domingo, 15 de julio de 2018

Ascensión a Peñalara (Sierra de Guadarrama, Madrid).

Después de varios días por los Picos de Europa, hoy regresamos a la Sierra de Guadarrama (Madrid) para realizar la ascensión al macizo de Peñalara, con Miriam (Valladolid) y Carmen (San Lorenzo de El Escorial). Nos acompaña Ricardo en calidad de Guía Acompañante en prácticas.
Nuestro objetivo es recorrer entero el conjunto del macizo formado por las Dos Hermanas, Peñalara y el Risco de Claveles, que alberga en su ladera sur un importante complejo lagunar de origen glaciar.
Una docena de montañeros pioneros del Montañismo español, fundó en el año 1913 la "Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara". Uno de ellos era José Fernández Zabala, fallecido en 1923, y en cuyo honor se construyó en 1927 este clásico refugio, para servir como base para las ascensiones a Peñalara.
Acometemos la ascensión por la ladera sur de la Hermana Mayor, vecina de Peñalara
Durante la ascensión vimos varias veces a la Lagartija Ibérica (Podarcis hispanica) correteando entre las piedras de los canchales.
Lagartija Ibérica (Podarcis hispanica). 
También vimos a la Lagartija Carpetana (Iberolacerta cyreni), especie endémica del Sistema Central que se nos apareció varias veces durante toda la travesía.
Lagartija Carpetana (Iberolacerta cyreni).
La ascensión a Peñalara no exige demasiado esfuerzo ni entraña dificultad técnica alguna.
Pero el Risco de Claveles es otra cosa... 
Se trata de una arista compuesta por un caos de grandes bloques de gneis que exige atención y habilidad, sobretodo en los pasos más expuestos al vacío.
Entre las fisuras de las grandes rocas crece Cryptogramma crispa, un curioso helecho alpino que solo aparece en las cumbres más elevadas de los principales sistemas montañosos de España: Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sistema Central y Sierra Nevada.
Cryptogramma crispa.
También nos fijamos en el Tomillo Rastrero, conocido como el "Serpol Serrano" (Thymus praecox), una plantita alpina que se encuentra aquí en el límite meridional de su distribución geográfica. 
Serpol Serrano (Thymus praecox).
Durante la travesía de Claveles vimos volar a varios Buitres Negros (Aegypius monachus), a un Cernícalo Vulgar (Falco tinnunculus) y a un nutrido grupo de Chovas Piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax)En cuanto llegamos a la Laguna de los Pájaros nos dispusimos a realizar un reconfortante descanso.
Examinamos las aguas de esta laguna glaciar con vistas a encontrar a una de las especies más interesantes del complejo lagunar del Macizo de Peñalara: Branchipus, un pequeño crustáceo de apenas 2 cm. de longitud, una curiosa criatura que nada en las aguas "boca arriba", un auténtico fósil viviente. 
Más abajo se encuentran las Lagunas de Claveles, más pequeñas pero no por ello menos bellas.
Por allí tuvimos la oportunidad de ver de cerca varias turberas. A simple vista no parecen nada extraordinario, pero estos pequeños ecosistemas guardan en su interior un gran secreto: La existencia de plantas carnívoras. Se trata de unas plantas muy sofisticadas que se las han ingeniado para obtener nitrógeno mediante la ingestión de pequeños insectos. 
Drosera rotundifolia.
El itinerario regresa al Circo de Peñalara por un sendero bien marcado y señalizado que conviene no abandonar para no alterar en exceso el ecosistema.
Y así llegamos al Circo de Peñalara, que nos regaló una de las estampas más alpinas de las que podemos encontrar en la Sierra de Guadarrama.

martes, 10 de julio de 2018

Ascensión a la Torre Palanca (Picos de Europa, León): Equipo 2.

