 2020: Puerto de Somiedo - Valle de San Emiliano.
Comienza la segunda jornada de la Transcantábrica. Hay relevo de guías, de modo que le toca guiar a Fabián Núñez, quien conducirá a nuestros clientes a través de las montañas y lagos de Somiedo.
El primer desafío de hoy es ascender a la Peña Salgada, imprescindible para cruzar la barrera de montañas del puerto de Somiedo y descender hacia Valle de Lago. En la Salgada encontramos las primeras manifestaciones paleontológicas del trekking, un interesante yacimiento en el que podemos ver fósiles de corales, crinoideos y otros restos de organismos marinos. En la siguiente fotografía podemos ver una colonia del coral ramificado Thamnopora, muy abundante en las calizas del Devónico (hace unos 400 millones de años).
Fósiles de Thamnopora en la Peña Salgada.
Tras la Salgada descendemos ladera norte y nos adentramos en un enorme valle glaciar que nos conducirá al Valle del Lago.
Sigue el ambiente fresco y húmedo, con amenaza de lluvia en cualquier momento.
Afortunadamente las nubes se mantienen altas y podemos disfrutar de los bellos paisajes de Somiedo.
Caminamos despacio pero a buen ritmo, con el cuerpo ligero y disfrutando de la panorámica.
Llegamos a las Brañas de Sousas, una veintena de corros típicos de Somiedo, con cubiertas de llávanas y tapinos, sistema tradicional muy primitivo pero perfectamente adaptado del medio. Sin duda un buen lugar para hacer un alto en el camino y comer algo.
Continuamos valle abajo hacia Valle de Lago, pasando por paisajes somedanos de extraordinaria belleza.
En la cabecera del Valle del Lago se encuentra el Lago del Valle, el mayor de los que forman el complejo lagunar de Somiedo.
Nos dirigimos ahora a las Vegas de Camayor, enorme extensión de pastos situados a unos 1.800 m. de altitud.
Una parada en el camino para repostar las cantimploras.
Las Vegas de Camayor son impresionantes, la vista no alcanza a ver hasta dónde llegan. Nos tomamos un pequeño descanso antes de cruzarlas.
Las vegas terminan donde aparecen los Lagos de Saliencia, el mayor complejo de lagunas glaciares de la Cordillera Cantábrica.
Descendemos al Lago de la Cueva por una pista de color rojizo debido al arrastre del mineral de hierro que durante un tiempo se estuvo explotando en la zona.
El Valle de Saliencia es uno de los más hermosos de la Cordillera Cantábrica y, probablemente el que reúne la mayor cantidad de teitos de Somiedo. En la parte alta, La Farrapona, es donde nos espera Miguel con la furgoneta para llevarnos al hotel, situado en la localidad leonesa de San Emiliano.
Lunes, 17 de agosto de 2020: Valle de San Emiliano - Villafeliz de Babia.
Tercera jornada. De nuevo amanece con un montón de nubes y un ambiente fresco, aunque no viene mal para afrontar la ascensión de la primera parte de la jornada.
Estamos en Babia, destino tradicional de los rebaños transhumantes. Hemos descansado en un hotel rural de San Emiliano, de donde partimos hacia el vecino pueblo de Torrebarrio, donde se inicia la marcha.
Subimos hacia el collado que separa Peña Ubiña de la Ubiña pequeña, una importante barrera montañosa que tenemos que superar para cruzar hacia el puerto de La Cubilla.
Subimos a muy buen ritmo, ligeros de mochilas, como siempre.
A medida que vamos cogiendo altitud el ambiente es todavía más fresco, y en el collado vemos que se mantiene la niebla.
Atrás dejamos las montañas de Somiedo y el Valle de Laciana, para adentrarnos en el Parque Natural de las Ubiñas - La Mesa, otra de las Reservas de la Biosfera de la Cantábrica.
Hacemos un alto en el camino para reponer fuerzas y cambiarnos de ropa, hace tanto frío que hay que ponerse todo el abrigo que llevamos encima.
Hay que superar algún paso que entraña cierta dificultad, pero nuestros clientes ya están acostumbrados a este tipo de aventuras.
Llevamos caminando tres jornadas bajo la amenaza constante de lluvia; nos cayó algo al final de la primera, pero hoy esa amenaza se ha cumplido: Poco antes de llegar al refugio de la Casa Mieres se ha puesto a llover y ya no ha parado en toda la tarde.
Una lástima porque el resto de la marcha discurre por uno de los lugares más curiosos y especiales de la Cordillera Cantábrica.
