miércoles, 17 de mayo de 2017

Monte Abantos (Tour Privado para Michiel, de Holanda).

Hoy nos ha llamado Michiel, turista holandés que está disfrutando de unos días de vacaciones en San Lorenzo de El Escorial, y que está muy interesado en visitar el Valle de Los Caídos desde las montañas que lo rodean.
La dificultad con la que nos encontramos hoy es el cambio brusco de las condiciones atmosféricas, pero a pesar de ello optamos con conducir a Michiel hacia el Valle de Cuelgamuros, pasando por algunos de los lugares más emblemáticos de la zona que, a buen seguro, despertarán su curiosidad e interés.
Uno de ellos no podría ser otro que la Cruz de Rubens, lugar desde donde el ilustre pintor barroco retrató el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, envuelto por sus montañas y bosques. 
A continuación visitamos el Pozo de Nieve, antigua construcción que recuerda la importancia que tuvo en la Sierra de Guadarrama la industria del hielo durante los siglos XVIII y XIX. 
Le mostramos a Michiel algunos de los elementos botánicos más destacados de la flora ibérica, como las Jaras, los piornos, los codesos, los narcisos...
Narciso de Roca (Narcissus rupicola).
Pero las nubes bajas recién llegadas del norte invaden el valle impidiendo adivinar la presencia de la Cruz de los Caídos.
Precisamente estos días se está hablando en todos los medios del destino de este monumento histórico, tras ser aprobada por el Congreso de los Diputados la exhumación de los restos de Franco. Le explicamos a Michiel la polémica que se cierne en torno al Valle de los Caídos, repudiado por unos, y defendido por otros. En cualquier caso, se trata de la mayor cruz cristiana del mundo, una obra arquitectónica que, a nuestro entender, debería ser conservada, con independencia de su significado histórico.
Una vez visitado el valle, optamos por conducir a Michiel hacia la cumbre del Monte Abantos, lugar que ofrece una excelente panorámica de la provincia de Madrid. 
Visitamos el entorno del Monte Abantos bajo la amenaza constante de lluvia, de hecho, hemos tenido que ponernos los chubasqueros porque, de vez en cuando, nos caen algunas gotas. 
Aprovechamos la oportunidad para mostrarle a Michiel la existencia en nuestra geografía de la auténtica Tarántula Europea, la Araña Lobo (Lycosa tarantula), una araña cazadora que construye nidos bajo la tierra para esconderse y acechar a sus presas. 
Araña Lobo (Lycosa tarantula).
Nos dirigimos ahora hacia la buitrera para comprobar el estado de los pollos de Buitre Leonado que han sido criados este año en el Monte Abantos.
De vez en cuando se abren grandes claros en el cielo que nos permiten disfrutar de la excelente calidad del aire de estas montañas. 
Con semejantes condiciones atmosféricas, no es de extrañar que surjan los arcoiris para embellecer aun más los paisajes. 
Parece ser que este año han criado dos parejas de Buitre Leonado (Gyps fulvus), cuyos pollos se encuentran ya en avanzado estado de desarrollo. 
Michiel está disfrutando de la jornada, impresionado por la enorme diversidad de los parajes que rodean al Monasterio. 
Y no cabe duda de que se llevará a Holanda buenas fotos, como este precioso arcoiris que parece surgir de la misma cresta del Monte Abantos. 
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lunes, 15 de mayo de 2017

Cerro de Cueva Valiente (Tour Privado en la Sierra de Malagón, Segovia).