Seguimos en los Picos de Europa con el "equipo 2" inscrito para la ascensión a la Torre de La Palanca: Maite, Ricardo y Jose Pedro.
Aunque ya saben que la ascensión a La Palanca no va a ser posible por las condiciones de nieve en altura, los tres están dispuestos y animados a vivir su primera experiencia en los Picos de Europa.
La ruta se inicia en Cordiñanes con la Rienda de Asotín, un vertiginoso sedo que advierte al equipo de lo que les espera durante la ascensión al Collado Jermoso. 
De la necesidad y la dureza nacieron los sedos, caminos excavados en la roca por los primitivos pobladores de estas montañas, allí donde la posibilidad de camino es ínfima pero necesaria para alcanzar los pastos de altura. 
Superado el primer reto, nos adentramos de lleno en la Canal de Asotín, que vierte aguas al Cares en el Monte Corona, lugar donde dice la leyenda que fue coronado el rey Don Pelayo. 
En medio de la canal aparece por sorpresa el Hayedo de Asotín, declarado en el año 2017 "Patrimonio Mundial" de la Unesco. El Haya (Fagus sylvatica), dueña y señora de los bosques del macizo calcáreo, nos protege del sol a la vez que da cobijo a un nutrido grupo de aves.
Tras el hayedo nos espera la Vega de Asotín, cuyo verdor y frescura apaciguarán nuestro cansancio, después de la larga caminata.
Frente a nosotros se eleva hasta las nubes la impresionante Torre Santa, máxima cumbre del Macizo Occidental o del Cornión.  
Es difícil relatar semejante espacio caótico y extrañamente bello que nos envuelve y cautiva en el Collado Solano. 
Tras un breve descanso, continuamos la marcha hacia las Traviesas de Congosto. 
Allí nos esperan nuevos "obstáculos", como este gran nevero que pone en alerta a nuestro equipo de expedicionarios.
El agua escasea en esta zona y el calor azota demasiado, lo que nos obliga a lamer el agua que se desliza sobre las rocas procedente del deshielo de los neveros de altura. 
Maite y Ricardo avanzan poco a poco impresionados por la sensación de altura, mientras Jose Pedro va quedándose atrás, visiblemente afectado por todo lo que le rodea. Decidimos parar hasta que recobre las fuerzas que son necesarias para afrontar el último de los retos: El Argayo Congosto.
Un argayo es una torrentera de nieve y piedras interrumpido por uno o varios cortados, que se precipita hacia el fondo de las canales, dibujando un paraje típicamente "picoeuropeano". No es buena costumbre seguir el camino de los argayos, algo que saben muy bien los lugareños, cansados de ver accidentes año tras año. Bien es cierto que en algunos casos, como en este, el argayo es el único camino posible para salvar un frente de paredes.
Arriba nos espera el Collado Jermoso, del que podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que se trata de uno de los lugares más hermosos de este mundo. 
El ocaso del sol tras Torre Santa nos ofrece un espectáculo que nos deja sin palabras.
Al collado acuden los Rebecos (Rupicapra rupicapra), animales perfectamente adaptados a la verticalidad de estas montañas.
Allí donde las paredes y los pastizales sustituyen a los bosques, se encuentran nutridas poblaciones de este ungulado silvestre, fácilmente visible ramoneando en los collados o descansando sobre los neveros. 
Nos alojamos en el excelente Refugio de Collado Jermoso, construido en el año 1942 por Delgado Úbeda, arquitecto y presidente por aquel entonces de la Federación Española de Montañismo. El transporte de los materiales corrió a cargo de varios vecinos del valle de Valdeón.
A la mañana siguiente emprendemos el regreso por las Colladinas, todavía cubiertas de grandes neveros.
Los Picos de Europa imponen un estilo, "moldean" a los hombres y mujeres que se atreven a surcarlos. A veces enamoran, otras veces inducen a miedos irracionales; son demasiado abruptos, demasiado salvajes... 
La dureza y la verticalidad de sus canales enciende una lucecita de "peligro" en la mente de nuestros expedicionarios, que avanzan seducidos por la aureola de dificultad que envuelve a estas montañas
Poco a poco nos vamos aproximando a la Vega de Liordes, que por su extensión y altitud es la más destacada de los Picos de Europa.  
Adecuada a la estructura de depresión cerrada entre grandes montañas calizas, la Vega de Liordes nos va a reconfortar con su frescor, su verdor y su colorido floral.   
Androsace villosa es una de sus flores alpinas más bonitas, caracterizada por los anillos de color rojo y amarillo de sus blancas corolas.
Androsace villosa.
Geranium subargenteum, endemismo cantábrico, sorprende por las venas color púrpura de sus pétalos. 
Geranium subargenteum.
Otro endemismo, la Gentiana angustifolia occidentalis, vive en las fisuras de los roquedos y pastizales someros. Su belleza nos cautivó durante la travesía por la vega y el Sedo de Pedabejo.
Gentiana angustifolia occidentalis.
Es precisamente el Sedo de Pedabejo el último escollo que debemos salvar para salir del macizo y alcanzar las praderas del Caben de Remoña.
Fue en este lugar donde Jesús Calleja condujo al presidente Zapatero durante uno de los programas del "Desafío Extremo". 
El reto a sido muy fuerte para nuestros expedicionarios, poco acostumbrados a las sensaciones de los Picos de Europa. Ahora respiran tranquilos al saber que lo que nos queda es camino "fácil".
No obstante, podrán sentirse orgullosos de su gran aventura, pues pocas son las personas que se atreven a surcar los Picos por su vertiente más salvaje y vertical. Para nosotros siempre será motivo de orgullo acompañar y mostrar a los visitantes los infinitos rincones que se esconden entre nuestra geografía ibérica. 

domingo, 8 de julio de 2018

Ascensión a la Torre Palanca (Picos de Europa, León): Equipo 1.

Ya estamos en los Picos de Europa con el "equipo 1" inscrito para la ascensión a la Torre de La Palanca: Teresa, Conchi, Sara y Javier.
Teresa y Conchi van a "bautizarse" en Picos con esta gran ruta, que podríamos considerar como una de las más bellas e impresionantes de cuantas pueden realizarse en estas montañas. Sara y Javier, en cambio, ya conocen las sensaciones de los picos, sensaciones que les impulsan a inscribirse de nuevo en actividades como esta, para poder vivirlas una vez más. Llegamos anoche procedentes de Madrid y nos alojamos en el Hotel Rural "El Tombo", en Cordiñanes de Valdeón. 
Foto: Javier Villaverde.
Con sus 2.614 m. de altitud, la Torre de la Palanca forma parte del grupo del Llambrión, situado en el macizo central de los Picos de Europa. Se trata de una ascensión bastante exigente, tanto por el elevado desnivel que hay que salvar como por los pasos técnicos y trepadas que debemos afrontar. 
El primer tramo de la ascensión exige superar los vertiginosos paredones de la Rienda de Asotín que dan acceso a la Canal de Asotín, en cuyo interior se esconde un magnífico hayedo, declarado el año pasado "Patrimonio Mundial" por la Unesco. 
La climatología es favorable, aunque se anuncian posibles tormentas a final de la jornada de hoy y de mañana. Confiemos en que estas tormentas no alteren demasiado nuestro programa.
Tras cruzar el Hayedo de Asotín, subimos por la canal hacia la Vega de Asotín, que ya ofrece excelentes panorámicas del Macizo del Cornión. 
A pesar del fuerte desnivel el equipo marcha a un ritmo excelente hacia el Collado Solano, lugar donde tenemos previsto realizar otra parada "técnica".
Aunque nos encontramos en pleno verano, la flora de los Picos exhibe el colorido propio de la primavera, que este año viene con bastante retraso. 
"Aster de los Alpes" (Aster alpinus).
En la Vega de Asotín se observa toda una variedad de flores propias de los pastos alpinos de naturaleza calcárea, como el "Áster de los Alpes" (Aster alpinus).
Lirio de Montaña (Iris latifolia).
En el Collado Solano no faltan los Lirios de Montaña (Iris latifolia), cuya floración viene este año con un notable retraso. Allí mismo fue donde sorprendimos a estos Ascaláfidos revoloteando sobre las praderas. Se trata de un pequeño grupo de insectos voladores (Neurópteros), cuyas alas exhiben una bonita coloración amarilla y negra.
Libelloides longicornis.
La nubosidad va en aumento y mucho nos tememos que podría caernos una tormenta antes de llegar al Collado Jermoso. Cruzamos los dedos para que no nos caiga mientras trepamos por las llambrias del Argayo Congosto. 
Surcando las Traviesas de Congosto nos encontramos con el primer nevero de la ascensión. Hacía mucho tiempo que este nevero no permanecía durante los meses del verano; parece que este año aguantará incluso hasta agosto. 
Las cabras domésticas de los Picos de Europa exponen sus cuerpos a los "vacíos" de la Canal de Asotín.