Se trata del Paleovalle del arroyo del Puerto, una zona muy afectada por los fenómenos kársticos.
El arroyo que nace en el Puerto de La Cubilla discurre en la cabecera del valle, pero pronto desaparece y nos deja los restos de un antiguo río que surcaba el valle hace unos pocos miles de años, en el Cuaternario.
Hoy el valle está cubierto de sedimentos fluvio-glaciares escalonados a lo largo de tres kilómetros.
Martes, 18 de agosto de 2020: Villafeliz de Babia - Cubillas de Arbás.
No ha parado de llover en toda la noche y continúa a la hora del desayuno. Las previsiones apuntan a que estará todo el día lloviendo. En medio de este panorama la mayoría de nuestros clientes optan por no hacer la cuarta jornada del trekking, y dedicar el día a hacer turismo rural por la zona.
Decidimos entonces visitar el Museo de Paleontología de Valporquero, una buena manera de conocer el extraordinario patrimonio palentológico de la Cordillera Cantábrica.
Las cuencas carboníferas cantábricas y la construcción de carreteras y autopistas han dejado una profunda huella en el paisaje, pero han permitido descubrir fósiles de numerosas especies de helechos arbóreos.
Del mismo modo, las calizas del Silúrico-Devónico dejan al descubierto cómo era la vida en los mares antiguos que inundaban buena parte de la cantábrica. Y así lo hemos podido comprobar a lo largo del trekking.
A continuación fuimos a visitar el Hayedo de la Boyariza, en Geras de Gordón, un hermoso bosque de hayas que desde este año forma parte de nuestro catálogo de rutas guiadas.
A pesar de no hacer la jornada del trekking que estaba prevista, no hemos desaprovechado la oportunidad de movernos un poco por el medio natural.
Tan solo Eduardo se animó ha hacer la jornada de hoy con Fabián, de modo que acudimos a su encuentro en el Valle de Arbás, donde se encuentra nuestro hotel rural.
Al encontrarnos con ellos nos cuentan que la mayor parte de la jornada han estado bajo un espeso manto de niebla, y que tan solo abrió un poco cuando llegaban al Cueto Negro.
Miércoles, 19 de agosto de 2020: Riopinos - Cofiñal.
Hoy amanece despejado, de modo que nos ponemos en marcha y nos dirigimos al Puerto de Vegarada para ascender a las pistas de esquí de Riopinos e iniciar allí la marcha de la quinta jornada del trekking.
Probablemente sea esta la jornada más "montañera" del trekking, de hecho ascendemos a una cumbre que representa el punto más alto de la travesía.
Durante el primer tramo ascendemos por las pistas de Riopinos al collado del mismo nombre, que nos abre las vistas al Valle de Cebolledo, completamente alterado por la estación de esquí.
Además de las pistas de esquí se puede apreciar el impacto de la minería, en este caso de las minas de talco de Requejines, que fueron en su día unas de las más importantes del mundo.
Es el primer día del trekking que vemos el cielo casi completamente despejado, pero hace frío y el viento sopla con tanta fuerza que nos vemos obligados a buscar cobijo para descansar.
En este punto iniciamos la ascensión la Pico Requejines, el punto más alto de un circo glaciar que guarda en su interior uno de los lagos más bonitos de la Cantábrica.
Desde sus 2026 m. de altitud el Pico Requejines ofrece una de las panorámicas más espectaculares de la cordillera. Al fondo vemos el macizo de Mampodre y los Picos de Europa.
A pesar del fuerte viento, permanecemos en la cumbre un buen rato para disfrutar de la panorámica y hacer unas cuantas fotografías.
Continuamos descendiendo por la empinada ladera del Pico Requejines hacia el Lago Ausente.
Cuenta la leyenda que este lago tiene un sumidero que le hace desaparecer de vez en cuando, de ahí su nombre.
Tras visitar el lago continuamos descendiendo del cuenco glaciar hacia Isoba. Echando la vista atrás el circo de Requejines se parece bastante a un volcán.
En esta zona permaneció durante largo tiempo un batallón del bando republicano durante la Guerra Civil, que construyó con vistas a Puebla de Lillo un búnker que nos disponemos a localizar y visitar.
Es difícil localizarlo porque está excavado en la roca y sus entradas están cubiertas por la densa vegetación. Recuerda a los búnkers que construyeron los japonenes en la isla de Iwo Jima durante la II Guerra Mundial.