Nuestra cliente Marisa nos ha solicitado para hoy un tour privado en la Sierra de Guadarrama, para disfrutar de un bonito día de montaña en compañía de su hija Lucía. No hemos dudado en ofrecerle la ascensión al Cerro de Cueva Valiente, en la Sierra de Malagón, aledaña a la Sierra de Guadarrama.
Ambas nos han acompañado ya en otras rutas, y saben que con nosotros la aventura está prácticamente garantizada. 
Lucía es muy joven, pero ha hecho rutas de nivel avanzado, mostrando que tiene buenas cualidades para ser una gran montañera.
El cerro de Cueva Valiente sigue luciendo bonitas flores como el Narciso de Roca (Narcissus rupicola), un endemismo de la Península Ibérica.
Narciso de Roca (Narcissus rupicola).
La Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), planta medicinal especialmente abundante en el Cerro de Cueva Valiente, presenta ya numerosas flores.
Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi).
Tampoco faltan las Mosquitas Azules (Linaria elegans), otro endemismo ibérico, circunscrito al cuadrante noroccidental de la península, incluidos el Sistema Central y parte del Sistema Ibérico
Mosquitas Azules (Linaria elegans).
Antes de encaramarnos hacia la cumbre, visitamos la famosa cueva que le otorga nombre a la montaña.  
Exploramos el interior de la cueva, su fauna, su flora, sus minerales...  
Tras visitar la caverna, afrontamos la parte final de la ascensión hacia la cumbre.
Para ello hay que salvar un importante desnivel y superar algunas trepadas que exigen habilidad y control. 
Las vistas desde esta zona son espectaculares. En el entorno de la cueva observamos algunas aves, como los Aviones Roqueros (Ptyonoprogne rupestris), que muy probablemente anidan cerca. 

Rondando los 1.900 m. de altitud comienza a verse la Estátice Erizo (Armeria caespitosa), un endemismo exclusivo del Sistema Central.
Estátice Erizo (Armeria caespitosa).
La cumbre del cerro de Cueva Valiente está situada a 1.903 m. de altitud, y representa la máxima elevación de la Sierra de Malagón.
Para Lucía es la primera ascensión a una montaña, de modo que esperamos que guarde un buen recuerdo de esta aventura. 
Emitiendo sus característicos cantos primaverales, identificamos a la Bisbita Alpino (Anthus spinoletta) posada sobre las rocas, junto con algún Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros). 
Bisbita Alpino (Anthus spinoletta).
Tras la cumbre, nos disponemos a recorrer el itinerario de la Guerra Civil Española, una serie de trincheras, nidos de ametralladora, puestos vigía y restos de refugios esparcidos por toda la zona. 
Rastreando por el entorno hemos localizado tres balas, lo que da una idea de la cantidad de munición que se utilizó desde estos puestos.
Los nidos de ametralladora están estratégicamente ubicados para ofrecer las mejores panorámicas del entorno del Alto del León. 
  
He aquí una de las criaturas que Mariano de Paz Graells descubrió para la ciencia, Pycnogaster jugicola, un endemismo ibérico restringido al cuadrante noroccidental de la Península Ibérica.
Picnogaster jugicola
Seguimos visitando los restos de la Guerra Civil. Aquí uno de los numerosos puestos vigía que abundan por la zona.
Cerca del Collado del Hornillo nos llevamos una grata sorpresa: Fritilarias (Fritillaria lusitanica), una de las flores más bonitas de la flora ibérica. Es la primera ver que las localizamos en el entorno de Cueva Valiente, todo un hallazgo del que tomamos nota en nuestro Cuaderno de Campo, pues son muy pocas las citas de esta planta en la Sierra de Guadarrama.
Fritilaria (Fritillaria lusitanica).

sábado, 13 de mayo de 2017

Cañón del Río de La Aceña (Sierra Oeste de Madrid)

Hoy repetimos una de las rutas más espectaculares de nuestro catálogo local: El Cañón del Río de La Aceña, un recorrido a lo largo del arroyo del Hornillo hasta el río de La Aceña y su posterior desembocadura en el río Cofio. Nos acompaña una habitual de nuestras aventuras, Teresa, que viene hoy con A.J. Domingos Vicente, procedente de Angola y residente en España.   
A pesar de lo seco que vino el mes de abril, mayo está siendo un poco más generoso en cuanto a lluvias, y eso ha favorecido la floración de un montón de plantas. Las Jaras (Cistus ladanifer), por ejemplo, están ya luciendo sus grandes y coloridas flores.  
Jara Pringosa (Cistus ladanifer). 
Lucen también las Hierbas Turmeras (Tuberaria guttata), pequeñas cistáceas extendidas a lo largo de la región Mediterránea. 
Hierba Turmera (Tuberaria guttata). 
Y no faltan tampoco las florecillas blancas de Ornithogallum umbellatum, conocidas como "Leche de Gallina", o "Estrellas de Belén". Crecen en suelos fértiles de bosques maduros y bien conservados, como el Pinar de Abantos. 
Leche de Gallina (Ornithogallum umbellatum).
Teresa ya ha hecho esta ruta en otra ocasión, pero le gusta tanto que no ha dudado en repetir experiencia. 
Se ha venido con su amigo Vicente, que animado por los elogios que nos dedica Teresa, viene dispuesto a conocer este bonito rincón de la naturaleza ibérica.
El Piorno Serrano (Cytisus oromediterraneus) se extiende a lo largo del Puerto de Malagón, luciendo también sus flores amarillas que aromatizan el ambiente con ese delicado olor floral típico de los piornales de montaña.
Cerca del nacimiento del arroyo del Hornillo, localizamos una pequeña turbera provista de Esfagnos y plantas carnívoras (Drosera rotundifolia).  
Este tipo de formaciones en el suelo son muy escasas en la Sierra de Guadarrama, y es la primera vez que localizamos plantas carnívoras fuera del entorno de Peñalara y Cuerda Larga. Es un lujo contar con una turbera tan cerca de San Lorenzo de El Escorial, una prueba más de la enorme riqueza biológica que reúne el entorno del Puerto de Malagón. 
Detalle de la hoja de Drosera rotundifolia.
Seguimos el arroyo aguas abajo y llegamos a la primera chorrera, la Chorrera Alta del Hornillo.
Pensábamos que con las últimas lluvias el arroyo bajaría cargado con más agua, pero el mes de abril ha sido tan seco que ha causado mella en los acuíferos de Malagón. Baja la misma cantidad de agua que durante los meses del verano. 
El paseo esconde bonitos rincones que merece la pena conocer y disfrutar.
Aunque la exuberante naturaleza de Angola no tiene mucho que ver con la ibérica, Vicente está sorprendido de la enorme biodiversidad que atesora este rincón de la sierra.
Llegamos al segundo salto de agua, la Chorrera Baja del Hornillo. 
A partir de este punto, las aguas del Hornillo se funden con las procedentes del Río de La Aceña, dando lugar a un cañón fluvial de unos 4 km de largo.
Se trata de un paraje exclusivo, aislado y poco transitado, sin apenas itinerario marcado, pero que nos permite disfrutar de un contacto pleno con el mundo salvaje. Las Lavanderas Cascadeñas (Motacilla cinerea) vuelan cerca de nosotros mostrándonos que viven aquí a expensas de los recursos que les proporciona el río.
El itinerario nos obliga a cruzar el río varias veces, para lo cual tenemos que buscar pasos asequibles, de lo contrario nos veríamos obligados a cruzar sumergiendo los pies.
Más abajo las aguas son cada vez más bravas y tenemos que sortear obstáculos con trepadas y destrepadas. 
Algunos de estos pasos son complicados y exigen un mínimo de habilidad y destreza. 
Superados los grandes obstáculos vamos llegando poco a poco a nuestro destino. 
Aprovechamos esta zona para observar e interpretar en el curso del agua, todo tipo de fauna acuática: Ranas, diversos moluscos de agua dulce (gasterópodos y bivalvos), ninfas de plecópteros (moscas de las piedras) y odonatos (libélulas), gusanos tubícolas (tricópteros), Planarias...
Tras los 4 km de recorrido a lo largo del cañón fluvial, llegamos al Puente de La Parra, lugar donde nos espera un vehículo que nos llevará de regreso a San Lorenzo de El Escorial.
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