Numerosos Buitres Leonados sobrevuelan en lo alto mientras las Chovas lanzan sus característicos gritos que retumban en los paredones rocosos. Se siente el latido de la vida salvaje de los Picos de Europa.
La niebla penetra por la canal y de vez en cuando nos caen algunas gotas, pero parece que la tormenta no va a más y nos va a permitir hacer el Argayo Congosto sin demasiados problemas. 
Finalmente llegamos al Collado Jermoso a eso de las 17:50 h. Asomándonos con cuidado en lo alto de la Torre Jermosa, podemos contemplar la impresionante ascensión que realizamos desde Cordiñanes.
Ahora toca descansar y reponerse de los 1.200 m. de desnivel superados. Una buena ducha con agua caliente y la excelente cena que nos preparan en el refugio nos dejan "como nuevos" para disfrutar de uno de los momentos más especiales de la jornada: El ocaso desde la Torre Jermosa.
Pocos lugares en el mundo ofrecen unas sensaciones tan gratificantes como estas... 
Solo por disfrutar de un ocaso como este merece la pena el esfuerzo de llegar hasta aquí
Poco después de producirse el ocaso tras la Torre Santa, los últimos rayos del sol se despidieron iluminando el macizo del Llambrión. 
A la mañana siguiente iniciamos el intento de ascensión a la Torre de La Palanca. Se observan varios neveros hacia la cumbre, algunos de ellos "colgados" en grandes pendientes que exigen, probablemente, el uso de material técnico (crampones y piolet).   
No obstante vamos a ascender hasta donde podamos para explorar todas las posibilidades, siendo conscientes de la dificultad que este año entraña la ascensión a la Torre de La Palanca.
Efectivamente, un tercer nevero en la ascensión es tan grande que nos bloquea por completo el acceso sin el correspondiente material técnico, lo que nos obliga a abortar la ascensión. 
Pero antes de descender al refugio nos damos una vuelta por el Nevero del Llambrión, que a tenor de su considerable tamaño y espesor, va a resistir todo el año.
Construido en el año 1942, el refugio "Diego Mella", más conocido como "Collado Jermoso", es uno de los más antiguos y populares de los Picos de Europa.
Los Rebecos (Rupicapra rupicapra), que lucen su característica coloración estival, acuden al collado en busca de los suculentos pastos de altura que les brindan alimento en un entorno que resulta muy poco favorable para otro tipo de mamíferos. 
Rebecos (Rupicapra rupicapra).
Las Chovas (Pyrrhocorax graculus), reinas indiscutibles de las alturas, también nos visitan con frecuencia, esperando aprovechar cualquier tipo de resto de comida que dejan los numerosos montañeros que frecuentan el refugio.
Chovas Piquigualdas (Pyrhocorax graculus).
El regreso a l Valle de Valdeón por la Vega de Liordes estuvo marcado por las fuertes tormentas y los aguaceros, que nos empaparon en más de una ocasión, obligándonos a buscar refugio en cuevas y chozos. A pesar de ello, disfrutamos intensamente de la belleza de estas montañas cantábricas, que nunca defraudan.