Continuamos el itinerario hacia el Lago Isoba, otro lago glaciar de la zona, para descender por el valle de Langreo hacia Cofiñal, donde termina el largo itinerario de la jornada de hoy.
Y así llegamos a la Cascada de los Forfogones, lugar donde las frías aguas del río Porma se precipitan en una poza que invita a los más valientes a darse un chapuzón.
Jueves 20 de agosto de 2020: La Uña - Pío de Sajambre.
Sexta jornada del trekking y parece que vuelve el mal tiempo. Vuelve a llover, aunque no parece que lo haga con la misma intensidad que en días anteriores.
Hoy partimos de La Uña, pequeña localidad de la montaña leonesa, enclavada en el Parque Regional de la Montaña de Riaño y Mampodre.
Nos espera la subida a la collada de Valdemagán, un puerto de montaña desde donde se contempla una impresionante panorámica de los Picos de Europa.
La lluvia y la niebla no nos dejan ver el panorama, de modo que seguimos caminando ladera abajo hasta que lleguemos a los bosques del Valle de Sajambre.
Las condiciones son difíciles para orientarse hoy por aquí, el itinerario apenas está marcado y hay que procurar no despistarse en la entrada al bosque.
De vez en cuando para de llover, pero tan pronto como parece que el día va a abrir, llega un nubarrón cargado de agua y nos vuelve a caer agua.
Está visto que este trekking está "pasado por agua" porque de las seis jornadas que llevamos, cinco ha caído lluvia con más o menos intensidad.
La pequeña central hidroeléctrica de Pío nos indica que ya estamos cerca. Entre chaparrones encontramos un buen lugar para descansar y reponer fuerzas.
Menos mal que en Pío de Sajambre nos espera Miguel para recogernos con la furgoneta y llevarnos al hotel.
Viernes 21 de agosto de 2020: Soto de Sajambre - Amieva (Senda del Arcediano).
Séptima y última jornada del trekking, entre las localidades de Soto de Sajambre y Amieva, la conocida como "Senda del Arcediano".
Y ¿quién era el Arcediano? Se trataba de Pedro Díaz de Oseja, que allá por el siglo XVII destinó parte de su fortuna para reparar las peligrosas vías de comunicación entre Asturias y la Meseta.
Una de estas sendas era una antigua vía romana que procedente de Cistierna (León), cruzaba el Puerto de Pontón y, atravesando el valle de Sajambre descendía por Beza para recorrer todo el concejo de Amieva y llegar a Cangas de Onís.
Desde la Alta Edad Media, asturianos y sajambriegos transitaban por esta senda con carros, recuas o caballerías, que era conocida en el siglo XVII como el Camino Real de Beza o Pontón.
En algunos tramos todavía se conserva el antiguo empedrado de la vía romana.
En el siglo XVII los arrieros de Sajambre y Amieva viajaban en doble sentido por este camino, unas veces para ir a la Meseta, y otras para ir a Asturias. Lo hacían para comprar vino y cereales panificables en la Meseta, y para comprar pescado en Asturias.
Desde el siglo XX este antiguo camino es conocido como "Senda del Arcediano", y en los últimos años está adquiriendo una enorme popularidad entre los senderistas y montañeros, por el atractivo de sus paisajes.
Afortunadamente hoy no llueve y podemos disfrutar del itinerario y las panorámicas, aunque no podemos apreciar cómo se levantan las enormes paredes del macizo occidental de los Picos de Europa, por la presencia de abundantes nubes bajas.
Allí arriba, en lo alto de las montañas, se encuentra el famoso Mirador de Ordiales, lugar donde reposan los restos del Pedro Pidal, el Marqués de Villaviciosa, uno de los primeros alpinistas que hubo en España.
Recordemos que él fue el primero que, junto con Gregorio Pérez "El Cainejo", subieron a la cumbre del mítico Picu Urriellu, el Naranjo de Bulnes, hito histórico que es considerado como el nacimiento del alpinismo en España.
Tras cruzar el hayedo llegamos al collado de Angón, que nos abre vista al valle de Amieva.
Sin duda, paisaje pintoresco el de Amieva...
Allí nos espera Miguel para recogernos en la furgoneta y llevarnos al hotel rural. Y qué mejor que despedir a este magnífico equipo con una visita (cena incluida) a Cangas de Onís.
A pesar del mal tiempo que nos ha acompañado a lo largo de esta aventura, podemos asegurar que durante los sietes días hemos vivido un poquito ajenos a la realidad que nos espera, la de la pandemia. Aquí tenemos algunos de los momentos recogidos del trekking para el recuerdo: